Vi a una chica rubia y muy alta, en seguida la reconocí: Era Ashley pero, ¿qué hacía allí ella? Estaba con un chico, pero no era Adam, era un chico distinto, rubio miel y algo moreno de piel. Entonces vi que se estaba liando con aquel chico.
-¿Ash? ¿Qué haces aquí?
Se giró sorprendida.
-Ah, hola, Taylor.
La cogí por el brazo y la llevé hasta mí.
-¿Quién es ese? Y... ¿Y Adam?
-No le digas nada, por favor. ¿Y tú que haces aquí?
-Pues con unos amigos...
No le dije nada de que esos "amigos" eran cuatro de mis ídolos.
-Ya veo, ya...-Miró de arriba a abajo a Harry, el que la miraba raro.-Bueno, me voy ya con este... ¿Cómo se llamaba?
-Oh, Dios mío...
-Bueno, como se llame, me voy que le he dejado al pobre con el calentón.
-Hasta luego...
Se dio la vuelta y volvió a morrearse con aquel tipo. Suspiré y me fui con Harry.
-¿Quién era esa?
-Una del instituto.
-¿Vas al instituto?
-Eh...Sí, estoy en el primer año de bachiller.
-¿Diecisiete?
-Sí.
-Yo dieci...
-Ocho años, el uno de febrero cumples diecinueve. Ya lo se.-Reí.-Recuerda que soy Directioner.
-Cierto.-Mostró una de esas increíbles sonrisas, haciendo así que sus hoyuelitos me saluden de nuevo. Pero esta vez no me iba a desmayar.-¿Vamos a tomar algo de beber?
-Ah, claro.-Volví de las nubes.
Nos dirigimos a la barra, nos atendió un chico bastante atractivo. Pero no, nada comparado con Harry.
-¿Qué quieres, preciosa?
-Un Gin Tonic, gracias, pero soy un chico.-Dijo Harry, a lo que reí.
El chico le miró con cara rara, y volvió a posar la mirada en mí.
-Que sean dos.-Sonreí.
Se dio la vuelta y al rato nos trajo dos de esas bebidas transparentes, con una pinta increíble. Cogí un vaso y me lo llevé a la boca, mientras Harry me imitaba. Iba a parar de beber, yo cuando me ponía borracha era increíblemente rara; según una amiga mía de Nueva York empiezo a decir cosas como: "Shó una sherpiente marina que she menea al shó de la chunda-chunda", mientras bailo. Sí, es vergonzoso, pero mi amiga parecía tan convincente diciéndome que yo suelo soltar ese tipo de cosas estando ebria, que tuve que creérmelo. A lo que iba, estaba apunto de parar de beber pero, automáticamente, llegó a mi subconsciente el concepto "despreocupación", haciendo que me lo beba todo de una. Así, sin más. Cuando me lo acabé, estaba algo mareada. Cerré fuerte los ojos, los aflojé, me relajé y los volví a abrir. Mucho mejor. Era un truco que yo tenía, no todo al mundo le funcionaba, pero a mí, sí.
-¡Ey, tú, chaval! Otro Gin.-Le grité al camarero. Me hizo un gesto en señal de aprobación, y desapareció, supongo que para preparar mi bebida.
Me giré a Haz, él no había terminado su bebida y me miraba sorprendido. Aun así, le dio el último trago. Llegó mi Gin Tonic, y me lo bebí de otro gustoso trago. Repetí la jugada un par de veces más, hasta que levanté la mirada y vi a Harry intentando quitarme la copa de las manos, pero mi subconsciente se lo impedía. Me miraba serio, yo veía tres Harrys pero sabía que solo había uno. Conseguí liberarme de sus brazos y beberme el quinto Gin Tonic.
NARRADO POR HARRY STYLES.
Se estaba pasando, se estaba pasando mucho. Le intenté quitar el Gin Tonic, pero yo también andaba algo mareado, así que se libró. Iba a hacer mi segundo intento, cuando al avanzar hasta ella casi me caigo. No iba muy sobrio, que digamos. Ella me miró con una inconsciente sonrisa, me cogió de la cara y se acercó a mí. Sabía perfectamente que si ella no estuviera como estaba no haría eso. Eso de estar a punto de besarme. Yo quería que lo hiciera, sí, pero no era ese el momento. Yo no suelo ser demasiado romántico, pero no quería que un primer beso fuera así.
-Taylor, para.-Me aparté de ella.
-¿Por quhé? ¿Esh quhe no te gushto?
-Sí, me gustas, eres un encanto y muy guapa, pero no creo que sea el momento.
Puso una cara de cachorrito mal hecha, pero yo negué con la cabeza. No parecía que estuviese borracha, ¡parecía que estaba emporrada! Por suerte, cuando Taylor iba a pedir otra copa, una pequeña mano de piel clarita la cogió del brazo, tirando de él e impidiendo lo que Tay pretendía hacer. Me di cuenta de que esa mano era de Jess, se lo agradecí mentalmente. Iba a seguirlas, pero Jessica me lo impidió.
-Da igual, yo me encargo de llevarla a casa.-Sonrió.-Pero hazme un favor, intenta controlar un poco a Zayn y a Miriam... Se están poniendo igual que esta.-Señaló a Taylor con la cabeza, que sonreía como una tonta y a veces soltaba risitas sin sentido. He de admitir que me encantaban, pero no con ella en esa situación.
-Claro, yo hago todo eso.
-Nos vamos para casa, no volváis tarde...
-¡Espera, espera!-Niall la cogió del brazo. No iba borracho, cosa que me extrañaba bastante.-Yo te acompaño.
-Vale.-Dijo ella, sonriente, y bastante colorada.
Se despidieron y salieron por la puerta. Yo suspiré, había estado a punto de besarme, por mí lo habría hecho pero eso sería comportarse como un... ¿aprovechado?
Me senté en uno de los sillones que había cerca, y me llevé las manos a la cabeza. No iba a beber más. Me giré para un lado y vi a Zayn y a Miriam bailando, y Lou y Eleanor lo mismo, pero más tranquilamente, de vez en cuando se daban un beso, y no parecían demasiado bebidos. Pero los primeros si lo estaban, y bastante. Me dirigí a ellos. Zayn sostenía algo en la mano, una bebida, pero no sabía qué era.
-Hooola, Harrhy.-Me sonrió.
-Zayn, ¿qué bebes?
-Un Gin.
-¿Gin Tonic?
-Shí.
-Pues deja ya de beb...
-Cáiate, esta canción esh preciosha.-Dijo Miriam, que bebió de algo igual que el Gin Tonic de Zayn. Intenté escuchar la canción, era de Pitbull. ¿Preciosa? ¿En serio?
-¿Otro Gin Tonic? ¡Pero qué os a dado con ellos! ¡Ni que llevaran droga!
Zayn y Miriam miraron su bebida asombrados.
-¡Quhé exhageraaaaao!-Gritó Miriam.-¿Cómo van a llevar drogha? Anda, pídete uno tú también, eshtán freshquitos.
¿Fresquitos? Esta no estaba bien.
-Anda, traed.-Le quité las copas a los dos, quedaba un poco en cada una, y me lo bebí sin pensar.
Dejé las copas por ahí cerca y me senté en un sillón para vigilarles desde ahí. Pero, entonces, una chica se sentó a mi lado. Era bastante alta, rubia y con los ojos verdes. Me sonaba de algo pero... ¡Sí, era la chica que había saludado antes a Tay! Ashley, le había oído decir. Me miró de arriba a abajo de nuevo, y se giró hacia mí.
-Hola, guapo.
-Hola.
-¿Y Taylor? ¿Se ha ido ya a casita?
-Se ha puesto algo borracha y...
-No te recomiendo a esa chica.
-¿Qué...?
-Que no te la recomiendo, es bastante egoísta y si no le pareces perfecto solo te quiere para un lío de una noche, y luego se enrolla con otro, al día siguiente se lleva a un tercero a la cama, y así.
-No creo que sea verdad.
-No me creas, pero yo te digo eso. La conozco mejor que tú, y yo te recomiendo a alguien mejor, alguien a tu altura...-Cada vez se acercaba más a mí.
-Pero, ¿de qué vas? ¿Todo esto lo estás haciendo para liarte conmigo?
-Yo no soy de esas que caen tan bajo, Harry... Te llamas así, ¿verdad?
-Mira... ¿Cómo te llamabas?
-Ashley, pero me puedes llamar Ash.
-Mira, Ashley, no te creo, ¿vale? Yo a Taylor la veo una muy buena chica.
-Claro, eso es lo que hace ella. El primer día se hace la buenecita para parecer la mejor, pero luego te la juega. Yo solo te digo eso, ahora haz lo que tu creas apropiado.-Dijo, levantándose y dándose la vuelta para irse.
Me quedé pensando. No, no podía ser verdad. Les dije a Lou y a Eleanor que nos fueramos para casa, y lo mismo con Zayn y Miriam que, para mi sorpresa, no habían pedido nada más de beber. Volviomos a casa, no sabíamos que hacer con Miriam, así que dejamos que durmiera en casa, Zayn se ofreció a dormir él en el sofá y dejarle su habitación. Me acosté, eran las cinco o así, y me dormí pronto. Eso sí, pensando en lo que me había dicho Ashley. Por un momento dudé si podría ser verdad.
Love me more than this; ¿una simple novela? Depende de la perspectiva de cada uno, pero nunca, NUNCA judgues a un libro por su portada.
miércoles, 29 de agosto de 2012
domingo, 26 de agosto de 2012
~Siete: Miriam.
Me desperté con un ruido un tanto extraño. Me pasé la mano por mi pelo rizado y bostecé. Eran las diez y media, buena hora para levantarse un sábado. Bajé de mi cama, llevaba sólamente boxers, me gusta dormir así. Me puse una camiseta blanca, por si había alguien inapropiado abajo. Bajé a ver qué había sido ese ruido, y allí estaban Louis y Eleanor, en la cocina. En el suelo, había una bolsa de harina cerrada. Supuse que se había caído y que eso me había despertado.
-¿Qué hacéis a estas horas?
-¿Ves? ¡Ya le has despertado!-Bromeo Ele, dirigiéndose a Lou.
-Pero si se te ha caído a tí.-Rió Louis.
-No, has sido tú, haciendo el tonto.
-No hacía el tonto.
-No lo hacías, lo eres.
-¡Eh!
-Eres mi tonto.-Y le besó.
-Oye, que sigo aquí.-Dije.-Louis, si lo que quieres es ponerme celoso, ya lo has hacho, ¿contento?-Bromeé.
Vino hacia mí y me revolvió los rizos.
-No digas tonterías.
-Bueno... ¿Qué hacíais?
-Un bizcocho, hoy comemos con los padres de Eleanor y se lo vamos a llevar.
-Ah, bueno.-Sonreí.-Pues suerte.
-No la necesitamos.
-Te digo yo que sí.
Los tres reímos.
