-¡Arriba, dormilona!
-Vas a morir, Jess.
-Morirás tú si no te levantas ya.
-Oh, Dios. ¿Qué asignatura toca ahora?
-Creo que gimnasia.
-Noooooooooo...
-¿Qué? ¡Pero si a tí te encanta gimnasia!-Se extrañó, mientras untaba un poco de Nutella en una rebanada de pan.
-Pero ahora, por la mañana... Jessica, ¿qué haces desayunando ahora?
-Es que abajo te dan un mísero vaso de leche y una mísera magdalena. Y yo que creía que aquí en Inglaterra se desayunaba mogollón.
-Sí, lo que pasa es que aquí son unos avariciosos.
-Pues por eso desayuno dos veces. ¿Quieres?-Me ofreció, sonriente, una tostada similar a la suya.
-No, gracias. Voy a vestirme.
-OK.-Tenía la cara manchada de Nutella, lo que me hizo reir.-¿Qué pasa?-Se preocupó, palpándose la cara.
-Lávate los morros.-Reí, poniéndome unas mallas y una básica de tirantes.
-Tonta.-Dijo, cogiendo una servilleta y limpiándose.
Me terminé de poner una chaqueta de Adidas y unas zapatillas, casualmente, de la misma marca.
-Anda, vamos.-Cogí mi mochila y salimos por la puerta, dispuestas a desayunar, y a pasar una aburrida mañana de lunes, cargada de clases.
-¡Vamos, Tay!
-Ya vooooooy.-Grité desde dentro del baño público, recogiendo todas mis cosas de natación, mojadas.
Ya eran las siete de la tarde y teníamos que ducharnos, vestirnos e ir a Hyde Park, en una hora. Tiempo, no sobraba.
Subimos corriendo a la habitación.
-¿Quién se ducha primero?-Preguntó.
-Dúchate tú, yo elijo mientras nuestra ropa.
Se encogió de hombros y se metió al baño. Abrí el armario y empecé a coger ropa. Me cogí mis pantalones de pitillo preferidos y un jersey beige ancho. También me preparé mis botas marrones de tacón. A Jess le cogí unos pantalones cortos negros con unas medias debajo oscuras. De parte de arriba, un jersey similar al mío, pero en blanco y, de zapatos, unos botines de tacón negros. Pasé al baño para dejarle la ropa, justo cuando había terminado, me dio las gracias con un sonoro beso en la mejilla y se la llevó a la habitación junto al cepillo.
Me duché y vestí bastante rápido, nos quedaba media hora, había bastante prisa. No se por qué, pero Jess ya tenía una cuerda en la maleta. Mientras, llamó a Miriam para que viniese.
-¿Lista para la acción?-Sonreí.
-Más o menos.-Me devolvió la sonrisa.
Atamos la cuerda a una pata de la cama, y abrimos la ventana. El "juego" empezaba.
-¡¡Cogedme, que me mato!!-Gritó Jess. Yo ya había bajado, y Miriam se estaba partiendo de risa.
Tras un grito ahodado se resvaló, a muy pocos metros del suelo, por lo que la cogí. No pesaba mucho, así que no me fue difícil.
-Madre mía, qué mal lo he pasado.-Suspiró, mientras la otra se seguía riendo en el suelo.
-Vamos, que son menos cinco.-Dijo, cuando ya se había calmado.-Eeeeh... Jess, ¿cómo vais a volver?
-Fácil, aquí tengo la tarjeta que abre la puerta. Cuando terminemos, se la doy a Miriam para que suba, diciendo que viene a visitarnos, coge desde ahí la cuerda, y hacemos lo mismo pero al revés.
-Estáis mal de la cabeza. Si así ha sido difícil, imagínate subir.
No le dimos importancia y nos dirigimos hacia el Hyde Park, no nos pillaba demasiado lejos, por lo que no tardamos mucho. Y allí estaban tan perfectos como siempre. También habían venido Eleanor y Danielle. Pero faltaba alguien. Faltaba Harry.
-¿Y Harry?-Pregunté, después de saludar a todos.
