domingo, 9 de septiembre de 2012

~Diez: Porque me importas.

-¡Arriba, dormilona!
-Vas a morir, Jess.
-Morirás tú si no te levantas ya.
-Oh, Dios. ¿Qué asignatura toca ahora?
-Creo que gimnasia.
-Noooooooooo...
-¿Qué? ¡Pero si a tí te encanta gimnasia!-Se extrañó, mientras untaba un poco de Nutella en una rebanada de pan.
-Pero ahora, por la mañana... Jessica, ¿qué haces desayunando ahora?
-Es que abajo te dan un mísero vaso de leche y una mísera magdalena. Y yo que creía que aquí en Inglaterra se desayunaba mogollón.
-Sí, lo que pasa es que aquí son unos avariciosos. 
-Pues por eso desayuno dos veces. ¿Quieres?-Me ofreció, sonriente, una tostada similar a la suya.
-No, gracias. Voy a vestirme.
-OK.-Tenía la cara manchada de Nutella, lo que me hizo reir.-¿Qué pasa?-Se preocupó, palpándose la cara.
-Lávate los morros.-Reí, poniéndome unas mallas y una básica de tirantes.
-Tonta.-Dijo, cogiendo una servilleta y limpiándose.
Me terminé de poner una chaqueta de Adidas y unas zapatillas, casualmente, de la misma marca.
-Anda, vamos.-Cogí mi mochila y salimos por la puerta, dispuestas a desayunar, y a pasar una aburrida mañana de lunes, cargada de clases.

-¡Vamos, Tay!
-Ya vooooooy.-Grité desde dentro del baño público, recogiendo todas mis cosas de natación, mojadas.
Ya eran las siete de la tarde y teníamos que ducharnos, vestirnos e ir a Hyde Park, en una hora. Tiempo, no sobraba.
Subimos corriendo a la habitación.
-¿Quién se ducha primero?-Preguntó.
-Dúchate tú, yo elijo mientras nuestra ropa.
Se encogió de hombros y se metió al baño. Abrí el armario y empecé a coger ropa. Me cogí mis pantalones de pitillo preferidos y un jersey beige ancho. También me preparé mis botas marrones de tacón. A Jess le cogí unos pantalones cortos negros con unas medias debajo oscuras. De parte de arriba, un jersey similar al mío, pero en blanco y, de zapatos, unos botines de tacón negros. Pasé al baño para dejarle la ropa, justo cuando había terminado, me dio las gracias con un sonoro beso en la mejilla y se la llevó a la habitación junto al cepillo.
Me duché y vestí bastante rápido, nos quedaba media hora, había bastante prisa. No se por qué, pero Jess ya tenía una cuerda en la maleta. Mientras, llamó a Miriam para que viniese.
-¿Lista para la acción?-Sonreí.
-Más o menos.-Me devolvió la sonrisa.
Atamos la cuerda a una pata de la cama, y abrimos la ventana. El "juego" empezaba.

-¡¡Cogedme, que me mato!!-Gritó Jess. Yo ya había bajado, y Miriam se estaba partiendo de risa.
Tras un grito ahodado se resvaló, a muy pocos metros del suelo, por lo que la cogí. No pesaba mucho, así que no me fue difícil.
-Madre mía, qué mal lo he pasado.-Suspiró, mientras la otra se seguía riendo en el suelo.
-Vamos, que son menos cinco.-Dijo, cuando ya se había calmado.-Eeeeh... Jess, ¿cómo vais a volver?
-Fácil, aquí tengo la tarjeta que abre la puerta. Cuando terminemos, se la doy a Miriam para que suba, diciendo que viene a visitarnos, coge desde ahí la cuerda, y hacemos lo mismo pero al revés.
-Estáis mal de la cabeza. Si así ha sido difícil, imagínate subir.
No le dimos importancia y nos dirigimos hacia el Hyde Park, no nos pillaba demasiado lejos, por lo que no tardamos mucho. Y allí estaban tan perfectos como siempre. También habían venido Eleanor y Danielle. Pero faltaba alguien. Faltaba Harry.
-¿Y Harry?-Pregunté, después de saludar a todos.
-Dice que le llamemos cuando vayamos a cenar. Está muy raro...-Louis agachó la cabeza.
-Bueno, ya se le pasará.
-Eso espero... Bueno, ¿vamos?-Dijo, cogiendo a Eleanor por la cintura. ¡Eran la pareja perfecta!
-¿Adónde vamos?-Dijo Miriam sonriendo.
-¡Nando's!-Gritó, cómo no, Niall.
-Es que a Nando's ya fuimos el otro día...-Se quejó Zayn.
-¿Y si vamos a un restaurante italiano?-Propuse.
-Yo no tengo mucha hamrbre.-Dijo Miriam.
-Yo sí.- Dijeron Jess y Niall a la vez, se miraron y se rieron.
-Bueno, pues vamos al italiano y cada uno que pida lo que quiera.-Aclaró Liam, todos asentimos y nos dirigimos para allá.

-¿Ya lo habéis llamado y todavía no viene?-Dijo Jess, refiriéndose a Harry.
-Sí, no se que... ¡Míralo, ahí está -Louis señaló a la puerta del restaurante, ahí se econtraba él, con su pelo rizado, acercándose a nosotros.-Ya era hora, ¿no, Hazza?
-Sí, lo siento.
Se sentó y vino un camarero. 'Casualmente', Niall y Jess pidieron medio restaurante, y lo que más miedo daba, era que se lo estaban comiendo todo. Louis y Miriam estaban todo el rato haciéndoles bromas a Liam y a Eleanor, que acababan riendo; y Zayn, Danielle y yo hablábamos animadamente. Y, en cuanto a Harry, no decía nada. De vez en cuando hablaba con Niall y Jess, pero no demasiado porque ellos estaban riéndose todo el rato de lo que hacían Louis y Miriam. Era una escena de película.
Terminamos y, como el camarero no venía para traernos la cuenta, Harry se levantó para llamarle. Me daba pena verle tan... raro; así que fui con él. Cuando el camarero fue, cogí a Harry del brazó intentando impedir que se siente.
-¿Qué haces? Suéltame.
-¿Me vas a decir que te pasa?
-No me pasa nada.
-No voy a caer. ¿Qué he hecho para que estés así conmigo y con los demás?
-Anda, ven.-Suspiró, mientras salíamos fuera del restaurante.
-Dime. Si es algo que te hice cuando estaba ebria, lo siento, cuando estoy así digo cosas sin sentido y...
-No, no es eso. Ashley, tu amiga, esa, me habló de tí.
-¡Ashley! Vale, todo encaja. ¿Qué te ha dicho?
-Me ha dicho que... No se si debería decirte esto, pero me ha dicho que eres una egoísta y todo eso, que solo quieres a los chicos para una noche y...
Me llevé las manos a la cara. Todo tenía sentido: Ashley.
-Vamos a ver... ¿Que Ashley te dijo todo eso? ¿Cuándo?
-En la fiesta del otro día.
-Ah, muy bien, ¿y tú le crees?
-Pues, no se, parecía tan convincente y, no se, me lió.
-Pero lo que más me extraña es que estés así por eso, ¡menuda tontería!
-Lo siento.
-No, lo siento no, no es tu culpa. Sí, te ha liado pero, dime, ¿por qué te importa tanto el tema?
-Porque me importas tú, y yo pienso que eres buena chica, siento haber desconfiado, de verdad.
Me puse roja, literalmente. Vamos a ver... rebobinemos. ¿Que YO, le importo?
-No creo que sea para tanto, al fin y al cabo, nos conocimos hace... ¿Tres días?
-Sí.-Dijo, riendo.-Bueno, ¿vamos adentro?
-Claro.-Le sonreí.
Se levantó y me tendió la mano para que lo hiciera yo. Pero no hizo falta entrar, porque los chicos salieron todos, riendo.
-¿Y vosotros qué hacíais?
-Nada, solucionar las cosas.-Sonrió Harry.
-¿Harry? ¿Tú hablando y sonriendo?-Se extrañó Zayn.-Taylor, ¿qué le has dicho?
-Nada, tonterías.-Dije, riendo.-Todavía son las nueve y media, ¿vamos a dar una vuelta por ahí?
-Vale.-Contestaron la gran mayoría.
Estuvimos paseando por un puente que pasaba por encima del támesis, ya era muy de noche, todos íbamos en grupo, todos juntos, no, no podía ser. No me podía creer que estuviera con mis ídolos y con las novias de dos de ellos. Bueno, en verdad, ellas también eran mis ídolas. Me enseñan que, a pesar de lo que le dicen los demás, ellas tienen que sonreír, sonreír por ellos. Y yo también. Estas chicas eran lo mejor, eran más simpáticas en persona. Estaban abrazadas cada una a su chico, hacían unas parejas increíbles.
Se nos hicieron las diez y las chicas y yo tuvimos que irnos. A ver cómo se nos daba todo.
-Va, os acompañamos y os ayudamos.-Se animó el rubio.
-Vale.-Dijo Jess, entusiasmada.
-Yo no puedo, tengo que irme ya a mi casa.-Anunció Danielle.
-Te acompaño.-Dijo su chico, y se despidieron.
-Me parece que me voy a tener que ir yendo yo también, Louis, ¿te vienes a mi casa?
-Claro.
El y Louis se fueron también.
Al final tuvimos que ir los seis, Jess le dio a Miriam la llave para que abriera. Cinco minutos después esta nos llamó desde la ventana, pasándonos la cuerda. Y empezó la segunda misión, esta vez un poco más difícil. La verdad, parecíamos niñas pequeñas.