Me puse a ver la tele, no tenía hambre. No paraba de mirar el móvil, no me llamaba. La pregunta era: ¿Por qué no le he pedido su número? Solo le había dado el mío. Sí, a Taylor. Tenía ganas de ver a esas dos chicas, Taylor me llamaba la atención, y Jess parecía buena chica. Entonces bajó Niall, y empezó a prepararse cosas para comer. ¿No se cansaba nunca? Siempre tenía hambre.
-Oye, Niall...
-Buenos días lo primero, ¿no?
-Ah, sí, sí. Que... tú tienes el número de Jess, la de anoche, ¿no?
Me miró con cara de asesino.
-¿Para qué lo quieres?
Reí.
-Para pedirle el número de Taylor.
Su mirada fulminante desapareció.
-¡Ah, Taylor! Quieres quedar con ella, ¿no?-Sonrió.
-Bueno, eso es lo que habíamos pensado ayer.
-Cierto. Pero no la llames ahora, es muy pronto. Ahora le envío un mensaje a Jess y quedamos los... ¿nueve?
-No, Lou y Ele se han ido a casa de los padres de ella, somos siete.
-Pues los siete. Podemos quedar para comer.
-Vale.-Sonreí.
NARRADO POR TAYLOR SMITH.
-¡Tay! ¿A qué no sabes quién viene hoy?-Gritó Jess.
Abrí los ojos y la miré. ¿Es que no tenía sueño?
-Quién viene hoy.-Intenté sonreir, algo desinteresada.
-Si no te interesa no te lo digo.
-Dímelo.
-¡Viene mi amiga Miriam de España! Era mi mejor amiga, es muy maja, ¡verás como os caéis bien!
-¿Sí? ¿Dónde está?
-Pues el mensaje me lo ha enviado hace dos horas, decía que acababa de salir. ¿Me acompañas a recogerla al aeropuerto?
-Claro, pero ¿dónde va a dormir?
-A ver, es que en España esta semana que viene hay puente, y no hay colegio, y viene con su familia a una casa que tienen aquí sus abuelos o no se qué...
-Perfecto. Me voy a duchar, tres cuartos de hora salimos, ¿vale?
-¡Vale!-Dijo ilusionada.
Ella ya se había duchado, ¿qué había tomado? ¿Red Bull? Me metí en la ducha, dejando que el agua cayera de lleno en mi cabeza. Me puse a pensar. Harry, mi amor platónico. Había estado delante de él y había hecho el ridículo como nadie, me había desmayado. Pero tenía su número. ¡Es verdad! ¡Su número! ¿Y si lo llamaba? Igual me tomaría por pesada... Decidí hacerme la difícil. Si no recuerdo mal, Niall tenía el teléfono de Jess.
Salí de la ducha, me enrollé el cuerpo y el pelo con un par de toallas y me sequé.
-¡Taaaaylor!-Escuché a Jess, y me asomé por la puerta.
Estaba con el móvil en las manos, mirándolo.
-Dime.
-Niall me ha enviado un mensaje diciendo que quedemos todos para comer menos Lou y Ele, que no pueden. Pero no da tiempo, tenemos que recoger a Miriam a las dos y media, y son y cuarto.
-Madre mía, ¿tan tarde es?
-Sí, tía, es que te has levantado tardísimo... Pero no pasa nada-Sonrió.-Le digo que quedamos para cenar, ¿va?
-Vale.-Dije sonriente, y me metí en el baño. Me vestí con unos pantalones de pitillo largos, unas botas marrones y un jersey blanco. Encima, un anorak marrón. Cogí mi bolso.
-Ahora que lo pienso, no he desayunado.-Le comenté a Jessica.
-Ya, es que luego no comes...-Rió, y la imité.
Bajamos y le dijimos a la directora que íbamos a salir. Cómo no, nos dejó, siempre y cuando volviéramos antes de las once.
Cogimos un taxi que nos llevó al aeropuerto, tardamos un cuarto de hora en estar allí, esperando a la tal Miriam
No tardó en aparecer una chica, como si buscase a alguien.
-¡Zoooooooorra!-Gritó Jess de broma, al ver a su amiga, y la abrazó fuerte.
-¡Jessie! Mi niña, cómo te he echado de menos.
Se separaron.
-Bueno, ella es Taylor, mi amiga, de la que te hablé.
-Encantada.-Me sorprendió con un abrazo.
-Igualmente.-Sonreí.
Me miró simpática con unos enormes ojos marrones. Pero enormes, ¿eh? Y unas pestañas largas, al igual que su pelo castaño. Era guapísima. Y con un cuerpo parecido al de Jessica, envidiables. Solo que un pelín más alta.
-Vamos a comer por aquí, ¿no?-Dijo Jess.
-Aquí cerca hay un McDonald's, ¿vamos?-Propuse.
-Claro.-Miriam no paraba de sonreír.
Las tres fuimos hacia aquella hamburguesería, ya allí, pedimos y nos sentamos en una terracita.
-Bueno, Miriam, ¿tú eres Directioner?-Le pregunté.
-Mmm... Jessie me ha hablado de ellos. He escuchado un par de canciones suyas, no están mal, pero no soy fan. Eso sí, están muy buenos.
Reímos.
-Jess, ¿le has contado todo?
-Sí, cuando hablo con ella por WhatsApp.
-Me alegro muchísimo por vosotras, de verdad.-Sonrió.
-¡Eh!-Gritó Jess, de repente.-Niall me ha respondido al mensaje que le he puesto diciéndole que no podíamos ir a comer por Miriam... ¡Y dicen los chicos que te vengas también!
-¿Yo? Yo no pinto nada, ¿les has dicho que no soy fan?
-Sí, pero no se, ellos quieren que vayas también.
-Bueno, están buenos, ¿qué se le va a hacer?-Rió.
-Pues ya está, vamos las tres con ellos a cenar hoy.
-Vale... ¡Mira qué culo tiene el rubio ese!-Miriam señaló a un chaval de catorce años.
-Hala, anda que tú también...-Dijo Jess. O Jessie, como deía Miriam.-Aunque... no está mal, no...
-No es nada comparado con el de Louis...-Aclaré, y reímos.
Terminamos de comer animadamente, fuimos a dar una vuelta para enseñarle Londres a Miriam, al London Eye, al Big Ben, luego merendamos en un Starbucks, fuimos al Hyde Park... Hasta que se nos hicieron las ocho y media. Habíamos quedado en un Nando's con los chicos a las nueve. Yo estaba nerviosa, ya había los había visto pero era como la primera vez.
Se hizo la hora y fuimos para aquel restaurante que tanto le gustaba al irlandés, allí estaban los cinco, junto a Danielle y Eleanor, tan guapas como siempre. Bueno, ellas y ellos. Harry iba con su sudadera morada de Jack Wills y un gorrito, estaba sonriente, sentía que me iba a morir en ese momento. Pero aguanté. No, volver a hacer el ridículo, no.
-Hola, chicas.-Sonrió Louis.
-¡Hola! Mirad, esta es Miriam. Está muy salida, así que cuidado, pero es muy simpática. Yo la controlo.-Soltó Jess, a lo que reímos.
Miriam silvó al ver a Zayn. Tal vez era el más sexy, y a Miriam los sexys... Le pierden.
La presentamos a los demás, con dos besos y nos sentamos. No tardó en llegar un camarero, pedimos y nos lo trajo.
-Bueno, esta noche íbamos a ir a una disco... ¿os venís?-Dijo Zayn.
-¿Disco? ¡Claro! Nosotras tres vamos... ¿a que sí, chicas? Por favor, por favor...-Le suplicó Miriam a Jess.
-¡Vale! Tiene buena pinta, pero contrólate con la bebida, ¿eh?
-Síii, mamá. Luego eres tú la que te pasas, ¿recuerdas la última vez?
-Que si me acuerdo...-Jessica bajó la cabeza. Recordé que me había contado una vez su borrachera, donde había descubierto que su novio la engañaba con otra. Le habían hecho mucho daño, y con lo sensible que era...
-Lo siento, Jessie... No te quería recordar lo de...
-No pasa nada.-Se tragó las lágrimas y sonrió.
-Pues ya está. Todos, ¿no?-Zayn cambió de tema, intentando alegrar el ambiente.
-Mmmm... Chicos, ya sabéis lo del riñón...-Dijo Liam.
-Pero si te controlas...
-No, no voy a poder. Da igual, id vosotros.
-Yo me quedo contigo.-Se ofreció Danielle.
Ya estaba todo aclarado, ellos irían al cine y nosotros a la disco. Realmente me daba pena Liam, solo esperaba que se solucionara el problema del riñón.
Las chicas y yo fuimos a cambiarnos, Miriam fue a casa de sus abuelos a coger algo, y Eleanor a la suya. A las diez, estábamos los ocho allí. Me dí cuenta de que ni Harry ni yo nos habíamos dirigido palabra. Bueno, prácticamente no habíamos dicho nada en toda la noche.
Llegamos a un local blanco, negro y plateado, parecía moderno.
Pasamos allí dentro, Eleanor estaba todo el rato con Louis, y Harry hablando con ellos de vez en cuando. Miriam no paraba de ligar con Zayn y viceversa, encajaban bastante. Jess y Niall conversaban animadamente, ella estaba roja. Y yo no sabía qué hacer. Miraba a Harry todo el rato, pero él solo me respondía de vez en cuando. Cuando iba a venir, por fin, a hablar conmigo, ví algo. Mejor dicho, a alguien.
-¿Qué hacéis a estas horas?
-¿Ves? ¡Ya le has despertado!-Bromeo Ele, dirigiéndose a Lou.
-Pero si se te ha caído a tí.-Rió Louis.
-No, has sido tú, haciendo el tonto.
-No hacía el tonto.
-No lo hacías, lo eres.
-¡Eh!
-Eres mi tonto.-Y le besó.
-Oye, que sigo aquí.-Dije.-Louis, si lo que quieres es ponerme celoso, ya lo has hacho, ¿contento?-Bromeé.
Vino hacia mí y me revolvió los rizos.
-No digas tonterías.
-Bueno... ¿Qué hacíais?
-Un bizcocho, hoy comemos con los padres de Eleanor y se lo vamos a llevar.
-Ah, bueno.-Sonreí.-Pues suerte.
-No la necesitamos.
-Te digo yo que sí.
Los tres reímos.
Me puse a ver la tele, no tenía hambre. No paraba de mirar el móvil, no me llamaba. La pregunta era: ¿Por qué no le he pedido su número? Solo le había dado el mío. Sí, a Taylor. Tenía ganas de ver a esas dos chicas, Taylor me llamaba la atención, y Jess parecía buena chica. Entonces bajó Niall, y empezó a prepararse cosas para comer. ¿No se cansaba nunca? Siempre tenía hambre.
-Oye, Niall...
-Buenos días lo primero, ¿no?
-Ah, sí, sí. Que... tú tienes el número de Jess, la de anoche, ¿no?
Me miró con cara de asesino.
-¿Para qué lo quieres?
Reí.
-Para pedirle el número de Taylor.
Su mirada fulminante desapareció.
-¡Ah, Taylor! Quieres quedar con ella, ¿no?-Sonrió.
-Bueno, eso es lo que habíamos pensado ayer.