-Dice que le llamemos cuando vayamos a cenar. Está muy raro...-Louis agachó la cabeza.
-Bueno, ya se le pasará.
-Eso espero... Bueno, ¿vamos?-Dijo, cogiendo a Eleanor por la cintura. ¡Eran la pareja perfecta!
-¿Adónde vamos?-Dijo Miriam sonriendo.
-¡Nando's!-Gritó, cómo no, Niall.
-Es que a Nando's ya fuimos el otro día...-Se quejó Zayn.
-¿Y si vamos a un restaurante italiano?-Propuse.
-Yo no tengo mucha hamrbre.-Dijo Miriam.
-Yo sí.- Dijeron Jess y Niall a la vez, se miraron y se rieron.
-Bueno, pues vamos al italiano y cada uno que pida lo que quiera.-Aclaró Liam, todos asentimos y nos dirigimos para allá.
-¿Ya lo habéis llamado y todavía no viene?-Dijo Jess, refiriéndose a Harry.
-Sí, no se que... ¡Míralo, ahí está -Louis señaló a la puerta del restaurante, ahí se econtraba él, con su pelo rizado, acercándose a nosotros.-Ya era hora, ¿no, Hazza?
-Sí, lo siento.
Se sentó y vino un camarero. 'Casualmente', Niall y Jess pidieron medio restaurante, y lo que más miedo daba, era que se lo estaban comiendo todo. Louis y Miriam estaban todo el rato haciéndoles bromas a Liam y a Eleanor, que acababan riendo; y Zayn, Danielle y yo hablábamos animadamente. Y, en cuanto a Harry, no decía nada. De vez en cuando hablaba con Niall y Jess, pero no demasiado porque ellos estaban riéndose todo el rato de lo que hacían Louis y Miriam. Era una escena de película.
Terminamos y, como el camarero no venía para traernos la cuenta, Harry se levantó para llamarle. Me daba pena verle tan... raro; así que fui con él. Cuando el camarero fue, cogí a Harry del brazó intentando impedir que se siente.
-¿Qué haces? Suéltame.
-¿Me vas a decir que te pasa?
-No me pasa nada.
-No voy a caer. ¿Qué he hecho para que estés así conmigo y con los demás?
-Anda, ven.-Suspiró, mientras salíamos fuera del restaurante.
-Dime. Si es algo que te hice cuando estaba ebria, lo siento, cuando estoy así digo cosas sin sentido y...
-No, no es eso. Ashley, tu amiga, esa, me habló de tí.
-¡Ashley! Vale, todo encaja. ¿Qué te ha dicho?
-Me ha dicho que... No se si debería decirte esto, pero me ha dicho que eres una egoísta y todo eso, que solo quieres a los chicos para una noche y...
Me llevé las manos a la cara. Todo tenía sentido: Ashley.
-Vamos a ver... ¿Que Ashley te dijo todo eso? ¿Cuándo?
-En la fiesta del otro día.
-Ah, muy bien, ¿y tú le crees?
-Pues, no se, parecía tan convincente y, no se, me lió.
-Pero lo que más me extraña es que estés así por eso, ¡menuda tontería!
-Lo siento.
-No, lo siento no, no es tu culpa. Sí, te ha liado pero, dime, ¿por qué te importa tanto el tema?
-Porque me importas tú, y yo pienso que eres buena chica, siento haber desconfiado, de verdad.
Me puse roja, literalmente. Vamos a ver... rebobinemos. ¿Que YO, le importo?
-No creo que sea para tanto, al fin y al cabo, nos conocimos hace... ¿Tres días?
-Sí.-Dijo, riendo.-Bueno, ¿vamos adentro?
-Claro.-Le sonreí.
Se levantó y me tendió la mano para que lo hiciera yo. Pero no hizo falta entrar, porque los chicos salieron todos, riendo.
-¿Y vosotros qué hacíais?
-Nada, solucionar las cosas.-Sonrió Harry.
-¿Harry? ¿Tú hablando y sonriendo?-Se extrañó Zayn.-Taylor, ¿qué le has dicho?