Después de un cuarto de hora trepando como monos y riéndonos como nunca, llegamos arriba. Nos despedimos de Miriam y bajo. Les mandamos a los chicos un beso desde arriba. Todo era una auténtica locura. Nos acostamos pronto, y nos quedamos hablando. Sí, todo era una locura, pero era nuestra locura, y era maravillosa.

lunes, 3 de septiembre de 2012

~Nueve: Plan "malvado".

NARRADO POR TAYLOR SMITH.
-Tay, Tay, despierta.
-Mmmm... ¿Jessica? ¿Qué hora es?
-La una y media. Tía, estamos castigadas, la hemos cagado.
Di un salto en la cama, abriendo mucho los ojos. Eso sí, el dolor de cabeza era terrible.
-Joder, joder, joder, joder... Pero ¿cómo no nos dimos cuenta antes?
-No lo se pero, nena, no todos los días vamos de fiesta con Ni... Digo, con One Direction.
-Ya... Y, ¿cómo es el castigo?
-Pues... No saldremos de la residencia en una semana.-Dijo muy bajito.
-¿QUÉ?
-Eso...
-Buah, qué mal, qué mal, qué mal... Seguro que perdemos el contacto con los chicos. ¡Pero seguro! Y encima sin ver a Miriam, por una vez que viene...
-No, tranquila, tengo un plan malvado.
-¿Tú? ¿Malvada?-Arqueé una ceja.-Jess, por favor, tú no le harías daño a una mosca.
-No es de hacer daño.
-Bueno, cuenta, cuenta.
-Pues todo se resume en una palabra-De repente puso una cara de pilla que me hizo mucha gracia.-:Miriam.

NARRADO POR MIRIAM DÍEZ.
Qué bien huele, pensé. Me sonaba de algo ese olor pero... ¡Un momento! Exacto, era el perfume de... ¿Zayn? Sí, él. De hecho, estaba en su habitación. Pero él no estaba en ella, sí, algo raro. Qué dolor de cabeza. Fui a un baño cercano, llevaba encima de la ropa interior una camiseta de chico. Sí, de él, de Zayn.
Mi padre me asesinará, era lo único que pasaba por mi cabeza, ya que no había dormido en casa de mis abuelos de Londres. Me lavé la cara con agua fría, y me miré al espejo.
-No volveré a beber en mi vida.-Sabía que no me oía nadie y, además, que no iba a ser verdad.
Suspiré, y miré la hora. La una y media. En ese momento, me sonó el móvil. Que no sea papá, que no sea papá, que no sea papá... Bien, es Jessie.
-Dime, pequeña.
-¡¡Tía!!
-Ay, no grites.
-¿¡Dónde estás!?-Me ignoró completamente.
-En... LabitacióndeZayn.-Dije muy rápido.
-¿¡EN LA HABITACIÓN DE ZAYN MALIK!?
-Ehm... Supongo.
Mientras, bajé las escaleras hacia el salón.
-¿Te lo has tirado?
-¡Burra! ¿Cómo me lo voy a tirar? Si él no ha dormido conmigo... Ha dormido en el salón.-Sonreí mirando a Zayn ahí tirado en el sofá, aunque me sentía realmente mal, por mi culpa había dormido incómodo.
-Bueno, qué te iba a decir... ¡Ah, sí! A Tay y a mi nos han castigado una semana entera sin salir.
-¡¿Qué?! ¡Justo en una semana me voy, nena!
-Ya, pero se me ha ocurrido una idea.
-Sorpréndeme.-Reí.
-Pues, a ver... ¿Te acuerdas ese verano de hace unos... ocho años?
-Claro, en el campamento ese.
-Nos castigaron sin salir de nuestra cabaña. ¿Me sigues?
Sonreí amargamente al recordar todo. Llevo mucho tiempo siendo amiga de Jessica. Jessie, mi pequeña Jessie.
-Sí. Y tuvimos que escapar por una cuerda para ver a nuestros "novios".
-Exacto. Pues ahora...
-No, Jessie, eso sí que no.
-Ni siquiera me has oído.
-Pero se lo que vas a decir.
-Pero, ¿por qué no?
-A ver, ¿te refieres a que Tay y tú bajéis por una cuerda? ¿Solas?
-Mayormente.
-¿Mayormente?
-Sí. Porque no bajaremos solas, tú nos ayudarás, ¿verdad que sí?
-Qué remedio...
-Pues ya está. Hoy, a descansar las tres, que tus padres te van a matar...
-Ya, me he dado cuenta.-Mientras, me puse la ropa del día anterior. Todo, menos los tacones.
-Bueno, llámalos, dile que te has quedado en nuestro insti una noche, no dejan, pero seguro que cuela. Despierta a Zayn y se lo dices... ¿vale?
-Vale. Y mañana empezamos con la misión y quedamos todos otra vez, que me han caído bien...
-Claro. Venga puta, suerte con los padres. Un beso, te quiero.
-Te quiero.
Colgué. Volví a la habitación a ordenar todo un poco y arreglarme el pelo. Me quité con agua los restos de maquillaje y me eché un poco de máscara de pestañas. Bajé al salón a despertar a Zayn, dándole unos golpecitos en el hombro.
-Ey, Bello Durmiente.
Abrió los ojos sonriente, haciendo que sonriera yo también.
-¿Bello Durmiente? Para despertarme me tienen que dar un beso.
-De eso que se encargue el príncipe.
-¿Quién es el príncipe?
-Niall.
-No, Niall es el príncipe de tu amiga Jessica.
-¿Ah, sí?
-Sí.
-Vaya, entonces... Harry es tu príncipe.
-Creo que ya está ocupado.
-¿Taylor?
-Exacto.
-Pues...
-Pues tendrás que ser tú.
Reí. Me iba acercando más a él, cuando oí que alguien entraba por la puerta. Liam y Danielle.
-Bueeeeeno.-Dijo ella.
-Vaya.-Me di la vuelta rápidamente.-Me voy ya, mis padres me matarán.
Me dirigí hacia la puerta, no sin antes darle un beso en la mejilla a Zayn. Muy cerca de los labios.
Cerré la puerta, pero me asomé a la ventana, que estaba medio abierta, sin que me vieran.
-Anda que sois oportunos.-Pude oir a Zayn.
Sonreí como una tonta y me alejé de la calle dando pequeños saltitos. Pero yo no era así. Yo era rebelde, dura, yo no actuaba nunca como Jessie, por mucho que la quisiera, ella es demasiado sensible y enamoradiza. Yo, no.
Saqué el teléfono móvil y llamé a mi madre. Piiiii. Piiiii. Piiiii. Pii...
-Hija, ¿dónde has dormido?-Se le notaba la preocupación en la voz.
-En la residencia de Jessica, es que te dejan quedarte allí una noche.
-Bueno, dónde está, que voy a buscarte.
-Ya he salido, estoy saliendo del metro y voy para casa de los abuelos.
-Tendrías que haberme llamado.
-Mamá, tengo diecisiete años, y en menos de dos meses voy a ser mayor de edad.
-Pero aún no.
-Bueno, luego hablamos.
-Eso, ven pronto.
-Sí, mamá.
-Adiós.
Colgué sin despedirme. Sí, probablemente había heredado el carácter de mi madre.