-Cierto. Pero no la llames ahora, es muy pronto. Ahora le envío un mensaje a Jess y quedamos los... ¿nueve?
-No, Lou y Ele se han ido a casa de los padres de ella, somos siete.
-Pues los siete. Podemos quedar para comer.
-Vale.-Sonreí.
NARRADO POR TAYLOR SMITH.
-¡Tay! ¿A qué no sabes quién viene hoy?-Gritó Jess.
Abrí los ojos y la miré. ¿Es que no tenía sueño?
-Quién viene hoy.-Intenté sonreir, algo desinteresada.
-Si no te interesa no te lo digo.
-Dímelo.
-¡Viene mi amiga Miriam de España! Era mi mejor amiga, es muy maja, ¡verás como os caéis bien!
-¿Sí? ¿Dónde está?
-Pues el mensaje me lo ha enviado hace dos horas, decía que acababa de salir. ¿Me acompañas a recogerla al aeropuerto?
-Claro, pero ¿dónde va a dormir?
-A ver, es que en España esta semana que viene hay puente, y no hay colegio, y viene con su familia a una casa que tienen aquí sus abuelos o no se qué...
-Perfecto. Me voy a duchar, tres cuartos de hora salimos, ¿vale?
-¡Vale!-Dijo ilusionada.
Ella ya se había duchado, ¿qué había tomado? ¿Red Bull? Me metí en la ducha, dejando que el agua cayera de lleno en mi cabeza. Me puse a pensar. Harry, mi amor platónico. Había estado delante de él y había hecho el ridículo como nadie, me había desmayado. Pero tenía su número. ¡Es verdad! ¡Su número! ¿Y si lo llamaba? Igual me tomaría por pesada... Decidí hacerme la difícil. Si no recuerdo mal, Niall tenía el teléfono de Jess.
Salí de la ducha, me enrollé el cuerpo y el pelo con un par de toallas y me sequé.
-¡Taaaaylor!-Escuché a Jess, y me asomé por la puerta.
Estaba con el móvil en las manos, mirándolo.
-Dime.
-Niall me ha enviado un mensaje diciendo que quedemos todos para comer menos Lou y Ele, que no pueden. Pero no da tiempo, tenemos que recoger a Miriam a las dos y media, y son y cuarto.
-Madre mía, ¿tan tarde es?
-Sí, tía, es que te has levantado tardísimo... Pero no pasa nada-Sonrió.-Le digo que quedamos para cenar, ¿va?
-Vale.-Dije sonriente, y me metí en el baño. Me vestí con unos pantalones de pitillo largos, unas botas marrones y un jersey blanco. Encima, un anorak marrón. Cogí mi bolso.
-Ahora que lo pienso, no he desayunado.-Le comenté a Jessica.
-Ya, es que luego no comes...-Rió, y la imité.
Bajamos y le dijimos a la directora que íbamos a salir. Cómo no, nos dejó, siempre y cuando volviéramos antes de las once.
Cogimos un taxi que nos llevó al aeropuerto, tardamos un cuarto de hora en estar allí, esperando a la tal Miriam
No tardó en aparecer una chica, como si buscase a alguien.
-¡Zoooooooorra!-Gritó Jess de broma, al ver a su amiga, y la abrazó fuerte.
-¡Jessie! Mi niña, cómo te he echado de menos.
Se separaron.
-Bueno, ella es Taylor, mi amiga, de la que te hablé.
-Encantada.-Me sorprendió con un abrazo.
-Igualmente.-Sonreí.
Me miró simpática con unos enormes ojos marrones. Pero enormes, ¿eh? Y unas pestañas largas, al igual que su pelo castaño. Era guapísima. Y con un cuerpo parecido al de Jessica, envidiables. Solo que un pelín más alta.
-Vamos a comer por aquí, ¿no?-Dijo Jess.
-Aquí cerca hay un McDonald's, ¿vamos?-Propuse.
-Claro.-Miriam no paraba de sonreír.
Las tres fuimos hacia aquella hamburguesería, ya allí, pedimos y nos sentamos en una terracita.
-Bueno, Miriam, ¿tú eres Directioner?-Le pregunté.
-Mmm... Jessie me ha hablado de ellos. He escuchado un par de canciones suyas, no están mal, pero no soy fan. Eso sí, están muy buenos.
Reímos.
-Jess, ¿le has contado todo?
-Sí, cuando hablo con ella por WhatsApp.
-Me alegro muchísimo por vosotras, de verdad.-Sonrió.
-¡Eh!-Gritó Jess, de repente.-Niall me ha respondido al mensaje que le he puesto diciéndole que no podíamos ir a comer por Miriam... ¡Y dicen los chicos que te vengas también!
-¿Yo? Yo no pinto nada, ¿les has dicho que no soy fan?
-Sí, pero no se, ellos quieren que vayas también.
-Bueno, están buenos, ¿qué se le va a hacer?-Rió.
-Pues ya está, vamos las tres con ellos a cenar hoy.
-Vale... ¡Mira qué culo tiene el rubio ese!-Miriam señaló a un chaval de catorce años.
-Hala, anda que tú también...-Dijo Jess. O Jessie, como deía Miriam.-Aunque... no está mal, no...
-No es nada comparado con el de Louis...-Aclaré, y reímos.
Terminamos de comer animadamente, fuimos a dar una vuelta para enseñarle Londres a Miriam, al London Eye, al Big Ben, luego merendamos en un Starbucks, fuimos al Hyde Park... Hasta que se nos hicieron las ocho y media. Habíamos quedado en un Nando's con los chicos a las nueve. Yo estaba nerviosa, ya había los había visto pero era como la primera vez.
Se hizo la hora y fuimos para aquel restaurante que tanto le gustaba al irlandés, allí estaban los cinco, junto a Danielle y Eleanor, tan guapas como siempre. Bueno, ellas y ellos. Harry iba con su sudadera morada de Jack Wills y un gorrito, estaba sonriente, sentía que me iba a morir en ese momento. Pero aguanté. No, volver a hacer el ridículo, no.
-Hola, chicas.-Sonrió Louis.
-¡Hola! Mirad, esta es Miriam. Está muy salida, así que cuidado, pero es muy simpática. Yo la controlo.-Soltó Jess, a lo que reímos.
Miriam silvó al ver a Zayn. Tal vez era el más sexy, y a Miriam los sexys... Le pierden.
La presentamos a los demás, con dos besos y nos sentamos. No tardó en llegar un camarero, pedimos y nos lo trajo.
-Bueno, esta noche íbamos a ir a una disco... ¿os venís?-Dijo Zayn.
-¿Disco? ¡Claro! Nosotras tres vamos... ¿a que sí, chicas? Por favor, por favor...-Le suplicó Miriam a Jess.
-¡Vale! Tiene buena pinta, pero contrólate con la bebida, ¿eh?
-Síii, mamá. Luego eres tú la que te pasas, ¿recuerdas la última vez?
-Que si me acuerdo...-Jessica bajó la cabeza. Recordé que me había contado una vez su borrachera, donde había descubierto que su novio la engañaba con otra. Le habían hecho mucho daño, y con lo sensible que era...
-Lo siento, Jessie... No te quería recordar lo de...
-No pasa nada.-Se tragó las lágrimas y sonrió.
-Pues ya está. Todos, ¿no?-Zayn cambió de tema, intentando alegrar el ambiente.
-Mmmm... Chicos, ya sabéis lo del riñón...-Dijo Liam.
-Pero si te controlas...
-No, no voy a poder. Da igual, id vosotros.
-Yo me quedo contigo.-Se ofreció Danielle.
Ya estaba todo aclarado, ellos irían al cine y nosotros a la disco. Realmente me daba pena Liam, solo esperaba que se solucionara el problema del riñón.
Las chicas y yo fuimos a cambiarnos, Miriam fue a casa de sus abuelos a coger algo, y Eleanor a la suya. A las diez, estábamos los ocho allí. Me dí cuenta de que ni Harry ni yo nos habíamos dirigido palabra. Bueno, prácticamente no habíamos dicho nada en toda la noche.
Llegamos a un local blanco, negro y plateado, parecía moderno.
Pasamos allí dentro, Eleanor estaba todo el rato con Louis, y Harry hablando con ellos de vez en cuando. Miriam no paraba de ligar con Zayn y viceversa, encajaban bastante. Jess y Niall conversaban animadamente, ella estaba roja. Y yo no sabía qué hacer. Miraba a Harry todo el rato, pero él solo me respondía de vez en cuando. Cuando iba a venir, por fin, a hablar conmigo, ví algo. Mejor dicho, a alguien.
miércoles, 22 de agosto de 2012
~Seis: No es un sueño.
-Tú... tú... tú...Ha...St...¿Ha...rry...Styles?-Tartamudeé.
Miré a Jessica. Seguía llorando levemente, no se había enterado de que delante teníamos al mismísimo Harry Eward Styles. Entonces, sin saber por qué, ella giró la cabeza hacia un lado y soltó un pequeño estornudo, seguido de una risa, esa risa tan fácil de reconocer, era la risa de Niall. Dios mío, me di cuenta de que Niall, Zayn y Harry estaban frente a nosotras. Cuando Jess reaccionó, las lágrimas seguían cayendo, pero supuse que esas lágrimas no eran de tristeza, sino de emoción.
Lo primero que hice fue a abrazar a los tres a la vez.
-Vaya, sois fans.-Rió Zayn.
Volví de las nubes, no quería que pareciésemos fans locas.
-A ver-Empecé a explicar.-, estamos aquí porque me tocaron dos tickets para conoceros en el Meet and Greet, y ayer fue su cumpleaños, y...
-Felicidades.-Me interrumpió Niall, sonriéndole a Jess, que se puso como un tomate.
-Gracias.-Dijo tímidamente.
-Y...-proseguí-no nos han dejado entrar.
-¿A ver?-Dijo Zayn. Le di los tickets, y él los tocó suavemente.-Oh, es porque son de papel, ¿no?
Bajé la cabeza, avergonzada.
-Eh-Me miró Harry.-, no pasa nada, es que Mike es muy estricto.
-Mike.-Repetí.
-Así es como se llama.
-Me cae mal. Me ha llamado rubita.
-Es algo idiota.
-Mucho.
Sonrió. Esos hoyuelos...
Entonces, vi como Jess se clavaba en un brazo sus uñas pintadas con la bandera de Irlanda.
-Ey, ¿qué haces?-Se extrañó el rubio.
-Pellizcarme. Esto debe ser un sueño.
-No, no lo es.-Rió.-Anda, para ya que te vas a hacer daño. Y me encantan tus uñas.
La chica sonrió tímidamente y le hizo caso, dejando la huella roja de las uñas.
-¿Y Louis y Liam?-Dije yo.
-Con Dani y Eleanor. Pero ahí vienen.-Zayn señaló a las parejitas. Los abracé a los cuatro, ese era mi instinto: Abrazar.
-¿Directioners?-Preguntó Liam. Jess y yo asentimos.
Yo seguía como en shock y, según parecía, Jessica también, aunque ella ya parecía coger algo más de confianza con la situación.