-Nada, tonterías.-Dije, riendo.-Todavía son las nueve y media, ¿vamos a dar una vuelta por ahí?
-Vale.-Contestaron la gran mayoría.
Estuvimos paseando por un puente que pasaba por encima del támesis, ya era muy de noche, todos íbamos en grupo, todos juntos, no, no podía ser. No me podía creer que estuviera con mis ídolos y con las novias de dos de ellos. Bueno, en verdad, ellas también eran mis ídolas. Me enseñan que, a pesar de lo que le dicen los demás, ellas tienen que sonreír, sonreír por ellos. Y yo también. Estas chicas eran lo mejor, eran más simpáticas en persona. Estaban abrazadas cada una a su chico, hacían unas parejas increíbles.
Se nos hicieron las diez y las chicas y yo tuvimos que irnos. A ver cómo se nos daba todo.
-Va, os acompañamos y os ayudamos.-Se animó el rubio.
-Vale.-Dijo Jess, entusiasmada.
-Yo no puedo, tengo que irme ya a mi casa.-Anunció Danielle.
-Te acompaño.-Dijo su chico, y se despidieron.
-Me parece que me voy a tener que ir yendo yo también, Louis, ¿te vienes a mi casa?
-Claro.
El y Louis se fueron también.
Al final tuvimos que ir los seis, Jess le dio a Miriam la llave para que abriera. Cinco minutos después esta nos llamó desde la ventana, pasándonos la cuerda. Y empezó la segunda misión, esta vez un poco más difícil. La verdad, parecíamos niñas pequeñas.
Después de un cuarto de hora trepando como monos y riéndonos como nunca, llegamos arriba. Nos despedimos de Miriam y bajo. Les mandamos a los chicos un beso desde arriba. Todo era una auténtica locura. Nos acostamos pronto, y nos quedamos hablando. Sí, todo era una locura, pero era nuestra locura, y era maravillosa.
Love me more than this; ¿una simple novela? Depende de la perspectiva de cada uno, pero nunca, NUNCA judgues a un libro por su portada.
domingo, 9 de septiembre de 2012
lunes, 3 de septiembre de 2012
~Nueve: Plan "malvado".
NARRADO POR TAYLOR SMITH.
-Tay, Tay, despierta.
-Mmmm... ¿Jessica? ¿Qué hora es?
-La una y media. Tía, estamos castigadas, la hemos cagado.
Di un salto en la cama, abriendo mucho los ojos. Eso sí, el dolor de cabeza era terrible.
-Joder, joder, joder, joder... Pero ¿cómo no nos dimos cuenta antes?
-No lo se pero, nena, no todos los días vamos de fiesta con Ni... Digo, con One Direction.
-Ya... Y, ¿cómo es el castigo?
-Pues... No saldremos de la residencia en una semana.-Dijo muy bajito.
-¿QUÉ?
-Eso...
-Buah, qué mal, qué mal, qué mal... Seguro que perdemos el contacto con los chicos. ¡Pero seguro! Y encima sin ver a Miriam, por una vez que viene...
-No, tranquila, tengo un plan malvado.
-¿Tú? ¿Malvada?-Arqueé una ceja.-Jess, por favor, tú no le harías daño a una mosca.
-No es de hacer daño.
-Bueno, cuenta, cuenta.
-Pues todo se resume en una palabra-De repente puso una cara de pilla que me hizo mucha gracia.-:Miriam.
NARRADO POR MIRIAM DÍEZ.
Qué bien huele, pensé. Me sonaba de algo ese olor pero... ¡Un momento! Exacto, era el perfume de... ¿Zayn? Sí, él. De hecho, estaba en su habitación. Pero él no estaba en ella, sí, algo raro. Qué dolor de cabeza. Fui a un baño cercano, llevaba encima de la ropa interior una camiseta de chico. Sí, de él, de Zayn.
Mi padre me asesinará, era lo único que pasaba por mi cabeza, ya que no había dormido en casa de mis abuelos de Londres. Me lavé la cara con agua fría, y me miré al espejo.