NARRADO POR TAYLOR SMITH.
Bajamos a comer. Macarrones con queso. Algo típico de Estados Unidos, se podría decir que me sentía como en... ¿casa?
Nos sentamos con los de siempre. Todos, menos Ashley. A saber dónde estaba.
-Chicas, ¿dónde estuvisteis ayer?-Preguntó Paola.
-Con unos amigos, de... marcha.-Se me adelantó Jess.
-¿Amigos? Oye, que vosotras ligáis en cualquier lado.
-No digas tonterías, mujer.
Después de hablar sobre temas estúpidos fuimos arriba a preparar el plan "malvado" de Jess, mientras hablábamos por Skype con los chicos. Bueno, todos...Menos Harry. Desde la noche pasada no había dicho nada, no había aparecido en la videollamada y ni Louis, ni Niall, ni Zayn ni Liam sabían lo que le pasaba. Se había despertado tarde y se había puesto a cocinar. Pero no comió nada. ¿Habré sido yo? ¿Qué habría hecho tan malo?
-Bueno, chicos, que se nos ha ido la tarde.-Dijo Jess.-¿Quedamos mañana para cenar?
-Pero, ¿no os habían castigado?-Se extrañó Louis.
-Tranquilos, tenemos un plan. ¿Os apetece, entonces?
-Pero, a ver, ¿Miriam también?-Interrumpió esta vez Zayn.
-Of course.
-Pues entonces, mañana a las ocho en el Hyde Park, ¿vale?
-Vale.-Dijimos Jess y yo a la vez.
-¡Hasta luego, chicas!
-Adióoooos.
Cerramos el portátil.
-¿Te lo puedes creer? ¡Hemos quedado con One Direction!
-Por segunda vez.-Reí.
-Sí, pero mañana será más emocionante, porque tenemos que bajar de forma diferente...
-Ya... Jess, ¿seguro que es una buena idea?
-Confía en mí. Y en Miriam.-Dijo, con orgullo.
-Anda, payasa, vamos a cenar.
-Vamos.
Bajamos de nuevo. Solo esperaba que llegara el día de mañana.

miércoles, 29 de agosto de 2012

~Ocho: Gin Tonic.

Vi a una chica rubia y muy alta, en seguida la reconocí: Era Ashley pero, ¿qué hacía allí ella? Estaba con un chico, pero no era Adam, era un chico distinto, rubio miel y algo moreno de piel. Entonces vi que se estaba liando con aquel chico.
-¿Ash? ¿Qué haces aquí?
Se giró sorprendida.
-Ah, hola, Taylor.
La cogí por el brazo y la llevé hasta mí.
-¿Quién es ese? Y... ¿Y Adam?
-No le digas nada, por favor. ¿Y tú que haces aquí?
-Pues con unos amigos...
No le dije nada de que esos "amigos" eran cuatro de mis ídolos.
-Ya veo, ya...-Miró de arriba a abajo a Harry, el que la miraba raro.-Bueno, me voy ya con este... ¿Cómo se llamaba?
-Oh, Dios mío...
-Bueno, como se llame, me voy que le he dejado al pobre con el calentón.
-Hasta luego...
Se dio la vuelta y volvió a morrearse con aquel tipo. Suspiré y me fui con Harry.
-¿Quién era esa?
-Una del instituto.
-¿Vas al instituto?
-Eh...Sí, estoy en el primer año de bachiller.
-¿Diecisiete?
-Sí.
-Yo dieci...
-Ocho años, el uno de febrero cumples diecinueve. Ya lo se.-Reí.-Recuerda que soy Directioner.
-Cierto.-Mostró una de esas increíbles sonrisas, haciendo así que sus hoyuelitos me saluden de nuevo. Pero esta vez no me iba a desmayar.-¿Vamos a tomar algo de beber?
-Ah, claro.-Volví de las nubes.
Nos dirigimos a la barra, nos atendió un chico bastante atractivo. Pero no, nada comparado con Harry.
-¿Qué quieres, preciosa?
-Un Gin Tonic, gracias, pero soy un chico.-Dijo Harry, a lo que reí.
El chico le miró con cara rara, y volvió a posar la mirada en mí.
-Que sean dos.-Sonreí.
Se dio la vuelta y al rato nos trajo dos de esas bebidas transparentes, con una pinta increíble. Cogí un vaso y me lo llevé a la boca, mientras Harry me imitaba. Iba a parar de beber, yo cuando me ponía borracha era increíblemente rara; según una amiga mía de Nueva York empiezo a decir cosas como: "Shó una sherpiente marina que she menea al shó de la chunda-chunda", mientras bailo. Sí, es vergonzoso, pero mi amiga parecía tan convincente diciéndome que yo suelo soltar ese tipo de cosas estando ebria, que tuve que creérmelo. A lo que iba, estaba apunto de parar de beber pero, automáticamente, llegó a mi subconsciente el concepto "despreocupación", haciendo que me lo beba todo de una. Así, sin más. Cuando me lo acabé, estaba algo mareada. Cerré fuerte los ojos, los aflojé, me relajé y los volví a abrir. Mucho mejor. Era un truco que yo tenía, no todo al mundo le funcionaba, pero a mí, sí.
-¡Ey, tú, chaval! Otro Gin.-Le grité al camarero. Me hizo un gesto en señal de aprobación, y desapareció, supongo que para preparar mi bebida.
Me giré a Haz, él no había terminado su bebida y me miraba sorprendido. Aun así, le dio el último trago. Llegó mi Gin Tonic, y me lo bebí de otro gustoso trago. Repetí la jugada un par de veces más, hasta que levanté la mirada y vi a Harry intentando quitarme la copa de las manos, pero mi subconsciente se lo impedía. Me miraba serio, yo veía tres Harrys pero sabía que solo había uno. Conseguí liberarme de sus brazos y beberme el quinto Gin Tonic.