Niall miró al suelo, hacia la gorra de Jess, que se había caído cuando nosotras, y la cogió.
-¿Es tuya?-Se dirigió a Jess, que se la quitó de una, abrazándola, como escondiendo lo que ponía.-Eh, ¿por qué me la quitas?-Rió.
-Me da vergüenza que leas lo que pone.
-Venga no seas tonta. La gorra es chula, de mi bandera.
-Me he dado cuenta.-Rió ella. El rubio, pillándola desprevenida, se la quitó.-¡Eh, mi gorra!
-Tu Little Leprechaun.-Leyó.- Me gusta.
Rieron.
-Dámela.
Pero Niall se la puso.
Entonces, esa voz otra vez. Harry, ¿por qué habla como los ángeles?
-Bueno chicas, os tocaron unos tickets de conocernos y nos vais a conocer. ¿Qué os parece si mañana quedamos todos?-Sonrió el ricitos, y sacó un papel con su número de teléfono. Lo miré extrañada.-¿Qué? Lo llevo siempre a mano, hay que estar preparado.
Reí nerviosa, y me entregó el papel. En el momento en que su piel me rozó, se me pusieron los pelos de punta, me estaba empezando a marear. Cada vez estaba peor... ¿o mejor? Peor. Pero por algo bueno: Harry. Mi mirada fue directa a sus ojos, verdes. Luego a sus rizos, me encantaban. Entonces, sonrió. Mis ojos se conducieron solos. Aquellos dientes, aquellos labios. Veía todo borroso. De reojo veía a Niall y a Jess hacer el tonto quitándose mutuamente la gorra. Y delante tenía a mi ídolo. Harry Styles. Antes de ver todo negro y dejarme caer, vi una última imagen: Sus hoyuelos.
Abrí los ojos lentamente y me encontré a Jessica, dándome pequeños empujoncitos en el hombro. Me vio despertar y me abrazó
-Jess... Todo ha sido un sueño, ¿verdad?
Cuando iba a responder, alguien se le adelantó.
-No.-Sonrió Hazza.
-Menos mal. ¿Qué ha pasado?
-Te has desmayado, no se por qué, te ibas a caer cuando te cogí a tiempo. Todo muy raro.
-Dímelo a mí...-Suspiré.-¿Y los demás?
-Allí.-Jess señaló a Niall, Zayn, Liam y Danielle.-Bueno, Lou y Eleanor no se dónde se habrán metido...
-A saber.
Reímos. Eran ya las diez y media, no hacía falta ir a cenar al instituto los viernes pero a las once en punto había que estar allí.
-¡Jessica! ¡Son las diez y media, nos matarán!
-Corre, vamos.
Nos despedimos de los chicos, no nos queríamos ir, pero el instituto era muy estricto y podían avisar a nuestros padres. Así que no tuvimos más remedio que ir corriendo a la parada de autobús más cercana.
NARRADO POR HARRY STYLES:
Las vi alejarse. Taylor, la rubia me había llamado la atención. Era guapa, y no estaba demasiado loca. Cuando estaba a punto de perderla de vista, vi cómo se echaba el pelo para un lado, dejando ver la parte de atrás de su camiseta. Reí; ponía: "Bitch please, I'm Mrs. Styles." Quién sabe-pensé-Tal vez algún día lo seas.
Me acerqué a los demás, que hablaban animadamente sobre el encuentro con aquellas chicas.
-Niall, ¿al final se ha quedado ella la gorra?-Reí.
-Se la he tenido que devolver.
-¿Y eso?
Se encogió de hombros.
-Algo había que darle a cambio de su número de teléfono.-Sonrió.
Miré a Jessica. Seguía llorando levemente, no se había enterado de que delante teníamos al mismísimo Harry Eward Styles. Entonces, sin saber por qué, ella giró la cabeza hacia un lado y soltó un pequeño estornudo, seguido de una risa, esa risa tan fácil de reconocer, era la risa de Niall. Dios mío, me di cuenta de que Niall, Zayn y Harry estaban frente a nosotras. Cuando Jess reaccionó, las lágrimas seguían cayendo, pero supuse que esas lágrimas no eran de tristeza, sino de emoción.
Lo primero que hice fue a abrazar a los tres a la vez.
-Vaya, sois fans.-Rió Zayn.
Volví de las nubes, no quería que pareciésemos fans locas.
-A ver-Empecé a explicar.-, estamos aquí porque me tocaron dos tickets para conoceros en el Meet and Greet, y ayer fue su cumpleaños, y...
-Felicidades.-Me interrumpió Niall, sonriéndole a Jess, que se puso como un tomate.
-Gracias.-Dijo tímidamente.
-Y...-proseguí-no nos han dejado entrar.
-¿A ver?-Dijo Zayn. Le di los tickets, y él los tocó suavemente.-Oh, es porque son de papel, ¿no?
Bajé la cabeza, avergonzada.
-Eh-Me miró Harry.-, no pasa nada, es que Mike es muy estricto.
-Mike.-Repetí.
-Así es como se llama.
-Me cae mal. Me ha llamado rubita.
-Es algo idiota.
-Mucho.
Sonrió. Esos hoyuelos...
Entonces, vi como Jess se clavaba en un brazo sus uñas pintadas con la bandera de Irlanda.
-Ey, ¿qué haces?-Se extrañó el rubio.
-Pellizcarme. Esto debe ser un sueño.
-No, no lo es.-Rió.-Anda, para ya que te vas a hacer daño. Y me encantan tus uñas.
La chica sonrió tímidamente y le hizo caso, dejando la huella roja de las uñas.
-¿Y Louis y Liam?-Dije yo.
-Con Dani y Eleanor. Pero ahí vienen.-Zayn señaló a las parejitas. Los abracé a los cuatro, ese era mi instinto: Abrazar.
-¿Directioners?-Preguntó Liam. Jess y yo asentimos.
Yo seguía como en shock y, según parecía, Jessica también, aunque ella ya parecía coger algo más de confianza con la situación.
Niall miró al suelo, hacia la gorra de Jess, que se había caído cuando nosotras, y la cogió.
-¿Es tuya?-Se dirigió a Jess, que se la quitó de una, abrazándola, como escondiendo lo que ponía.-Eh, ¿por qué me la quitas?-Rió.
-Me da vergüenza que leas lo que pone.
-Venga no seas tonta. La gorra es chula, de mi bandera.
-Me he dado cuenta.-Rió ella. El rubio, pillándola desprevenida, se la quitó.-¡Eh, mi gorra!
-Tu Little Leprechaun.-Leyó.- Me gusta.
Rieron.
-Dámela.
Pero Niall se la puso.
Entonces, esa voz otra vez. Harry, ¿por qué habla como los ángeles?
-Bueno chicas, os tocaron unos tickets de conocernos y nos vais a conocer. ¿Qué os parece si mañana quedamos todos?-Sonrió el ricitos, y sacó un papel con su número de teléfono. Lo miré extrañada.-¿Qué? Lo llevo siempre a mano, hay que estar preparado.
Reí nerviosa, y me entregó el papel. En el momento en que su piel me rozó, se me pusieron los pelos de punta, me estaba empezando a marear. Cada vez estaba peor... ¿o mejor? Peor. Pero por algo bueno: Harry. Mi mirada fue directa a sus ojos, verdes. Luego a sus rizos, me encantaban. Entonces, sonrió. Mis ojos se conducieron solos. Aquellos dientes, aquellos labios. Veía todo borroso. De reojo veía a Niall y a Jess hacer el tonto quitándose mutuamente la gorra. Y delante tenía a mi ídolo. Harry Styles. Antes de ver todo negro y dejarme caer, vi una última imagen: Sus hoyuelos.
Abrí los ojos lentamente y me encontré a Jessica, dándome pequeños empujoncitos en el hombro. Me vio despertar y me abrazó
-Jess... Todo ha sido un sueño, ¿verdad?
Cuando iba a responder, alguien se le adelantó.
-No.-Sonrió Hazza.
-Menos mal. ¿Qué ha pasado?
-Te has desmayado, no se por qué, te ibas a caer cuando te cogí a tiempo. Todo muy raro.
-Dímelo a mí...-Suspiré.-¿Y los demás?
-Allí.-Jess señaló a Niall, Zayn, Liam y Danielle.-Bueno, Lou y Eleanor no se dónde se habrán metido...
-A saber.
Reímos. Eran ya las diez y media, no hacía falta ir a cenar al instituto los viernes pero a las once en punto había que estar allí.
-¡Jessica! ¡Son las diez y media, nos matarán!
-Corre, vamos.
Nos despedimos de los chicos, no nos queríamos ir, pero el instituto era muy estricto y podían avisar a nuestros padres. Así que no tuvimos más remedio que ir corriendo a la parada de autobús más cercana.
NARRADO POR HARRY STYLES:
Las vi alejarse. Taylor, la rubia me había llamado la atención. Era guapa, y no estaba demasiado loca. Cuando estaba a punto de perderla de vista, vi cómo se echaba el pelo para un lado, dejando ver la parte de atrás de su camiseta. Reí; ponía: "Bitch please, I'm Mrs. Styles." Quién sabe-pensé-Tal vez algún día lo seas.
Me acerqué a los demás, que hablaban animadamente sobre el encuentro con aquellas chicas.
-Niall, ¿al final se ha quedado ella la gorra?-Reí.
-Se la he tenido que devolver.
-¿Y eso?
Se encogió de hombros.
-Algo había que darle a cambio de su número de teléfono.-Sonrió.
lunes, 20 de agosto de 2012
~Cinco: ¿Decepción? Mucha.
Feliz. Ese era mi estado. Había llegado el día, casi la hora. Decidimos saltarnos natación, ya que el Meet and Greet era a las cinco, y teníamos que comer. Terminamos rápido la comida.
-¡Adios, pasaoslo bien!-Gritaron Paola y los demás mientras nos alejábamos hacia nuestra habitación.
Las tres y media.
-¿Preparada?-Le dije a Jess.
-Siempre.-Sonrió.
Nos cambiamos de ropa, cogimos cada una nuestro disco de Up All Night, nuestro disco del tour, nuestro libro Dare to dream y nuestras camisetas. A ver si nos firmaban algo.
Salimos, nerviosas. Faltaba una hora, fuimos en autobús al Meet and Greet, llegamos justo a las cinco menos cuarto. Todo me daba vueltas. Era como... ¿un sueño? ¿Iba a conocer a mis ídolos? Exacto.
Vimos a una señora sentada, supusimos que ella resolvería nuestras dudas, así que me dirigí a ella con los tickets.
-Perdone, ¿One Direction?-Simple, but effective, habría dicho Harry.
-Al fondo.
-Gracias.-Sonreí.
Nos dirigimos a aquella sala. Pero la puerta no estaba sola. Iba vigilada por dos gorilas.
-Hola... Eh, perdone, estamos aquí por el sorteo de Claire's, nos tocó y ahora queríamos pasar ahí, para conocerlos.-Empezó Jess.
El gorila me quitó los tickets de las manos.
-No podéis pasar.-Dijo al fin.
-¿Cómo? Oiga, déjenos...