-No volveré a beber en mi vida.-Sabía que no me oía nadie y, además, que no iba a ser verdad.
Suspiré, y miré la hora. La una y media. En ese momento, me sonó el móvil. Que no sea papá, que no sea papá, que no sea papá... Bien, es Jessie.
-Dime, pequeña.
-¡¡Tía!!
-Ay, no grites.
-¿¡Dónde estás!?-Me ignoró completamente.
-En... LabitacióndeZayn.-Dije muy rápido.
-¿¡EN LA HABITACIÓN DE ZAYN MALIK!?
-Ehm... Supongo.
Mientras, bajé las escaleras hacia el salón.
-¿Te lo has tirado?
-¡Burra! ¿Cómo me lo voy a tirar? Si él no ha dormido conmigo... Ha dormido en el salón.-Sonreí mirando a Zayn ahí tirado en el sofá, aunque me sentía realmente mal, por mi culpa había dormido incómodo.
-Bueno, qué te iba a decir... ¡Ah, sí! A Tay y a mi nos han castigado una semana entera sin salir.
-¡¿Qué?! ¡Justo en una semana me voy, nena!
-Ya, pero se me ha ocurrido una idea.
-Sorpréndeme.-Reí.
-Pues, a ver... ¿Te acuerdas ese verano de hace unos... ocho años?
-Claro, en el campamento ese.
-Nos castigaron sin salir de nuestra cabaña. ¿Me sigues?
Sonreí amargamente al recordar todo. Llevo mucho tiempo siendo amiga de Jessica. Jessie, mi pequeña Jessie.
-Sí. Y tuvimos que escapar por una cuerda para ver a nuestros "novios".
-Exacto. Pues ahora...
-No, Jessie, eso sí que no.
-Ni siquiera me has oído.
-Pero se lo que vas a decir.
-Pero, ¿por qué no?
-A ver, ¿te refieres a que Tay y tú bajéis por una cuerda? ¿Solas?
-Mayormente.
-¿Mayormente?
-Sí. Porque no bajaremos solas, tú nos ayudarás, ¿verdad que sí?
-Qué remedio...
-Pues ya está. Hoy, a descansar las tres, que tus padres te van a matar...
-Ya, me he dado cuenta.-Mientras, me puse la ropa del día anterior. Todo, menos los tacones.
-Bueno, llámalos, dile que te has quedado en nuestro insti una noche, no dejan, pero seguro que cuela. Despierta a Zayn y se lo dices... ¿vale?
-Vale. Y mañana empezamos con la misión y quedamos todos otra vez, que me han caído bien...
-Claro. Venga puta, suerte con los padres. Un beso, te quiero.
-Te quiero.
Colgué. Volví a la habitación a ordenar todo un poco y arreglarme el pelo. Me quité con agua los restos de maquillaje y me eché un poco de máscara de pestañas. Bajé al salón a despertar a Zayn, dándole unos golpecitos en el hombro.
-Ey, Bello Durmiente.
Abrió los ojos sonriente, haciendo que sonriera yo también.
-¿Bello Durmiente? Para despertarme me tienen que dar un beso.
-De eso que se encargue el príncipe.
-¿Quién es el príncipe?
-Niall.
-No, Niall es el príncipe de tu amiga Jessica.
-¿Ah, sí?
-Sí.
-Vaya, entonces... Harry es tu príncipe.
-Creo que ya está ocupado.
-¿Taylor?
-Exacto.
-Pues...
-Pues tendrás que ser tú.
Reí. Me iba acercando más a él, cuando oí que alguien entraba por la puerta. Liam y Danielle.
-Bueeeeeno.-Dijo ella.
-Vaya.-Me di la vuelta rápidamente.-Me voy ya, mis padres me matarán.
Me dirigí hacia la puerta, no sin antes darle un beso en la mejilla a Zayn. Muy cerca de los labios.
Cerré la puerta, pero me asomé a la ventana, que estaba medio abierta, sin que me vieran.