NARRADO POR HARRY STYLES.
Se estaba pasando, se estaba pasando mucho. Le intenté quitar el Gin Tonic, pero yo también andaba algo mareado, así que se libró. Iba a hacer mi segundo intento, cuando al avanzar hasta ella casi me caigo. No iba muy sobrio, que digamos. Ella me miró con una inconsciente sonrisa, me cogió de la cara y se acercó a mí. Sabía perfectamente que si ella no estuviera como estaba no haría eso. Eso de estar a punto de besarme. Yo quería que lo hiciera, sí, pero no era ese el momento. Yo no suelo ser demasiado romántico, pero no quería que un primer beso fuera así.
-Taylor, para.-Me aparté de ella.
-¿Por quhé? ¿Esh quhe no te gushto?
-Sí, me gustas, eres un encanto y muy guapa, pero no creo que sea el momento.
Puso una cara de cachorrito mal hecha, pero yo negué con la cabeza. No parecía que estuviese borracha, ¡parecía que estaba emporrada! Por suerte, cuando Taylor iba a pedir otra copa, una pequeña mano de piel clarita la cogió del brazo, tirando de él e impidiendo lo que Tay pretendía hacer. Me di cuenta de que esa mano era de Jess, se lo agradecí mentalmente. Iba a seguirlas, pero Jessica me lo impidió.
-Da igual, yo me encargo de llevarla a casa.-Sonrió.-Pero hazme un favor, intenta controlar un poco a Zayn y a Miriam... Se están poniendo igual que esta.-Señaló a Taylor con la cabeza, que sonreía como una tonta y a veces soltaba risitas sin sentido. He de admitir que me encantaban, pero no con ella en esa situación.
-Claro, yo hago todo eso.
-Nos vamos para casa, no volváis tarde...
-¡Espera, espera!-Niall la cogió del brazo. No iba borracho, cosa que me extrañaba bastante.-Yo te acompaño.
-Vale.-Dijo ella, sonriente, y bastante colorada.
Se despidieron y salieron por la puerta. Yo suspiré, había estado a punto de besarme, por mí lo habría hecho pero eso sería comportarse como un... ¿aprovechado?
Me senté en uno de los sillones que había cerca, y me llevé las manos a la cabeza. No iba a beber más. Me giré para un lado y vi a Zayn y a Miriam bailando, y Lou y Eleanor lo mismo, pero más tranquilamente, de vez en cuando se daban un beso, y no parecían demasiado bebidos. Pero los primeros si lo estaban, y bastante. Me dirigí a ellos. Zayn sostenía algo en la mano, una bebida, pero no sabía qué era.
-Hooola, Harrhy.-Me sonrió.
-Zayn, ¿qué bebes?
-Un Gin.
-¿Gin Tonic?
-Shí.
-Pues deja ya de beb...
-Cáiate, esta canción esh preciosha.-Dijo Miriam, que bebió de algo igual que el Gin Tonic de Zayn. Intenté escuchar la canción, era de Pitbull. ¿Preciosa? ¿En serio?
-¿Otro Gin Tonic? ¡Pero qué os a dado con ellos! ¡Ni que llevaran droga!
Zayn y Miriam miraron su bebida asombrados.
-¡Quhé exhageraaaaao!-Gritó Miriam.-¿Cómo van a llevar drogha? Anda, pídete uno tú también, eshtán freshquitos.
¿Fresquitos? Esta no estaba bien.
-Anda, traed.-Le quité las copas a los dos, quedaba un poco en cada una, y me lo bebí sin pensar.
Dejé las copas por ahí cerca y me senté en un sillón para vigilarles desde ahí. Pero, entonces, una chica se sentó a mi lado. Era bastante alta, rubia y con los ojos verdes. Me sonaba de algo pero... ¡Sí, era la chica que había saludado antes a Tay! Ashley, le había oído decir. Me miró de arriba a abajo de nuevo, y se giró hacia mí.
-Hola, guapo.
-Hola.
-¿Y Taylor? ¿Se ha ido ya a casita?
-Se ha puesto algo borracha y...
-No te recomiendo a esa chica.
-¿Qué...?
-Que no te la recomiendo, es bastante egoísta y si no le pareces perfecto solo te quiere para un lío de una noche, y luego se enrolla con otro, al día siguiente se lleva a un tercero a la cama, y así.
-No creo que sea verdad.
-No me creas, pero yo te digo eso. La conozco mejor que tú, y yo te recomiendo a alguien mejor, alguien a tu altura...-Cada vez se acercaba más a mí.
-Pero, ¿de qué vas? ¿Todo esto lo estás haciendo para liarte conmigo?
-Yo no soy de esas que caen tan bajo, Harry... Te llamas así, ¿verdad?
-Mira... ¿Cómo te llamabas?
-Ashley, pero me puedes llamar Ash.
-Mira, Ashley, no te creo, ¿vale? Yo a Taylor la veo una muy buena chica.
-Claro, eso es lo que hace ella. El primer día se hace la buenecita para parecer la mejor, pero luego te la juega. Yo solo te digo eso, ahora haz lo que tu creas apropiado.-Dijo, levantándose y dándose la vuelta para irse.
Me quedé pensando. No, no podía ser verdad. Les dije a Lou y a Eleanor que nos fueramos para casa, y lo mismo con Zayn y Miriam que, para mi sorpresa, no habían pedido nada más de beber. Volviomos a casa, no sabíamos que hacer con Miriam, así que dejamos que durmiera en casa, Zayn se ofreció a dormir él en el sofá y dejarle su habitación. Me acosté, eran las cinco o así, y me dormí pronto. Eso sí, pensando en lo que me había dicho Ashley. Por un momento dudé si podría ser verdad.

domingo, 26 de agosto de 2012

~Siete: Miriam.

Me desperté con un ruido un tanto extraño. Me pasé la mano por mi pelo rizado y bostecé. Eran las diez y media, buena hora para levantarse un sábado. Bajé de mi cama, llevaba sólamente boxers, me gusta dormir así. Me puse una camiseta blanca, por si había alguien inapropiado abajo. Bajé a ver qué había sido ese ruido, y allí estaban Louis y Eleanor, en la cocina. En el suelo, había una bolsa de harina cerrada. Supuse que se había caído y que eso me había despertado.
-¿Qué hacéis a estas horas?
-¿Ves? ¡Ya le has despertado!-Bromeo Ele, dirigiéndose a Lou.
-Pero si se te ha caído a tí.-Rió Louis.
-No, has sido tú, haciendo el tonto.
-No hacía el tonto.
-No lo hacías, lo eres.
-¡Eh!
-Eres mi tonto.-Y le besó.
-Oye, que sigo aquí.-Dije.-Louis, si lo que quieres es ponerme celoso, ya lo has hacho, ¿contento?-Bromeé.
Vino hacia mí y me revolvió los rizos.
-No digas tonterías.
-Bueno... ¿Qué hacíais?
-Un bizcocho, hoy comemos con los padres de Eleanor y se lo vamos a llevar.
-Ah, bueno.-Sonreí.-Pues suerte.
-No la necesitamos.
-Te digo yo que sí.
Los tres reímos.
Me puse a ver la tele, no tenía hambre. No paraba de mirar el móvil, no me llamaba. La pregunta era: ¿Por qué no le he pedido su número? Solo le había dado el mío. Sí, a Taylor. Tenía ganas de ver a esas dos chicas, Taylor me llamaba la atención, y Jess parecía buena chica. Entonces bajó Niall, y empezó a prepararse cosas para comer. ¿No se cansaba nunca? Siempre tenía hambre.
-Oye, Niall...
-Buenos días lo primero, ¿no?
-Ah, sí, sí. Que... tú tienes el número de Jess, la de anoche, ¿no?
Me miró con cara de asesino.
-¿Para qué lo quieres?
Reí.
-Para pedirle el número de Taylor.
Su mirada fulminante desapareció.
-¡Ah, Taylor! Quieres quedar con ella, ¿no?-Sonrió.
-Bueno, eso es lo que habíamos pensado ayer.
-Cierto. Pero no la llames ahora, es muy pronto. Ahora le envío un mensaje a Jess y quedamos los... ¿nueve?
-No, Lou y Ele se han ido a casa de los padres de ella, somos siete.
-Pues los siete. Podemos quedar para comer.
-Vale.-Sonreí.