-Son falsas.
-¡No son falsas! ¡Nos tocaron en un sorteo!
Los ojos de Jessica se humedecieron, al igual que los míos.
-Son de papel.
-Pero había que imprimirlas y yo...-El hombre no parecía querer ceder.-Por favor, escúcheme. Es su cumpleaños-Señalé a Jess.-y, cuando me tocó esto, sin dudarlo quise que fuera su regalo. Ahí dentro están nuestros ídolos. ¿No ha tenido usted ningún ídolo? Seguro que sí.
-Mira, rubita, lo siento pero aquí no hay piedades, no podéis pasar, no cambiaré de opinión.
-¿¡Rubita!? ¡Eso si que no! ¡O nos deja pasar o...!
-¿O qué?
Miré a Jessica: Estaba llorando, mucho.
-Taylor, déjalo.
-No permito que me llamen rubita.-Susurré, enfuruñada.
Nos sentamos por ahí cerca. Empezó a venir gente y, al final, tuvimos que sentarnos en el suelo.
De vez en cuando, mirábamos a ver si el hombre se había ido, pero nada. Seguía allí, firme. El tiempo pasaba. Las nueve de la noche. Jess seguía llorando, a mí se me había pasado un poco, tenía cabreo más que otra cosa.
Entonces, recapacité. ¿Por qué Jessica lloraba? Porque no iba a conocer a sus ídolos. ¿Por qué no iba a conocer a sus ídolos? Porque el hombre no nos había dejado pasar. ¿Por qué el hombre no nos había dejado pasar? Porque los tickets eran de papel. ¿Por qué los tickets eran de papel? Porque yo los imprimí así. ¿Por qué los imprimí así? Porque soy gilipollas, no paraba de pensar.
Le quité las lágrimas a mi amiga y la abracé todo lo fuerte y lo mejor que las fuerzas que me quedaban me lo permitían.
-Lo siento, Jess.
-¿El qué?
-Haberte hecho ilusiones, para luego esto. Es mi culpa, todo.
-No digas eso. No es tu culpa, ni mucho menos. Además, tú también te sientes así, ¿verdad?
Sonreí. Ella era tan comprensiva...
-Te quiero.
-Y yo.-Sonrió.-¿Vamos a estar aquí todo el rato?
-Eeeeh... Yo, por lo menos, sí. Prefiero que te quedes, pero si te quieres ir...
-No, no, yo me quedo contigo.
La abracé de nuevo. Pero seguía llorando.
Ese no era un lugar precisamente cómodo y, además, hacía un frío terrible. Ya habían bajado la calefacción, era tarde.
-Taylor.
-Dime.
-Gracias.
-¿A mí? ¿Por qué?
-Por haberlo intentado. Por haberte enfrentado al gorila, por mí.
-No hay de qué. Pero no me he enfrentado.-Dije, confusa.
Entonces, ella me hizo un gesto para que mirara para arriba. Así lo hice, y mi mirada se encontró con ese hombre.
-¿Es que no se van a ir nunca?-Gruñó el gorila.
-No.
-¿Por qué?
-Porque no. Porque hemos venido al Meet and Greet para conocer a One Direction. Y los vamos a conocer.
-No lo creo.
-¿Por qué dice eso?
Suspiró.
-Los chicos ya se han marchado.
-¿Qué? No los hemos visto.
-No sea tonta, se han ido por la puerta de atrás.
-Ohm.
Jessica rompió a llorar. El gorila le echó una mirada de odio, por lo que tuvo que llorar en silencio. Yo no lo pude evitar, y también lloré.
-Bueno, yo creo que ya se pueden ir.-Dijo la recepcionista.
-No-interrumpió el gorila.-se DEBEN ir. Hemos cerrado.
Nos cogió por el cuello y nos llevó por una salida algo extraña. No era por donde habíamos entrado, supongo porque esa puerta ya la habían cerrado.
Al salir, Jess se tropezó con un escalón, yo cogí su mano para que no se cayera, pero, de lo torpes que somos, nos caímos las dos. Nos encontrábamos en el suelo, cuando sonó una voz extrañamente familiar:
-¿Estáis bien?-Dijo, tendiéndonos la mano.
Esa mano. Reconocí su muñeca; en ella estaba tatuado: I can't change.
-¡Adios, pasaoslo bien!-Gritaron Paola y los demás mientras nos alejábamos hacia nuestra habitación.
Las tres y media.
-¿Preparada?-Le dije a Jess.
-Siempre.-Sonrió.
Nos cambiamos de ropa, cogimos cada una nuestro disco de Up All Night, nuestro disco del tour, nuestro libro Dare to dream y nuestras camisetas. A ver si nos firmaban algo.
Salimos, nerviosas. Faltaba una hora, fuimos en autobús al Meet and Greet, llegamos justo a las cinco menos cuarto. Todo me daba vueltas. Era como... ¿un sueño? ¿Iba a conocer a mis ídolos? Exacto.
Vimos a una señora sentada, supusimos que ella resolvería nuestras dudas, así que me dirigí a ella con los tickets.
-Perdone, ¿One Direction?-Simple, but effective, habría dicho Harry.
-Al fondo.
-Gracias.-Sonreí.
Nos dirigimos a aquella sala. Pero la puerta no estaba sola. Iba vigilada por dos gorilas.
-Hola... Eh, perdone, estamos aquí por el sorteo de Claire's, nos tocó y ahora queríamos pasar ahí, para conocerlos.-Empezó Jess.
El gorila me quitó los tickets de las manos.
-No podéis pasar.-Dijo al fin.
-¿Cómo? Oiga, déjenos...
-Son falsas.
-¡No son falsas! ¡Nos tocaron en un sorteo!
Los ojos de Jessica se humedecieron, al igual que los míos.
-Son de papel.
-Pero había que imprimirlas y yo...-El hombre no parecía querer ceder.-Por favor, escúcheme. Es su cumpleaños-Señalé a Jess.-y, cuando me tocó esto, sin dudarlo quise que fuera su regalo. Ahí dentro están nuestros ídolos. ¿No ha tenido usted ningún ídolo? Seguro que sí.
-Mira, rubita, lo siento pero aquí no hay piedades, no podéis pasar, no cambiaré de opinión.
-¿¡Rubita!? ¡Eso si que no! ¡O nos deja pasar o...!
-¿O qué?
Miré a Jessica: Estaba llorando, mucho.
-Taylor, déjalo.
-No permito que me llamen rubita.-Susurré, enfuruñada.
Nos sentamos por ahí cerca. Empezó a venir gente y, al final, tuvimos que sentarnos en el suelo.
De vez en cuando, mirábamos a ver si el hombre se había ido, pero nada. Seguía allí, firme. El tiempo pasaba. Las nueve de la noche. Jess seguía llorando, a mí se me había pasado un poco, tenía cabreo más que otra cosa.
Entonces, recapacité. ¿Por qué Jessica lloraba? Porque no iba a conocer a sus ídolos. ¿Por qué no iba a conocer a sus ídolos? Porque el hombre no nos había dejado pasar. ¿Por qué el hombre no nos había dejado pasar? Porque los tickets eran de papel. ¿Por qué los tickets eran de papel? Porque yo los imprimí así. ¿Por qué los imprimí así? Porque soy gilipollas, no paraba de pensar.
Le quité las lágrimas a mi amiga y la abracé todo lo fuerte y lo mejor que las fuerzas que me quedaban me lo permitían.
-Lo siento, Jess.
-¿El qué?
-Haberte hecho ilusiones, para luego esto. Es mi culpa, todo.
-No digas eso. No es tu culpa, ni mucho menos. Además, tú también te sientes así, ¿verdad?
Sonreí. Ella era tan comprensiva...
-Te quiero.
-Y yo.-Sonrió.-¿Vamos a estar aquí todo el rato?
-Eeeeh... Yo, por lo menos, sí. Prefiero que te quedes, pero si te quieres ir...
-No, no, yo me quedo contigo.
La abracé de nuevo. Pero seguía llorando.
Ese no era un lugar precisamente cómodo y, además, hacía un frío terrible. Ya habían bajado la calefacción, era tarde.
-Taylor.
-Dime.
-Gracias.
-¿A mí? ¿Por qué?
-Por haberlo intentado. Por haberte enfrentado al gorila, por mí.
-No hay de qué. Pero no me he enfrentado.-Dije, confusa.
Entonces, ella me hizo un gesto para que mirara para arriba. Así lo hice, y mi mirada se encontró con ese hombre.
-¿Es que no se van a ir nunca?-Gruñó el gorila.
-No.
-¿Por qué?
-Porque no. Porque hemos venido al Meet and Greet para conocer a One Direction. Y los vamos a conocer.
-No lo creo.
-¿Por qué dice eso?
Suspiró.
-Los chicos ya se han marchado.
-¿Qué? No los hemos visto.
-No sea tonta, se han ido por la puerta de atrás.
-Ohm.
Jessica rompió a llorar. El gorila le echó una mirada de odio, por lo que tuvo que llorar en silencio. Yo no lo pude evitar, y también lloré.
-Bueno, yo creo que ya se pueden ir.-Dijo la recepcionista.
-No-interrumpió el gorila.-se DEBEN ir. Hemos cerrado.
Nos cogió por el cuello y nos llevó por una salida algo extraña. No era por donde habíamos entrado, supongo porque esa puerta ya la habían cerrado.
Al salir, Jess se tropezó con un escalón, yo cogí su mano para que no se cayera, pero, de lo torpes que somos, nos caímos las dos. Nos encontrábamos en el suelo, cuando sonó una voz extrañamente familiar:
-¿Estáis bien?-Dijo, tendiéndonos la mano.
Esa mano. Reconocí su muñeca; en ella estaba tatuado: I can't change.
~Cuatro: Felices 17.
Ya habían pasado dos meses desde ese doce de septiembre, en el que llegué a Londres. Entonces me acordé de aquel sorteo. Me parecía que los resultados eran ese día, o el siguiente... Miré el correo, aún tenía alguna que otra esperanza pero, sinceramente, no me hice ilusiones. Entonces llegó Jess con un periódico.
-Eh, Taylor, en Claire's había un sorteo y la mitad de las que han participado han puesto mal la respuesta de la pregunta, ¿tú te crees?
-Seguro que no eran Directioners...
-Bueno, igual la pregunta era muy difícil...
-No. Era que quién era el mentor de los chicos en The X Factor. A saber que han puesto.-Reí.
-¿Cómo sabes cual era la pregunta?-Preguntó, extrañada.
-Ohm, lo he visto en otro periódico.
-Ah, bueno. Deberíamos haber participado, sortean dos entradas, tía.-Dijo triste.
-Ya...-Suspiré, mientras el correo electrónico se cargaba. Tenía un nuevo mensaje y...- OH, DIOS MÍO.
-¿Qué pasa?
¿Que qué pasaba? ¿¡Que qué pasaba!? Dios mío, me había llegado un correo de Claire's. Recé por que fuera de los chicos, aunque en el fondo sabía que lo era, no podía ser otra cosa. Respiré hondo, y leí el mensaje:
¡Hola! Si eres Directioner, felicidades, porque en Claire's tenemos un regalo para tí...