-Anda que sois oportunos.-Pude oir a Zayn.
Sonreí como una tonta y me alejé de la calle dando pequeños saltitos. Pero yo no era así. Yo era rebelde, dura, yo no actuaba nunca como Jessie, por mucho que la quisiera, ella es demasiado sensible y enamoradiza. Yo, no.
Saqué el teléfono móvil y llamé a mi madre. Piiiii. Piiiii. Piiiii. Pii...
-Hija, ¿dónde has dormido?-Se le notaba la preocupación en la voz.
-En la residencia de Jessica, es que te dejan quedarte allí una noche.
-Bueno, dónde está, que voy a buscarte.
-Ya he salido, estoy saliendo del metro y voy para casa de los abuelos.
-Tendrías que haberme llamado.
-Mamá, tengo diecisiete años, y en menos de dos meses voy a ser mayor de edad.
-Pero aún no.
-Bueno, luego hablamos.
-Eso, ven pronto.
-Sí, mamá.
-Adiós.
Colgué sin despedirme. Sí, probablemente había heredado el carácter de mi madre.
NARRADO POR TAYLOR SMITH.
Bajamos a comer. Macarrones con queso. Algo típico de Estados Unidos, se podría decir que me sentía como en... ¿casa?
Nos sentamos con los de siempre. Todos, menos Ashley. A saber dónde estaba.
-Chicas, ¿dónde estuvisteis ayer?-Preguntó Paola.
-Con unos amigos, de... marcha.-Se me adelantó Jess.
-¿Amigos? Oye, que vosotras ligáis en cualquier lado.
-No digas tonterías, mujer.
Después de hablar sobre temas estúpidos fuimos arriba a preparar el plan "malvado" de Jess, mientras hablábamos por Skype con los chicos. Bueno, todos...Menos Harry. Desde la noche pasada no había dicho nada, no había aparecido en la videollamada y ni Louis, ni Niall, ni Zayn ni Liam sabían lo que le pasaba. Se había despertado tarde y se había puesto a cocinar. Pero no comió nada. ¿Habré sido yo? ¿Qué habría hecho tan malo?
-Bueno, chicos, que se nos ha ido la tarde.-Dijo Jess.-¿Quedamos mañana para cenar?
-Pero, ¿no os habían castigado?-Se extrañó Louis.
-Tranquilos, tenemos un plan. ¿Os apetece, entonces?
-Pero, a ver, ¿Miriam también?-Interrumpió esta vez Zayn.
-Of course.
-Pues entonces, mañana a las ocho en el Hyde Park, ¿vale?
-Vale.-Dijimos Jess y yo a la vez.
-¡Hasta luego, chicas!
-Adióoooos.
Cerramos el portátil.
-¿Te lo puedes creer? ¡Hemos quedado con One Direction!
-Por segunda vez.-Reí.
-Sí, pero mañana será más emocionante, porque tenemos que bajar de forma diferente...
-Ya... Jess, ¿seguro que es una buena idea?
-Confía en mí. Y en Miriam.-Dijo, con orgullo.
-Anda, payasa, vamos a cenar.
-Vamos.
Bajamos de nuevo. Solo esperaba que llegara el día de mañana.
-Tay, Tay, despierta.
-Mmmm... ¿Jessica? ¿Qué hora es?
-La una y media. Tía, estamos castigadas, la hemos cagado.
Di un salto en la cama, abriendo mucho los ojos. Eso sí, el dolor de cabeza era terrible.
-Joder, joder, joder, joder... Pero ¿cómo no nos dimos cuenta antes?
-No lo se pero, nena, no todos los días vamos de fiesta con Ni... Digo, con One Direction.
-Ya... Y, ¿cómo es el castigo?
-Pues... No saldremos de la residencia en una semana.-Dijo muy bajito.
-¿QUÉ?
-Eso...
-Buah, qué mal, qué mal, qué mal... Seguro que perdemos el contacto con los chicos. ¡Pero seguro! Y encima sin ver a Miriam, por una vez que viene...
-No, tranquila, tengo un plan malvado.