NARRADO POR TAYLOR SMITH.
-¡Tay! ¿A qué no sabes quién viene hoy?-Gritó Jess.
Abrí los ojos y la miré. ¿Es que no tenía sueño?
-Quién viene hoy.-Intenté sonreir, algo desinteresada.
-Si no te interesa no te lo digo.
-Dímelo.
-¡Viene mi amiga Miriam de España! Era mi mejor amiga, es muy maja, ¡verás como os caéis bien!
-¿Sí? ¿Dónde está?
-Pues el mensaje me lo ha enviado hace dos horas, decía que acababa de salir. ¿Me acompañas a recogerla al aeropuerto?
-Claro, pero ¿dónde va a dormir?
-A ver, es que en España esta semana que viene hay puente, y no hay colegio, y viene con su familia a una casa que tienen aquí sus abuelos o no se qué...
-Perfecto. Me voy a duchar, tres cuartos de hora salimos, ¿vale?
-¡Vale!-Dijo ilusionada.
Ella ya se había duchado, ¿qué había tomado? ¿Red Bull? Me metí en la ducha, dejando que el agua cayera de lleno en mi cabeza. Me puse a pensar. Harry, mi amor platónico. Había estado delante de él y había hecho el ridículo como nadie, me había desmayado. Pero tenía su número. ¡Es verdad! ¡Su número! ¿Y si lo llamaba? Igual me tomaría por pesada... Decidí hacerme la difícil. Si no recuerdo mal, Niall tenía el teléfono de Jess.
Salí de la ducha, me enrollé el cuerpo y el pelo con un par de toallas y me sequé.
-¡Taaaaylor!-Escuché a Jess, y me asomé por la puerta.
Estaba con el móvil en las manos, mirándolo.
-Dime.
-Niall me ha enviado un mensaje diciendo que quedemos todos para comer menos Lou y Ele, que no pueden. Pero no da tiempo, tenemos que recoger a Miriam a las dos y media, y son y cuarto.
-Madre mía, ¿tan tarde es?
-Sí, tía, es que te has levantado tardísimo... Pero no pasa nada-Sonrió.-Le digo que quedamos para cenar, ¿va?
-Vale.-Dije sonriente, y me metí en el baño. Me vestí con unos pantalones de pitillo largos, unas botas marrones y un jersey blanco. Encima, un anorak marrón. Cogí mi bolso.
-Ahora que lo pienso, no he desayunado.-Le comenté a Jessica.
-Ya, es que luego no comes...-Rió, y la imité.
Bajamos y le dijimos a la directora que íbamos a salir. Cómo no, nos dejó, siempre y cuando volviéramos antes de las once.
Cogimos un taxi que nos llevó al aeropuerto, tardamos un cuarto de hora en estar allí, esperando a la tal Miriam
No tardó en aparecer una chica, como si buscase a alguien.
-¡Zoooooooorra!-Gritó Jess de broma, al ver a su amiga, y la abrazó fuerte.
-¡Jessie! Mi niña, cómo te he echado de menos.
Se separaron.
-Bueno, ella es Taylor, mi amiga, de la que te hablé.
-Encantada.-Me sorprendió con un abrazo.
-Igualmente.-Sonreí.
Me miró simpática con unos enormes ojos marrones. Pero enormes, ¿eh? Y unas pestañas largas, al igual que su pelo castaño. Era guapísima. Y con un cuerpo parecido al de Jessica, envidiables. Solo que un pelín más alta.
-Vamos a comer por aquí, ¿no?-Dijo Jess.
-Aquí cerca hay un McDonald's, ¿vamos?-Propuse.
-Claro.-Miriam no paraba de sonreír.
Las tres fuimos hacia aquella hamburguesería, ya allí, pedimos y nos sentamos en una terracita.
-Bueno, Miriam, ¿tú eres Directioner?-Le pregunté.
-Mmm... Jessie me ha hablado de ellos. He escuchado un par de canciones suyas, no están mal, pero no soy fan. Eso sí, están muy buenos.
Reímos.
-Jess, ¿le has contado todo?
-Sí, cuando hablo con ella por WhatsApp.
-Me alegro muchísimo por vosotras, de verdad.-Sonrió.
-¡Eh!-Gritó Jess, de repente.-Niall me ha respondido al mensaje que le he puesto diciéndole que no podíamos ir a comer por Miriam... ¡Y dicen los chicos que te vengas también!
-¿Yo? Yo no pinto nada, ¿les has dicho que no soy fan?
-Sí, pero no se, ellos quieren que vayas también.
-Bueno, están buenos, ¿qué se le va a hacer?-Rió.
-Pues ya está, vamos las tres con ellos a cenar hoy.
-Vale... ¡Mira qué culo tiene el rubio ese!-Miriam señaló a un chaval de catorce años.
-Hala, anda que tú también...-Dijo Jess. O Jessie, como deía Miriam.-Aunque... no está mal, no...
-No es nada comparado con el de Louis...-Aclaré, y reímos.

Terminamos de comer animadamente, fuimos a dar una vuelta para enseñarle Londres a Miriam, al London Eye, al Big Ben, luego merendamos en un Starbucks, fuimos al Hyde Park... Hasta que se nos hicieron las ocho y media. Habíamos quedado en un Nando's con los chicos a las nueve. Yo estaba nerviosa, ya había los había visto pero era como la primera vez.
Se hizo la hora y fuimos para aquel restaurante que tanto le gustaba al irlandés, allí estaban los cinco, junto a Danielle y Eleanor, tan guapas como siempre. Bueno, ellas y ellos. Harry iba con su sudadera morada de Jack Wills y un gorrito, estaba sonriente, sentía que me iba a morir en ese momento. Pero aguanté. No, volver a hacer el ridículo, no.
-Hola, chicas.-Sonrió Louis.
-¡Hola! Mirad, esta es Miriam. Está muy salida, así que cuidado, pero es muy simpática. Yo la controlo.-Soltó Jess, a lo que reímos.
Miriam silvó al ver a Zayn. Tal vez era el más sexy, y a Miriam los sexys... Le pierden.
La presentamos a los demás, con dos besos y nos sentamos. No tardó en llegar un camarero, pedimos y nos lo trajo.
-Bueno, esta noche íbamos a ir a una disco... ¿os venís?-Dijo Zayn.
-¿Disco? ¡Claro! Nosotras tres vamos... ¿a que sí, chicas? Por favor, por favor...-Le suplicó Miriam a Jess.
-¡Vale! Tiene buena pinta, pero contrólate con la bebida, ¿eh?
-Síii, mamá. Luego eres tú la que te pasas, ¿recuerdas la última vez?
-Que si me acuerdo...-Jessica bajó la cabeza. Recordé que me había contado una vez su borrachera, donde había descubierto que su novio la engañaba con otra. Le habían hecho mucho daño, y con lo sensible que era...
-Lo siento, Jessie... No te quería recordar lo de...
-No pasa nada.-Se tragó las lágrimas y sonrió.
-Pues ya está. Todos, ¿no?-Zayn cambió de tema, intentando alegrar el ambiente.
-Mmmm... Chicos, ya sabéis lo del riñón...-Dijo Liam.
-Pero si te controlas...
-No, no voy a poder. Da igual, id vosotros.
-Yo me quedo contigo.-Se ofreció Danielle.
 Ya estaba todo aclarado, ellos irían al cine y nosotros a la disco. Realmente me daba pena Liam, solo esperaba que se solucionara el problema del riñón.
Las chicas y yo fuimos a cambiarnos, Miriam fue a casa de sus abuelos a coger algo, y Eleanor a la suya. A las diez, estábamos los ocho allí. Me dí cuenta de que ni Harry ni yo nos habíamos dirigido palabra. Bueno, prácticamente no habíamos dicho nada en toda la noche.
Llegamos a un local blanco, negro y plateado, parecía moderno.
Pasamos allí dentro, Eleanor estaba todo el rato con Louis, y Harry hablando con ellos de vez en cuando. Miriam no paraba de ligar con Zayn y viceversa, encajaban bastante. Jess y Niall conversaban animadamente, ella estaba roja. Y yo no sabía qué hacer. Miraba a Harry todo el rato, pero él solo me respondía de vez en cuando. Cuando iba a venir, por fin, a hablar conmigo, ví algo. Mejor dicho, a alguien.

miércoles, 22 de agosto de 2012

~Seis: No es un sueño.