Tercer puesto, con maravillosos regalos de One Direction firmados por ellos mismos... ¡Leslie Anderson, de Manchester!
Segundo puesto, con DOS entradas al concierto de sus ídolos el día 18 de noviembre... ¡Andrea Villanueva, de Barcelona!
Y primer puesto, con DOS tickets para el Meet and Greet de One Direction el día 20 de noviembre... ¡Taylor Smith, de Londres!
Gracias por participar, y enhorabuena.
[Para acceder a los tickets introduzca el siguiente código en la página web clairesand1d.com/gettickets.php :
A6SD#9TL1@W2Q.]
El corazón me latía con fuerza y las lágrimas caían. Estaba paralizada, temblando. Releí el correo, fui a la parte donde ponía mi nombre. Sí, mi nombre. Además, dos entradas. No, esto no me podía estar pasando.
-¡Taylor! ¿Sigues ahí?-Rió.-Eh, ¿qué pasa?
-Oh, nada... Que Harry se ha echado novia y me parte el corazón.-Mentí. ¿Por qué no se lo decía? Porque era una sorpresa. Dentro de una semana era su cumpleaños, justo un día antes del esperado Meet and Greet, y quería que ese fuera su regalo: Conocer a sus ídolos.
-Lo siento... ¿Cómo se llama?-Dijo, dándome un abrazo.
-Mmmm... Ha vuelto con Emma.
-¿Emma Ostilly?
-Sí.-Bajé la cabeza, fingiendo tristeza.
-Vaya... Ahora solo quedan libres Zayn y... oh, Dios, no puedo quejarme, también queda libre mi Niall... No. No tengo posibilidades.
-Mírate, eres preciosa. Seguro que le encantas cuando...-Me callé.
-¿Cuando qué? Cuando me lo encuentre por la calle casualmente, ¿no?-Dijo irónica.-Eso nunca pasará, Taylor. Te lo puedo asegurar.-Rió levemente. Me daba lástima que sufriera así, yo también lo hacía, por Harry.
Mientras ella bajaba a por un libro de Geografía que se había olvidado en clase, ya que al día siguiente teníamos un examen de esa asignatura; yo introducí el código en la página web "clairesand1d.com/gettickets.php" y conecté el portátil a la impresora que nos había dado el instituto; para luego imprimir mis queridos tickets. Salieron de ahí, y yo los contemplé, contenta. Los metí en un libro, dentro de mi mesilla. Entonces Jessica llegó, abriendo una bolsa de patatas fritas que habría comprado abajo; y, con ella, el libro.
-A ver, en la Unión Europea hay 27 países. A ver, uhm...-Empezó, comiendo patatas, andando por toda la casa y dejando miguitas por todo el suelo, era como si estuviera nerviosa. Reí.-Están, España, de capital Madrid; Portugal, con capital Lisboa; el Reino Unido, con capital Londres; por supuesto, Irlanda, con capital Dublín y un pueblito del que nació el más perfecto duende que haya podido existir, señoras y señores: Mullingar.
-Venga, Jess, concéntrate.-Reí, y ella me imitó.
-Sigo. Italia, con capital Roma; Francia, con capital Paris; Alemania, con capital Berlín; Grecia, con capital Atenas; ¿cuántas llevo ya?-Observó el libro.
-¡Jessica, sin mirar!
-Vale, vale... A ver, Holanda, con capital Amsterdam...
Siguió, al final se los supo todos, y las dos nos pasamos la tarde estudiando.
Al día siguiente, hicimos nuestra rutina diaria, nos pusimos el uniforme, ya que desde Octubre ya había que llevarlo, bajamos a desayunar con los demás y fuimos a clase. El examen era a segunda hora, por lo que la primera estuvimos estudiando todo el rato. Nos lo sabíamos bastante bien, sobretodo yo, me había pasado la semana anterior estudiando.
Llegó la señorita Marshall, era bastante joven, simpática, nos daba Geografía y Naturales.
-Buenos días, alumnos. Espero que hayáis estudiado mucho porque, una vez más hay examen. Para los que no tenían ni idea y, por lo tanto, no han estudiado, esperaos un cero más grande que este instituto. Sacad solo bolígrafo azul o negro y, si queréis, portaminas. Buena suerte.
Repartió los exámenes mientras yo sacaba mi boli de Lou, el único que era azul, y un portaminas.
-Buena suerte.-Me susurró Jess.
-Igualmente.
Llegó mi examen. Puse mi nombre y apellidos, y el resto de los datos, y empecé a leer. El mapa lo sabía hacer perfectamente, así que empecé por eso. Los países, sus capitales y provincias principales me salieron casi todos. El relieve también me salió bastante bien. Hice las preguntas que había al otro lado de la hoja, algo difíciles, pero las hice todas. Releí el examen un millón de veces, suspiré, lo doblé por la mitad y se lo di a la profesora. Miré a Jess, todavía seguía haciendo el examen, lo miré con discrección, estaba bastante bien, me alegré.
Las siguientes clases pasaron, y llegó la hora de comer. Les contamos a Paola y a los demás el examen, ellos estaban en un curso arriba. Hicimos lo de siempre: Recreo, natación, y libres durante un fin de semana: Era viernes.
La semana se pasó bastante despacio para mí, con un par de exámenes más, esperando el gran día. Era miércoles por la noche, al día siguiente era el cumpleaños de Jess así que, antes de acostarme, puse la alarma a las siete.
BABY YOU LIGHT UP MY WORLD LIKE NOBODY ELSE, THE WAY THAT YOU FLIP YOUR HAIR GETS ME OVERWHELMED, BUT WHEN YOU SMILE AT THE GROUND IT AIN'T HARD TO TELL YOU DON'T KNOW OH OH, YOU DON'T KNOW YOU'RE BEAUTIFUL.
Apagué el despertador, por supuesto, enchufado a los auriculares que me había puesto en las orejas, para no despertar a Jess. Me levanté silenciosamente y empecé con la sorpresa: Un chocolate caliente, un zumo de naranja natural, dos tostadas con Nutella, un cruasán-plancha con mermelada encima y galletas. Su desayuno preferido. Lo dejé todo en una bandeja y escribí en una pequeña nota:
Felicidades, cielo. Disfruta de lo que más te gusta.
Puse One Thing con el volumen altísimo, dejé la bandeja con la notita encima de Jess, y me fui a ducharme. De fondo, oía la voz de Harry, y me enamoraba más aún. Salí de la ducha y me puse el uniforme. Asomé la cabeza por la puerta y vi a Jess terminándose el último trago de zumo. Cuando me vio, dejó la bandeja a un lado y vino a abrazarme.
-Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias...-No paraba de repetir.-Te quiero.
-Y yo, pequeña, felices 17.-Sonreí.
-Ven a terminar esto conmigo.
Le hice caso y desayunamos juntas en la mesa. La miré, estaba comiéndose su tostada con gusto. Sonreí, era como mi hermanita pequeña porque, aunque tuviera mi misma edad, era realmente como una niña pequeña.
-Tengo un regalo para tí.
-¿Otro?
-Sí. Pero no te lo daré hasta después del insti.
-No podré esperar.
-Tendrás que hacerlo.
Le guiñé un ojo, y rió. Nos fuimos a clase, ese día no hicimos nada: tocaba Gimnasia, Tutoría, Naturales, Plástica, Francés y Música. Después de comer e ir a Natación, Jess me miró ansiosa.
-Mi regalo.-Exigió, bromeando, mientras subíamos a la habitación.
-Está en la habitación.-Reí.
Llegamos.
-Ya estamos en la habitación.
-No seas impaciente.-Dije, abriendo el cajón. Cogí mi libro y se lo dí.
-Pero... Esto... Esto es tuyo, ¿no?
-Mira dentro.
-¿Me has regalado un marcapáginas?-Rió, sacuudiendo el libro.
Y los tickets cayeron al suelo. Jess los cogió, y al leer lo que ponía, me miró paralizada. Se le cayó el libro de las manos, y miró los tickets de nuevo. Al ver que no eran falsos, y que yo le sonreía, se lanzó a mis brazos. Casi me asfixia. Algunos minutos después, nos separamos, y Jessica estaba llorando.
-Eh, no llores.-Dije, secándole las lágrimas.
-Tay, te amo.-Me abrazó más fuerte aún.-No puedo creer que... Dios, esto es un sueño.
-No lo es. Es tu cumpleaños.
-Eres la mejor amiga del mundo mundial, Tay.
-Lo sé.-Me chuleé. Me dio un flojísimo golpecito en el brazo.-Bueno, ¿tienes algo de ropa de los chicos? Mañana es el día.
Yo tenía preparada una camiseta de tirantes en la que por delante ponía: "Love 1D" y por atrás: "Bitch please, I'm Mrs. Styles.", unas pulseras con sus nombres, y unas Vans de Larry Stylinson.
-¿Que si tengo?
Cogió algunos trapitos y se metió en el baño. Al minuto, salio con una sudadera blanca donde ponía: "One Direction, my reason to be.", un colgante donde ponía "directioner", unas victoria verdes, naranjas y blancas, y, lo más original, una gorra de la bandera de Irlanda, donde ponía: "Horan, my Little Leprechaun".
Estaba sonriente. Reí.
-Guapísima.
-No, tú lo eres.-Sonrió.
Esa tarde fue toda nuestra. Miramos fotos de los chicos, pusimos su CD altísimo, cantamos sus canciones, estábamos emocionadísimas, íbamos a conocer a nuestros ídolos. Se hizo tarde, y nos fuimos abajo a cenar. Hicimos lo de siempre, cenamos con los chicos, cada vez conocíamos a más gente, no nos llevábamos mal con nadie. Nos acostamos, nos esperaba un gran día.
-Eh, Taylor, en Claire's había un sorteo y la mitad de las que han participado han puesto mal la respuesta de la pregunta, ¿tú te crees?
-Seguro que no eran Directioners...
-Bueno, igual la pregunta era muy difícil...
-No. Era que quién era el mentor de los chicos en The X Factor. A saber que han puesto.-Reí.
-¿Cómo sabes cual era la pregunta?-Preguntó, extrañada.
-Ohm, lo he visto en otro periódico.
-Ah, bueno. Deberíamos haber participado, sortean dos entradas, tía.-Dijo triste.
-Ya...-Suspiré, mientras el correo electrónico se cargaba. Tenía un nuevo mensaje y...- OH, DIOS MÍO.
-¿Qué pasa?
¿Que qué pasaba? ¿¡Que qué pasaba!? Dios mío, me había llegado un correo de Claire's. Recé por que fuera de los chicos, aunque en el fondo sabía que lo era, no podía ser otra cosa. Respiré hondo, y leí el mensaje:
¡Hola! Si eres Directioner, felicidades, porque en Claire's tenemos un regalo para tí...
Tercer puesto, con maravillosos regalos de One Direction firmados por ellos mismos... ¡Leslie Anderson, de Manchester!
Segundo puesto, con DOS entradas al concierto de sus ídolos el día 18 de noviembre... ¡Andrea Villanueva, de Barcelona!