-¿Tú? ¿Malvada?-Arqueé una ceja.-Jess, por favor, tú no le harías daño a una mosca.
-No es de hacer daño.
-Bueno, cuenta, cuenta.
-Pues todo se resume en una palabra-De repente puso una cara de pilla que me hizo mucha gracia.-:Miriam.
NARRADO POR MIRIAM DÍEZ.
Qué bien huele, pensé. Me sonaba de algo ese olor pero... ¡Un momento! Exacto, era el perfume de... ¿Zayn? Sí, él. De hecho, estaba en su habitación. Pero él no estaba en ella, sí, algo raro. Qué dolor de cabeza. Fui a un baño cercano, llevaba encima de la ropa interior una camiseta de chico. Sí, de él, de Zayn.
Mi padre me asesinará, era lo único que pasaba por mi cabeza, ya que no había dormido en casa de mis abuelos de Londres. Me lavé la cara con agua fría, y me miré al espejo.
-No volveré a beber en mi vida.-Sabía que no me oía nadie y, además, que no iba a ser verdad.
Suspiré, y miré la hora. La una y media. En ese momento, me sonó el móvil. Que no sea papá, que no sea papá, que no sea papá... Bien, es Jessie.
-Dime, pequeña.
-¡¡Tía!!
-Ay, no grites.
-¿¡Dónde estás!?-Me ignoró completamente.
-En... LabitacióndeZayn.-Dije muy rápido.
-¿¡EN LA HABITACIÓN DE ZAYN MALIK!?
-Ehm... Supongo.
Mientras, bajé las escaleras hacia el salón.
-¿Te lo has tirado?
-¡Burra! ¿Cómo me lo voy a tirar? Si él no ha dormido conmigo... Ha dormido en el salón.-Sonreí mirando a Zayn ahí tirado en el sofá, aunque me sentía realmente mal, por mi culpa había dormido incómodo.
-Bueno, qué te iba a decir... ¡Ah, sí! A Tay y a mi nos han castigado una semana entera sin salir.
-¡¿Qué?! ¡Justo en una semana me voy, nena!
-Ya, pero se me ha ocurrido una idea.
-Sorpréndeme.-Reí.
-Pues, a ver... ¿Te acuerdas ese verano de hace unos... ocho años?
-Claro, en el campamento ese.
-Nos castigaron sin salir de nuestra cabaña. ¿Me sigues?
Sonreí amargamente al recordar todo. Llevo mucho tiempo siendo amiga de Jessica. Jessie, mi pequeña Jessie.
-Sí. Y tuvimos que escapar por una cuerda para ver a nuestros "novios".
-Exacto. Pues ahora...
-No, Jessie, eso sí que no.
-Ni siquiera me has oído.
-Pero se lo que vas a decir.
-Pero, ¿por qué no?
-A ver, ¿te refieres a que Tay y tú bajéis por una cuerda? ¿Solas?
-Mayormente.
-¿Mayormente?
-Sí. Porque no bajaremos solas, tú nos ayudarás, ¿verdad que sí?
-Qué remedio...
-Pues ya está. Hoy, a descansar las tres, que tus padres te van a matar...
-Ya, me he dado cuenta.-Mientras, me puse la ropa del día anterior. Todo, menos los tacones.
-Bueno, llámalos, dile que te has quedado en nuestro insti una noche, no dejan, pero seguro que cuela. Despierta a Zayn y se lo dices... ¿vale?
-Vale. Y mañana empezamos con la misión y quedamos todos otra vez, que me han caído bien...
-Claro. Venga puta, suerte con los padres. Un beso, te quiero.
-Te quiero.
Colgué. Volví a la habitación a ordenar todo un poco y arreglarme el pelo. Me quité con agua los restos de maquillaje y me eché un poco de máscara de pestañas. Bajé al salón a despertar a Zayn, dándole unos golpecitos en el hombro.
-Ey, Bello Durmiente.
Abrió los ojos sonriente, haciendo que sonriera yo también.
-¿Bello Durmiente? Para despertarme me tienen que dar un beso.