-Tú... tú... tú...Ha...St...¿Ha...rry...Styles?-Tartamudeé.
Miré a Jessica. Seguía llorando levemente, no se había enterado de que delante teníamos al mismísimo Harry Eward Styles. Entonces, sin saber por qué, ella giró la cabeza hacia un lado y soltó un pequeño estornudo, seguido de una risa, esa risa tan fácil de reconocer, era la risa de Niall. Dios mío, me di cuenta de que Niall, Zayn y Harry estaban frente a nosotras. Cuando Jess reaccionó, las lágrimas seguían cayendo, pero supuse que esas lágrimas no eran de tristeza, sino de emoción.
Lo primero que hice fue a abrazar a los tres a la vez.
-Vaya, sois fans.-Rió Zayn.
Volví de las nubes, no quería que pareciésemos fans locas.
-A ver-Empecé a explicar.-, estamos aquí porque me tocaron dos tickets para conoceros en el Meet and Greet, y ayer fue su cumpleaños, y...
-Felicidades.-Me interrumpió Niall, sonriéndole a Jess, que se puso como un tomate.
-Gracias.-Dijo tímidamente.
-Y...-proseguí-no nos han dejado entrar.
-¿A ver?-Dijo Zayn. Le di los tickets, y él los tocó suavemente.-Oh, es porque son de papel, ¿no?
Bajé la cabeza, avergonzada.
-Eh-Me miró Harry.-, no pasa nada, es que Mike es muy estricto.
-Mike.-Repetí.
-Así es como se llama.
-Me cae mal. Me ha llamado rubita.
-Es algo idiota.
-Mucho.
Sonrió. Esos hoyuelos...
Entonces, vi como Jess se clavaba en un brazo sus uñas pintadas con la bandera de Irlanda.
-Ey, ¿qué haces?-Se extrañó el rubio.
-Pellizcarme. Esto debe ser un sueño.
-No, no lo es.-Rió.-Anda, para ya que te vas a hacer daño. Y me encantan tus uñas.
La chica sonrió tímidamente y le hizo caso, dejando la huella roja de las uñas.
-¿Y Louis y Liam?-Dije yo.
-Con Dani y Eleanor. Pero ahí vienen.-Zayn señaló a las parejitas. Los abracé a los cuatro, ese era mi instinto: Abrazar.
-¿Directioners?-Preguntó Liam. Jess y yo asentimos.
Yo seguía como en shock y, según parecía, Jessica también, aunque ella ya parecía coger algo más de confianza con la situación.
Niall miró al suelo, hacia la gorra de Jess, que se había caído cuando nosotras, y la cogió.
-¿Es tuya?-Se dirigió a Jess, que se la quitó de una, abrazándola, como escondiendo lo que ponía.-Eh, ¿por qué me la quitas?-Rió.
-Me da vergüenza que leas lo que pone.
-Venga no seas tonta. La gorra es chula, de mi bandera.
-Me he dado cuenta.-Rió ella. El rubio, pillándola desprevenida, se la quitó.-¡Eh, mi gorra!
 -Tu Little Leprechaun.-Leyó.- Me gusta.
Rieron.
-Dámela.
 Pero Niall se la puso.
 Entonces, esa voz otra vez. Harry, ¿por qué habla como los ángeles?
-Bueno chicas, os tocaron unos tickets de conocernos y nos vais a conocer. ¿Qué os parece si mañana quedamos todos?-Sonrió el ricitos, y sacó un papel con su número de teléfono. Lo miré extrañada.-¿Qué? Lo llevo siempre a mano, hay que estar preparado.
Reí nerviosa, y me entregó el papel. En el momento en que su piel me rozó, se me pusieron los pelos de punta, me estaba empezando a marear. Cada vez estaba peor... ¿o mejor? Peor. Pero por algo bueno: Harry. Mi mirada fue directa a sus ojos, verdes. Luego a sus rizos, me encantaban. Entonces, sonrió. Mis ojos se conducieron solos. Aquellos dientes, aquellos labios. Veía todo borroso. De reojo veía a Niall y a Jess hacer el tonto quitándose mutuamente la gorra. Y delante tenía a mi ídolo. Harry Styles. Antes de ver todo negro y dejarme caer, vi una última imagen: Sus hoyuelos.

Abrí los ojos lentamente y me encontré a Jessica, dándome pequeños empujoncitos en el hombro. Me vio despertar y me abrazó
-Jess... Todo ha sido un sueño, ¿verdad?
Cuando iba a responder, alguien se le adelantó.
-No.-Sonrió Hazza.
-Menos mal. ¿Qué ha pasado?
-Te has desmayado, no se por qué, te ibas a caer cuando te cogí a tiempo. Todo muy raro.
-Dímelo a mí...-Suspiré.-¿Y los demás?
-Allí.-Jess señaló a Niall, Zayn, Liam y Danielle.-Bueno, Lou y Eleanor no se dónde se habrán metido...
-A saber.
Reímos. Eran ya las diez y media, no hacía falta ir a cenar al instituto los viernes pero a las once en punto había que estar allí.
-¡Jessica! ¡Son las diez y media, nos matarán!
-Corre, vamos.
Nos despedimos de los chicos, no nos queríamos ir, pero el instituto era muy estricto y podían avisar a nuestros padres. Así que no tuvimos más remedio que ir corriendo a la parada de autobús más cercana.

NARRADO POR HARRY STYLES:
Las vi alejarse. Taylor, la rubia me había llamado la atención. Era guapa, y no estaba demasiado loca. Cuando estaba a punto de perderla de vista, vi cómo se echaba el pelo para un lado, dejando ver la parte de atrás de su camiseta. Reí; ponía: "Bitch please, I'm Mrs. Styles." Quién sabe-pensé-Tal vez algún día lo seas.
Me acerqué a los demás, que hablaban animadamente sobre el encuentro con aquellas chicas.
-Niall, ¿al final se ha quedado ella la gorra?-Reí.
-Se la he tenido que devolver.
-¿Y eso?
Se encogió de hombros.
-Algo había que darle a cambio de su número de teléfono.-Sonrió.

lunes, 20 de agosto de 2012

~Cinco: ¿Decepción? Mucha.

Feliz. Ese era mi estado. Había llegado el día, casi la hora. Decidimos saltarnos natación, ya que el Meet and Greet era a las cinco, y teníamos que comer. Terminamos rápido la comida.
-¡Adios, pasaoslo bien!-Gritaron Paola y los demás mientras nos alejábamos hacia nuestra habitación.
Las tres y media.
-¿Preparada?-Le dije a Jess.
-Siempre.-Sonrió.
Nos cambiamos de ropa, cogimos cada una nuestro disco de Up All Night, nuestro disco del tour, nuestro libro Dare to dream y nuestras camisetas. A ver si nos firmaban algo.
Salimos, nerviosas. Faltaba una hora, fuimos en autobús al Meet and Greet, llegamos justo a las cinco menos cuarto. Todo me daba vueltas. Era como... ¿un sueño? ¿Iba a conocer a mis ídolos? Exacto.
Vimos a una señora sentada, supusimos que ella resolvería nuestras dudas, así que me dirigí a ella con los tickets.
-Perdone, ¿One Direction?-Simple, but effective, habría dicho Harry.
-Al fondo.
-Gracias.-Sonreí.
Nos dirigimos a aquella sala. Pero la puerta no estaba sola. Iba vigilada por dos gorilas.
-Hola... Eh, perdone, estamos aquí por el sorteo de Claire's, nos tocó y ahora queríamos pasar ahí, para conocerlos.-Empezó Jess.
El gorila me quitó los tickets de las manos.
-No podéis pasar.-Dijo al fin.
-¿Cómo? Oiga, déjenos...
-Son falsas.
-¡No son falsas! ¡Nos tocaron en un sorteo!
Los ojos de Jessica se humedecieron, al igual que los míos.
-Son de papel.
-Pero había que imprimirlas y yo...-El hombre no parecía querer ceder.-Por favor, escúcheme. Es su cumpleaños-Señalé a Jess.-y, cuando me tocó esto, sin dudarlo quise que fuera su regalo. Ahí dentro están nuestros ídolos. ¿No ha tenido usted ningún ídolo? Seguro que sí.
-Mira, rubita, lo siento pero aquí no hay piedades, no podéis pasar, no cambiaré de opinión.
-¿¡Rubita!? ¡Eso si que no! ¡O nos deja pasar o...!
-¿O qué?
Miré a Jessica: Estaba llorando, mucho.
-Taylor, déjalo.
-No permito que me llamen rubita.-Susurré, enfuruñada.