Y primer puesto, con DOS tickets para el Meet and Greet de One Direction el día 20 de noviembre... ¡Taylor Smith, de Londres!
Gracias por participar, y enhorabuena.
[Para acceder a los tickets introduzca el siguiente código en la página web clairesand1d.com/gettickets.php :
A6SD#9TL1@W2Q.]
El corazón me latía con fuerza y las lágrimas caían. Estaba paralizada, temblando. Releí el correo, fui a la parte donde ponía mi nombre. Sí, mi nombre. Además, dos entradas. No, esto no me podía estar pasando.
-¡Taylor! ¿Sigues ahí?-Rió.-Eh, ¿qué pasa?
-Oh, nada... Que Harry se ha echado novia y me parte el corazón.-Mentí. ¿Por qué no se lo decía? Porque era una sorpresa. Dentro de una semana era su cumpleaños, justo un día antes del esperado Meet and Greet, y quería que ese fuera su regalo: Conocer a sus ídolos.
-Lo siento... ¿Cómo se llama?-Dijo, dándome un abrazo.
-Mmmm... Ha vuelto con Emma.
-¿Emma Ostilly?
-Sí.-Bajé la cabeza, fingiendo tristeza.
-Vaya... Ahora solo quedan libres Zayn y... oh, Dios, no puedo quejarme, también queda libre mi Niall... No. No tengo posibilidades.
-Mírate, eres preciosa. Seguro que le encantas cuando...-Me callé.
-¿Cuando qué? Cuando me lo encuentre por la calle casualmente, ¿no?-Dijo irónica.-Eso nunca pasará, Taylor. Te lo puedo asegurar.-Rió levemente. Me daba lástima que sufriera así, yo también lo hacía, por Harry.
Mientras ella bajaba a por un libro de Geografía que se había olvidado en clase, ya que al día siguiente teníamos un examen de esa asignatura; yo introducí el código en la página web "clairesand1d.com/gettickets.php" y conecté el portátil a la impresora que nos había dado el instituto; para luego imprimir mis queridos tickets. Salieron de ahí, y yo los contemplé, contenta. Los metí en un libro, dentro de mi mesilla. Entonces Jessica llegó, abriendo una bolsa de patatas fritas que habría comprado abajo; y, con ella, el libro.
-A ver, en la Unión Europea hay 27 países. A ver, uhm...-Empezó, comiendo patatas, andando por toda la casa y dejando miguitas por todo el suelo, era como si estuviera nerviosa. Reí.-Están, España, de capital Madrid; Portugal, con capital Lisboa; el Reino Unido, con capital Londres; por supuesto, Irlanda, con capital Dublín y un pueblito del que nació el más perfecto duende que haya podido existir, señoras y señores: Mullingar.
-Venga, Jess, concéntrate.-Reí, y ella me imitó.
-Sigo. Italia, con capital Roma; Francia, con capital Paris; Alemania, con capital Berlín; Grecia, con capital Atenas; ¿cuántas llevo ya?-Observó el libro.
-¡Jessica, sin mirar!
-Vale, vale... A ver, Holanda, con capital Amsterdam...
Siguió, al final se los supo todos, y las dos nos pasamos la tarde estudiando.
Al día siguiente, hicimos nuestra rutina diaria, nos pusimos el uniforme, ya que desde Octubre ya había que llevarlo, bajamos a desayunar con los demás y fuimos a clase. El examen era a segunda hora, por lo que la primera estuvimos estudiando todo el rato. Nos lo sabíamos bastante bien, sobretodo yo, me había pasado la semana anterior estudiando.
Llegó la señorita Marshall, era bastante joven, simpática, nos daba Geografía y Naturales.
-Buenos días, alumnos. Espero que hayáis estudiado mucho porque, una vez más hay examen. Para los que no tenían ni idea y, por lo tanto, no han estudiado, esperaos un cero más grande que este instituto. Sacad solo bolígrafo azul o negro y, si queréis, portaminas. Buena suerte.
Repartió los exámenes mientras yo sacaba mi boli de Lou, el único que era azul, y un portaminas.
-Buena suerte.-Me susurró Jess.
-Igualmente.
Llegó mi examen. Puse mi nombre y apellidos, y el resto de los datos, y empecé a leer. El mapa lo sabía hacer perfectamente, así que empecé por eso. Los países, sus capitales y provincias principales me salieron casi todos. El relieve también me salió bastante bien. Hice las preguntas que había al otro lado de la hoja, algo difíciles, pero las hice todas. Releí el examen un millón de veces, suspiré, lo doblé por la mitad y se lo di a la profesora. Miré a Jess, todavía seguía haciendo el examen, lo miré con discrección, estaba bastante bien, me alegré.
Las siguientes clases pasaron, y llegó la hora de comer. Les contamos a Paola y a los demás el examen, ellos estaban en un curso arriba. Hicimos lo de siempre: Recreo, natación, y libres durante un fin de semana: Era viernes.
La semana se pasó bastante despacio para mí, con un par de exámenes más, esperando el gran día. Era miércoles por la noche, al día siguiente era el cumpleaños de Jess así que, antes de acostarme, puse la alarma a las siete.
BABY YOU LIGHT UP MY WORLD LIKE NOBODY ELSE, THE WAY THAT YOU FLIP YOUR HAIR GETS ME OVERWHELMED, BUT WHEN YOU SMILE AT THE GROUND IT AIN'T HARD TO TELL YOU DON'T KNOW OH OH, YOU DON'T KNOW YOU'RE BEAUTIFUL.
Apagué el despertador, por supuesto, enchufado a los auriculares que me había puesto en las orejas, para no despertar a Jess. Me levanté silenciosamente y empecé con la sorpresa: Un chocolate caliente, un zumo de naranja natural, dos tostadas con Nutella, un cruasán-plancha con mermelada encima y galletas. Su desayuno preferido. Lo dejé todo en una bandeja y escribí en una pequeña nota:
Felicidades, cielo. Disfruta de lo que más te gusta.
Puse One Thing con el volumen altísimo, dejé la bandeja con la notita encima de Jess, y me fui a ducharme. De fondo, oía la voz de Harry, y me enamoraba más aún. Salí de la ducha y me puse el uniforme. Asomé la cabeza por la puerta y vi a Jess terminándose el último trago de zumo. Cuando me vio, dejó la bandeja a un lado y vino a abrazarme.
-Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias...-No paraba de repetir.-Te quiero.
-Y yo, pequeña, felices 17.-Sonreí.
-Ven a terminar esto conmigo.
Le hice caso y desayunamos juntas en la mesa. La miré, estaba comiéndose su tostada con gusto. Sonreí, era como mi hermanita pequeña porque, aunque tuviera mi misma edad, era realmente como una niña pequeña.
-Tengo un regalo para tí.
-¿Otro?
-Sí. Pero no te lo daré hasta después del insti.
-No podré esperar.
-Tendrás que hacerlo.
Le guiñé un ojo, y rió. Nos fuimos a clase, ese día no hicimos nada: tocaba Gimnasia, Tutoría, Naturales, Plástica, Francés y Música. Después de comer e ir a Natación, Jess me miró ansiosa.
-Mi regalo.-Exigió, bromeando, mientras subíamos a la habitación.
-Está en la habitación.-Reí.
Llegamos.
-Ya estamos en la habitación.
-No seas impaciente.-Dije, abriendo el cajón. Cogí mi libro y se lo dí.
-Pero... Esto... Esto es tuyo, ¿no?
-Mira dentro.
-¿Me has regalado un marcapáginas?-Rió, sacuudiendo el libro.
Y los tickets cayeron al suelo. Jess los cogió, y al leer lo que ponía, me miró paralizada. Se le cayó el libro de las manos, y miró los tickets de nuevo. Al ver que no eran falsos, y que yo le sonreía, se lanzó a mis brazos. Casi me asfixia. Algunos minutos después, nos separamos, y Jessica estaba llorando.
-Eh, no llores.-Dije, secándole las lágrimas.
-Tay, te amo.-Me abrazó más fuerte aún.-No puedo creer que... Dios, esto es un sueño.
-No lo es. Es tu cumpleaños.
-Eres la mejor amiga del mundo mundial, Tay.
-Lo sé.-Me chuleé. Me dio un flojísimo golpecito en el brazo.-Bueno, ¿tienes algo de ropa de los chicos? Mañana es el día.
Yo tenía preparada una camiseta de tirantes en la que por delante ponía: "Love 1D" y por atrás: "Bitch please, I'm Mrs. Styles.", unas pulseras con sus nombres, y unas Vans de Larry Stylinson.
-¿Que si tengo?
Cogió algunos trapitos y se metió en el baño. Al minuto, salio con una sudadera blanca donde ponía: "One Direction, my reason to be.", un colgante donde ponía "directioner", unas victoria verdes, naranjas y blancas, y, lo más original, una gorra de la bandera de Irlanda, donde ponía: "Horan, my Little Leprechaun".
Estaba sonriente. Reí.
-Guapísima.
-No, tú lo eres.-Sonrió.
Esa tarde fue toda nuestra. Miramos fotos de los chicos, pusimos su CD altísimo, cantamos sus canciones, estábamos emocionadísimas, íbamos a conocer a nuestros ídolos. Se hizo tarde, y nos fuimos abajo a cenar. Hicimos lo de siempre, cenamos con los chicos, cada vez conocíamos a más gente, no nos llevábamos mal con nadie. Nos acostamos, nos esperaba un gran día.
~Tres:El sorteo.
Me desperté a las ocho menos cuarto, me peiné un poco el pelo con las manos, y fui a llamar a Jessica. Pero no estaba. Me asomé a la ventana, ese día hacía bastante frío, así que del armario me cogí unos pantalones de pitillo, una camiseta de tirantes básica blanca con una cazadora encima y unas botas altas; me llevé la ropa al baño y me duché y vestí. Me cepillé mi pelo liso húmedo, prefería que se secase solo. Cuando salí, olía un poco a quemado, y vi a Jess exprimiendo una naranja para luego meterla en un vaso.
-¡Mierda, las tostadas!-Fue a la tostadora para cogerlas, estaban un poco quemadas.
Yo reí, se dio la vuelta y me miró.
-Buenos días.
-Buenas, se me han quemado las tostadas, pero te he hecho un zumo de naranja con un cruasán.-Sonrió.
-No pasa nada, gracias.-Le di un beso en la mejilla y empezamos a desayunar.-¿No hay desayuno libre abajo?
-Taylor, son las ocho y cuarto, ya deberíamos estar terminando, ya han quitado el desayuno.
-¡Dios, es verdad, vamos!
Terminamos de desayunar, recogimos todo un poco y fuimos a clase. A primera hora, tutoría. Nuestra tutora era una señora de unos cincuenta años, muy formal, con aspecto serio, se cuidaba bastante bien para su edad pero yo veía exagerado que llevara una falda de tubo ajustada.
-Tú.-Se dirigió a Jess.-Quítate eso.-Señaló una gorra roja que llevaba puesta, combinando con una sudadera del mismo color donde ponía "Duff Beer", unos legging negros y unas Vans blancas. Me hacía gracia su forma de vestir.