-De eso que se encargue el príncipe.
-¿Quién es el príncipe?
-Niall.
-No, Niall es el príncipe de tu amiga Jessica.
-¿Ah, sí?
-Sí.
-Vaya, entonces... Harry es tu príncipe.
-Creo que ya está ocupado.
-¿Taylor?
-Exacto.
-Pues...
-Pues tendrás que ser tú.
Reí. Me iba acercando más a él, cuando oí que alguien entraba por la puerta. Liam y Danielle.
-Bueeeeeno.-Dijo ella.
-Vaya.-Me di la vuelta rápidamente.-Me voy ya, mis padres me matarán.
Me dirigí hacia la puerta, no sin antes darle un beso en la mejilla a Zayn. Muy cerca de los labios.
Cerré la puerta, pero me asomé a la ventana, que estaba medio abierta, sin que me vieran.
-Anda que sois oportunos.-Pude oir a Zayn.
Sonreí como una tonta y me alejé de la calle dando pequeños saltitos. Pero yo no era así. Yo era rebelde, dura, yo no actuaba nunca como Jessie, por mucho que la quisiera, ella es demasiado sensible y enamoradiza. Yo, no.
Saqué el teléfono móvil y llamé a mi madre. Piiiii. Piiiii. Piiiii. Pii...
-Hija, ¿dónde has dormido?-Se le notaba la preocupación en la voz.
-En la residencia de Jessica, es que te dejan quedarte allí una noche.
-Bueno, dónde está, que voy a buscarte.
-Ya he salido, estoy saliendo del metro y voy para casa de los abuelos.
-Tendrías que haberme llamado.
-Mamá, tengo diecisiete años, y en menos de dos meses voy a ser mayor de edad.
-Pero aún no.
-Bueno, luego hablamos.
-Eso, ven pronto.
-Sí, mamá.
-Adiós.
Colgué sin despedirme. Sí, probablemente había heredado el carácter de mi madre.
NARRADO POR TAYLOR SMITH.
Bajamos a comer. Macarrones con queso. Algo típico de Estados Unidos, se podría decir que me sentía como en... ¿casa?
Nos sentamos con los de siempre. Todos, menos Ashley. A saber dónde estaba.
-Chicas, ¿dónde estuvisteis ayer?-Preguntó Paola.
-Con unos amigos, de... marcha.-Se me adelantó Jess.
-¿Amigos? Oye, que vosotras ligáis en cualquier lado.
-No digas tonterías, mujer.
Después de hablar sobre temas estúpidos fuimos arriba a preparar el plan "malvado" de Jess, mientras hablábamos por Skype con los chicos. Bueno, todos...Menos Harry. Desde la noche pasada no había dicho nada, no había aparecido en la videollamada y ni Louis, ni Niall, ni Zayn ni Liam sabían lo que le pasaba. Se había despertado tarde y se había puesto a cocinar. Pero no comió nada. ¿Habré sido yo? ¿Qué habría hecho tan malo?
-Bueno, chicos, que se nos ha ido la tarde.-Dijo Jess.-¿Quedamos mañana para cenar?
-Pero, ¿no os habían castigado?-Se extrañó Louis.
-Tranquilos, tenemos un plan. ¿Os apetece, entonces?
-Pero, a ver, ¿Miriam también?-Interrumpió esta vez Zayn.
-Of course.
-Pues entonces, mañana a las ocho en el Hyde Park, ¿vale?
-Vale.-Dijimos Jess y yo a la vez.
-¡Hasta luego, chicas!
-Adióoooos.
Cerramos el portátil.
-¿Te lo puedes creer? ¡Hemos quedado con One Direction!
-Por segunda vez.-Reí.
-Sí, pero mañana será más emocionante, porque tenemos que bajar de forma diferente...
-Ya... Jess, ¿seguro que es una buena idea?
-Confía en mí. Y en Miriam.-Dijo, con orgullo.
-Anda, payasa, vamos a cenar.
-Vamos.
Bajamos de nuevo. Solo esperaba que llegara el día de mañana.
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