Nos sentamos por ahí cerca. Empezó a venir gente y, al final, tuvimos que sentarnos en el suelo.
De vez en cuando, mirábamos a ver si el hombre se había ido, pero nada. Seguía allí, firme. El tiempo pasaba. Las nueve de la noche. Jess seguía llorando, a mí se me había pasado un poco, tenía cabreo más que otra cosa.
Entonces, recapacité. ¿Por qué Jessica lloraba? Porque no iba a conocer a sus ídolos. ¿Por qué no iba a conocer a sus ídolos? Porque el hombre no nos había dejado pasar. ¿Por qué el hombre no nos había dejado pasar? Porque los tickets eran de papel. ¿Por qué los tickets eran de papel? Porque yo los imprimí así. ¿Por qué los imprimí así? Porque soy gilipollas, no paraba de pensar.
Le quité las lágrimas a mi amiga y la abracé todo lo fuerte y lo mejor que las fuerzas que me quedaban me lo permitían.
-Lo siento, Jess.
-¿El qué?
-Haberte hecho ilusiones, para luego esto. Es mi culpa, todo.
-No digas eso. No es tu culpa, ni mucho menos. Además, tú también te sientes así, ¿verdad?
Sonreí. Ella era tan comprensiva...
-Te quiero.
-Y yo.-Sonrió.-¿Vamos a estar aquí todo el rato?
-Eeeeh... Yo, por lo menos, sí. Prefiero que te quedes, pero si te quieres ir...
-No, no, yo me quedo contigo.
La abracé de nuevo. Pero seguía llorando.
Ese no era un lugar precisamente cómodo y, además, hacía un frío terrible. Ya habían bajado la calefacción, era tarde.
-Taylor.
-Dime.
-Gracias.
-¿A mí? ¿Por qué?
-Por haberlo intentado. Por haberte enfrentado al gorila, por mí.
-No hay de qué. Pero no me he enfrentado.-Dije, confusa.
Entonces, ella me hizo un gesto para que mirara para arriba. Así lo hice, y mi mirada se encontró con ese hombre.
-¿Es que no se van a ir nunca?-Gruñó el gorila.
-No.
-¿Por qué?
-Porque no. Porque hemos venido al Meet and Greet para conocer a One Direction. Y los vamos a conocer.
-No lo creo.
-¿Por qué dice eso?
Suspiró.
-Los chicos ya se han marchado.
-¿Qué? No los hemos visto.
-No sea tonta, se han ido por la puerta de atrás.
-Ohm.
Jessica rompió a llorar. El gorila le echó una mirada de odio, por lo que tuvo que llorar en silencio. Yo no lo pude evitar, y también lloré.
-Bueno, yo creo que ya se pueden ir.-Dijo la recepcionista.
-No-interrumpió el gorila.-se DEBEN ir. Hemos cerrado.
Nos cogió por el cuello y nos llevó por una salida algo extraña. No era por donde habíamos entrado, supongo porque esa puerta ya la habían cerrado.
Al salir, Jess se tropezó con un escalón, yo cogí su mano para que no se cayera, pero, de lo torpes que somos, nos caímos las dos. Nos encontrábamos en el suelo, cuando sonó una voz extrañamente familiar:
-¿Estáis bien?-Dijo, tendiéndonos la mano.
Esa mano. Reconocí su muñeca; en ella estaba tatuado: I can't change.

~Cuatro: Felices 17.

Ya habían pasado dos meses desde ese doce de septiembre, en el que llegué a Londres. Entonces me acordé de aquel sorteo. Me parecía que los resultados eran ese día, o el siguiente... Miré el correo, aún tenía alguna que otra esperanza pero, sinceramente, no me hice ilusiones. Entonces llegó Jess con un periódico.
-Eh, Taylor, en Claire's había un sorteo y la mitad de las que han participado han puesto mal la respuesta de la pregunta, ¿tú te crees?
-Seguro que no eran Directioners...
-Bueno, igual la pregunta era muy difícil...
-No. Era que quién era el mentor de los chicos en The X Factor. A saber que han puesto.-Reí.
-¿Cómo sabes cual era la pregunta?-Preguntó, extrañada.
-Ohm, lo he visto en otro periódico.
-Ah, bueno. Deberíamos haber participado, sortean dos entradas, tía.-Dijo triste.
-Ya...-Suspiré, mientras el correo electrónico se cargaba. Tenía un nuevo mensaje y...- OH, DIOS MÍO.
-¿Qué pasa?
¿Que qué pasaba? ¿¡Que qué pasaba!? Dios mío, me había llegado un correo de Claire's. Recé por que fuera de los chicos, aunque en el fondo sabía que lo era, no podía ser otra cosa. Respiré hondo, y leí el mensaje:
¡Hola! Si eres Directioner, felicidades, porque en Claire's tenemos un regalo para tí...
Tercer puesto, con maravillosos regalos de One Direction firmados por ellos mismos... ¡Leslie Anderson, de Manchester!
Segundo puesto, con DOS entradas al concierto de sus ídolos el día 18 de noviembre... ¡Andrea Villanueva, de Barcelona!
Y primer puesto, con DOS tickets para el Meet and Greet de One Direction el día 20 de noviembre... ¡Taylor Smith, de Londres!
Gracias por participar, y enhorabuena.
[Para acceder a los tickets introduzca el siguiente código en la página web clairesand1d.com/gettickets.php :
A6SD#9TL1@W2Q.]
El corazón me latía con fuerza y las lágrimas caían. Estaba paralizada, temblando. Releí el correo, fui a la parte donde ponía mi nombre. Sí, mi nombre. Además, dos entradas. No, esto no me podía estar pasando.
-¡Taylor! ¿Sigues ahí?-Rió.-Eh, ¿qué pasa?
-Oh, nada... Que Harry se ha echado novia y me parte el corazón.-Mentí. ¿Por qué no se lo decía? Porque era una sorpresa. Dentro de una semana era su cumpleaños, justo un día antes del esperado Meet and Greet, y quería que ese fuera su regalo: Conocer a sus ídolos.
-Lo siento... ¿Cómo se llama?-Dijo, dándome un abrazo.
-Mmmm... Ha vuelto con Emma.
-¿Emma Ostilly?
-Sí.-Bajé la cabeza, fingiendo tristeza.
-Vaya... Ahora solo quedan libres Zayn y... oh, Dios, no puedo quejarme, también queda libre mi Niall... No. No tengo posibilidades.
-Mírate, eres preciosa. Seguro que le encantas cuando...-Me callé.
-¿Cuando qué? Cuando me lo encuentre por la calle casualmente, ¿no?-Dijo irónica.-Eso nunca pasará, Taylor. Te lo puedo asegurar.-Rió levemente. Me daba lástima que sufriera así, yo también lo hacía, por Harry.
Mientras ella bajaba a por un libro de Geografía que se había olvidado en clase, ya que al día siguiente teníamos un examen de esa asignatura; yo introducí el código en la página web "clairesand1d.com/gettickets.php" y conecté el portátil a la impresora que nos había dado el instituto; para luego imprimir mis queridos tickets. Salieron de ahí, y yo los contemplé, contenta. Los metí en un libro, dentro de mi mesilla. Entonces Jessica llegó, abriendo una bolsa de patatas fritas que habría comprado abajo; y, con ella, el libro.
-A ver, en la Unión Europea hay 27 países. A ver, uhm...-Empezó, comiendo patatas, andando por toda la casa y dejando miguitas por todo el suelo, era como si estuviera nerviosa. Reí.-Están, España, de capital Madrid; Portugal, con capital Lisboa; el Reino Unido, con capital Londres; por supuesto, Irlanda, con capital Dublín y un pueblito del que nació el más perfecto duende que haya podido existir, señoras y señores: Mullingar.
-Venga, Jess, concéntrate.-Reí, y ella me imitó.
-Sigo. Italia, con capital Roma; Francia, con capital Paris; Alemania, con capital Berlín; Grecia, con capital Atenas; ¿cuántas llevo ya?-Observó el libro.
-¡Jessica, sin mirar!
-Vale, vale... A ver, Holanda, con capital Amsterdam...
Siguió, al final se los supo todos, y las dos nos pasamos la tarde estudiando.
Al día siguiente, hicimos nuestra rutina diaria, nos pusimos el uniforme, ya que desde Octubre ya había que llevarlo, bajamos a desayunar con los demás y fuimos a clase. El examen era a segunda hora, por lo que la primera estuvimos estudiando todo el rato. Nos lo sabíamos bastante bien, sobretodo yo, me había pasado la semana anterior estudiando.
Llegó la señorita Marshall, era bastante joven, simpática, nos daba Geografía y Naturales.
-Buenos días, alumnos. Espero que hayáis estudiado mucho porque, una vez más hay examen. Para los que no tenían ni idea y, por lo tanto, no han estudiado, esperaos un cero más grande que este instituto. Sacad solo bolígrafo azul o negro y, si queréis, portaminas. Buena suerte.
Repartió los exámenes mientras yo sacaba mi boli de Lou, el único que era azul, y un portaminas.
-Buena suerte.-Me susurró Jess.
-Igualmente.
Llegó mi examen. Puse mi nombre y apellidos, y el resto de los datos, y empecé a leer. El mapa lo sabía hacer perfectamente, así que empecé por eso. Los países, sus capitales y provincias principales me salieron casi todos. El relieve también me salió bastante bien. Hice las preguntas que había al otro lado de la hoja, algo difíciles, pero las hice todas. Releí el examen un millón de veces, suspiré, lo doblé por la mitad y se lo di a la profesora. Miré a Jess, todavía seguía haciendo el examen, lo miré con discrección, estaba bastante bien, me alegré.
Las siguientes clases pasaron, y llegó la hora de comer. Les contamos a Paola y a los demás el examen, ellos estaban en un curso arriba. Hicimos lo de siempre: Recreo, natación, y libres durante un fin de semana: Era viernes.

La semana se pasó bastante despacio para mí, con un par de exámenes más, esperando el gran día. Era miércoles por la noche, al día siguiente era el cumpleaños de Jess así que, antes de acostarme, puse la alarma a las siete.
BABY YOU LIGHT UP MY WORLD LIKE NOBODY ELSE, THE WAY THAT YOU FLIP YOUR HAIR GETS ME OVERWHELMED, BUT WHEN YOU SMILE AT THE GROUND IT AIN'T HARD TO TELL YOU DON'T KNOW OH OH, YOU DON'T KNOW YOU'RE BEAUTIFUL.
Apagué el despertador, por supuesto, enchufado a los auriculares que me había puesto en las orejas, para no despertar a Jess. Me levanté silenciosamente y empecé con la sorpresa: Un chocolate caliente, un zumo de naranja natural, dos tostadas con Nutella, un cruasán-plancha con mermelada encima y galletas. Su desayuno preferido. Lo dejé todo en una bandeja y escribí en una pequeña nota:  
Felicidades, cielo. Disfruta de lo que más te gusta. 
Puse One Thing con el volumen altísimo, dejé la bandeja con la notita encima de Jess, y me fui a ducharme. De fondo, oía la voz de Harry, y me enamoraba más aún. Salí de la ducha y me puse el uniforme. Asomé la cabeza por la puerta y vi a Jess terminándose el último trago de zumo. Cuando me vio, dejó la bandeja a un lado y vino a abrazarme.
-Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias...-No paraba de repetir.-Te quiero.
-Y yo, pequeña, felices 17.-Sonreí.
-Ven a terminar esto conmigo.
Le hice caso y desayunamos juntas en la mesa. La miré, estaba comiéndose su tostada con gusto. Sonreí, era como mi hermanita pequeña porque, aunque tuviera mi misma edad, era realmente como una niña pequeña.
-Tengo un regalo para tí.
-¿Otro?
-Sí. Pero no te lo daré hasta después del insti.
-No podré esperar.
-Tendrás que hacerlo.
Le guiñé un ojo, y rió. Nos fuimos a clase, ese día no hicimos nada: tocaba Gimnasia, Tutoría, Naturales, Plástica, Francés y Música. Después de comer e ir a Natación, Jess me miró ansiosa.
-Mi regalo.-Exigió, bromeando, mientras subíamos a la habitación.
-Está en la habitación.-Reí.
Llegamos.
-Ya estamos en la habitación.
-No seas impaciente.-Dije, abriendo el cajón. Cogí mi libro y se lo dí.
-Pero... Esto... Esto es tuyo, ¿no?
-Mira dentro.
-¿Me has regalado un marcapáginas?-Rió, sacuudiendo el libro.
Y los tickets cayeron al suelo. Jess los cogió, y al leer lo que ponía, me miró paralizada. Se le cayó el libro de las manos, y miró los tickets de nuevo. Al ver que no eran falsos, y que yo le sonreía, se lanzó a mis brazos. Casi me asfixia. Algunos minutos después, nos separamos, y Jessica estaba llorando.
-Eh, no llores.-Dije, secándole las lágrimas.
-Tay, te amo.-Me abrazó más fuerte aún.-No puedo creer que... Dios, esto es un sueño.
-No lo es. Es tu cumpleaños.
-Eres la mejor amiga del mundo mundial, Tay.
-Lo sé.-Me chuleé. Me dio un flojísimo golpecito en el brazo.-Bueno, ¿tienes algo de ropa de los chicos? Mañana es el día.
Yo tenía preparada una camiseta de tirantes en la que por delante ponía: "Love 1D" y por atrás: "Bitch please, I'm Mrs. Styles.", unas pulseras con sus nombres, y unas Vans de Larry Stylinson.
-¿Que si tengo?
Cogió algunos trapitos y se metió en el baño. Al minuto, salio con una sudadera blanca donde ponía: "One Direction, my reason to be.", un colgante donde ponía "directioner", unas victoria verdes, naranjas y blancas, y, lo más original, una gorra de la bandera de Irlanda, donde ponía: "Horan, my Little Leprechaun".
Estaba sonriente. Reí.
-Guapísima.
-No, tú lo eres.-Sonrió.

Esa tarde fue toda nuestra. Miramos fotos de los chicos, pusimos su CD altísimo, cantamos sus canciones, estábamos emocionadísimas, íbamos a conocer a nuestros ídolos. Se hizo tarde, y nos fuimos abajo a cenar. Hicimos lo de siempre, cenamos con los chicos, cada vez conocíamos a más gente, no nos llevábamos mal con nadie. Nos acostamos, nos esperaba un gran día.