Jess suspiró quitándose la gorra y metiéndola en la mochila.
-Bueno, chicos. Hoy es vuestro primer día aquí. Para mí, esto es como una carrera: Todos empezamos en el mismo sitio pero, a medida que pasa el tiempo, unos van más adelante con su esfuerzo, y los otros se quedan atrás.-Empezó un rollo interminable, yo escuchaba pero Jessica se puso a hacer dibujitos de One Direction en su libreta, como zanahorias, gatitos, el logo de Nando's, tortugas, espejos... Cosas así.
-Jess, atiende, que tenemos que aprobar este curso las dos.-Le susurré. La profesora me miró.
-Señorita Smith, haga usted el favor de callarse, atender a las clases y tomar apuntes en su libreta como su compañera.-Dijo, mirando a Jess, la que dejó de dibujar y se quejó:
-Profesora, Taylor está atendiendo, solo me decía que lo hiciese yo también.
-Bueno, cállense ya si no quieren que les ponga un parte directo.
Asentimos, yo saqué mi libreta de los chicos, sonreí al verlos, sobretodo a Harry, mi amor platónico. Empezamos a tomar apuntes, hablaba muy rápido pero, con la habilidad que yo tenía de escribir rápido, lo conseguí. La clase se pasó rápida, al igual que las siguientes. Al fin llegó la hora de comer, había sopa, nos la comimos con gusto, antes de un filete con patatas. Yo me dejé la mitad, pero no hizo falta tirarlo, porque entre Marco y Jess desapareció. En el recreo estuvimos hablando con más gente, bueno, con los que entendían y hablaban inglés. Era algo raro, yo estaba acostumbrada a ir con personas más parecidas a mí. Además, descubríamos cosas de la gente: Paola era muy simpática, pero demasiado habladora; Jake era bastante tímido, pero ligón, y Ashley... Ashley era algo creída, un poco puta y tal, pero muy amable con nosotras. Fuimos a natación, no hicimos casi nada, más bien fue como otro recreo, pero en una piscina, además calentita.
Luego Jess y yo fuimos a dar una vuelta por el centro, a comprar chuches.
-¿Tú fumas?-Me preguntó.
-Pues nunca lo he probado.
-Yo sí lo he probado, créeme, es un asco. No se cómo le puede gustar a la gente.
-Ya... Bueno, ¿y por qué lo preguntas?
-Para saber tu opinión. Una amiga mía fuma, y dice que es genial. Ha tenido ya dos problemas de pulmón, pero le da igual, ella sigue. Y no se qué hacer. Además, desde aquí va a ser imposible quitarle el vicio.
Parecía triste, y la abracé.
-Mi tío murió por fumar.-Recordé, y no pude evitar soltar una lágrima.
-Lo siento.-Me quitó la lágrima y me abrazó de nuevo. Sonreí, vaya abrazos.-Bueno, yo me voy ya al piso, ¿te vienes?
-No, ve tú, yo voy a darme una vuelta por aquí.-Sonreí.
-Hasta ahora.
-Adiós.
Paseé por allí un rato, pasé a tiendas y vi cosas que me gustaban. Entonces, algo me llamó la atención: Un cartel en Claire's, si comprabas algo de One Direction te daban un código para participar en un sorteo y ganar cosas, ir a conciertos e incluso conocerlos. Sabía que no me iba a tocar, pero por intentarlo no pasaba nada. Además, necesitaba un archivador para el instituto, y había uno en el que salían los cinco, tan perfectos como siempre. Me compré eso y cinco bolis de ellos. La chica me dio una targetita donde ponía la página web y el código. Volví corriendo a casa, iba a llegar tarde a la cena.
-¿Dónde estabas? ¡Ya es la hora de cenar!-Dijo Paola, nada más llegar.
-Nada, me he entretenido con una cosa.
Subí corriendo a la habitación a dejar lo que había comprado, y bajé a cenar. Había pizza, nos la comimos con gusto, estaba deliciosa.
-Chicos, me voy a dormir, ¿vale?-Bostecé.
-¿Tan pronto?-Preguntó Jake.
-Hoy tengo sueño.
-Buenas noches.-Se despidieron todos.
-Jess, no vengas tarde, ¿vale?
-Ya, ahora en un rato voy, hasta luego.-Sonrió.
-Hasta ahora.
Me subí a la habitación y, nada más llegar, encencí el ordenador y puse la página web donde había que suscribirse para el sorteo. Puse mis datos personales junto al código y me encontré con una pregunta:
¿Quién era el mentor de One Direction en el programa de televisión "Factor X" (The X Factor)?
Reí. Demasiado fácil. Introducí el nombre de Simon Cowell y le di a enviar.
En ese momento oí como la cerradura se abría y, con ella, la puerta. Cerré el ordenador y lo dejé en la mesa, y Jess entró.
-Hola, cielo. ¿No te has puesto el pijama aún?
-Hola, Jess. No, me lo iba a poner ahora.
Cogí mis pantalones cortos y mi camiseta rosa de pijama y me los puse, mientras ella me imitaba.
-Buenas noches.-Me sonrió, mientras se acostaba.
-Buenas noches.
Pensé en todo lo que iba a cambiar mi vida allí, en Londres. Suspiré. Por lo menos, tenía a Jess. Paola y los demás eran simpáticos, pero no me daban mucha confianza.
Cerré los ojos, y me dormí. Tenía bastante sueño.
-¡Mierda, las tostadas!-Fue a la tostadora para cogerlas, estaban un poco quemadas.
Yo reí, se dio la vuelta y me miró.
-Buenos días.
-Buenas, se me han quemado las tostadas, pero te he hecho un zumo de naranja con un cruasán.-Sonrió.
-No pasa nada, gracias.-Le di un beso en la mejilla y empezamos a desayunar.-¿No hay desayuno libre abajo?
-Taylor, son las ocho y cuarto, ya deberíamos estar terminando, ya han quitado el desayuno.
-¡Dios, es verdad, vamos!
Terminamos de desayunar, recogimos todo un poco y fuimos a clase. A primera hora, tutoría. Nuestra tutora era una señora de unos cincuenta años, muy formal, con aspecto serio, se cuidaba bastante bien para su edad pero yo veía exagerado que llevara una falda de tubo ajustada.
-Tú.-Se dirigió a Jess.-Quítate eso.-Señaló una gorra roja que llevaba puesta, combinando con una sudadera del mismo color donde ponía "Duff Beer", unos legging negros y unas Vans blancas. Me hacía gracia su forma de vestir.
Jess suspiró quitándose la gorra y metiéndola en la mochila.
-Bueno, chicos. Hoy es vuestro primer día aquí. Para mí, esto es como una carrera: Todos empezamos en el mismo sitio pero, a medida que pasa el tiempo, unos van más adelante con su esfuerzo, y los otros se quedan atrás.-Empezó un rollo interminable, yo escuchaba pero Jessica se puso a hacer dibujitos de One Direction en su libreta, como zanahorias, gatitos, el logo de Nando's, tortugas, espejos... Cosas así.
-Jess, atiende, que tenemos que aprobar este curso las dos.-Le susurré. La profesora me miró.
-Señorita Smith, haga usted el favor de callarse, atender a las clases y tomar apuntes en su libreta como su compañera.-Dijo, mirando a Jess, la que dejó de dibujar y se quejó:
-Profesora, Taylor está atendiendo, solo me decía que lo hiciese yo también.
-Bueno, cállense ya si no quieren que les ponga un parte directo.
Asentimos, yo saqué mi libreta de los chicos, sonreí al verlos, sobretodo a Harry, mi amor platónico. Empezamos a tomar apuntes, hablaba muy rápido pero, con la habilidad que yo tenía de escribir rápido, lo conseguí. La clase se pasó rápida, al igual que las siguientes. Al fin llegó la hora de comer, había sopa, nos la comimos con gusto, antes de un filete con patatas. Yo me dejé la mitad, pero no hizo falta tirarlo, porque entre Marco y Jess desapareció. En el recreo estuvimos hablando con más gente, bueno, con los que entendían y hablaban inglés. Era algo raro, yo estaba acostumbrada a ir con personas más parecidas a mí. Además, descubríamos cosas de la gente: Paola era muy simpática, pero demasiado habladora; Jake era bastante tímido, pero ligón, y Ashley... Ashley era algo creída, un poco puta y tal, pero muy amable con nosotras. Fuimos a natación, no hicimos casi nada, más bien fue como otro recreo, pero en una piscina, además calentita.
Luego Jess y yo fuimos a dar una vuelta por el centro, a comprar chuches.
-¿Tú fumas?-Me preguntó.
-Pues nunca lo he probado.
-Yo sí lo he probado, créeme, es un asco. No se cómo le puede gustar a la gente.
-Ya... Bueno, ¿y por qué lo preguntas?
-Para saber tu opinión. Una amiga mía fuma, y dice que es genial. Ha tenido ya dos problemas de pulmón, pero le da igual, ella sigue. Y no se qué hacer. Además, desde aquí va a ser imposible quitarle el vicio.
Parecía triste, y la abracé.
-Mi tío murió por fumar.-Recordé, y no pude evitar soltar una lágrima.
-Lo siento.-Me quitó la lágrima y me abrazó de nuevo. Sonreí, vaya abrazos.-Bueno, yo me voy ya al piso, ¿te vienes?
-No, ve tú, yo voy a darme una vuelta por aquí.-Sonreí.
-Hasta ahora.
-Adiós.
Paseé por allí un rato, pasé a tiendas y vi cosas que me gustaban. Entonces, algo me llamó la atención: Un cartel en Claire's, si comprabas algo de One Direction te daban un código para participar en un sorteo y ganar cosas, ir a conciertos e incluso conocerlos. Sabía que no me iba a tocar, pero por intentarlo no pasaba nada. Además, necesitaba un archivador para el instituto, y había uno en el que salían los cinco, tan perfectos como siempre. Me compré eso y cinco bolis de ellos. La chica me dio una targetita donde ponía la página web y el código. Volví corriendo a casa, iba a llegar tarde a la cena.
-¿Dónde estabas? ¡Ya es la hora de cenar!-Dijo Paola, nada más llegar.
-Nada, me he entretenido con una cosa.
Subí corriendo a la habitación a dejar lo que había comprado, y bajé a cenar. Había pizza, nos la comimos con gusto, estaba deliciosa.
-Chicos, me voy a dormir, ¿vale?-Bostecé.
-¿Tan pronto?-Preguntó Jake.
-Hoy tengo sueño.
-Buenas noches.-Se despidieron todos.
-Jess, no vengas tarde, ¿vale?
-Ya, ahora en un rato voy, hasta luego.-Sonrió.
-Hasta ahora.
Me subí a la habitación y, nada más llegar, encencí el ordenador y puse la página web donde había que suscribirse para el sorteo. Puse mis datos personales junto al código y me encontré con una pregunta:
¿Quién era el mentor de One Direction en el programa de televisión "Factor X" (The X Factor)?
Reí. Demasiado fácil. Introducí el nombre de Simon Cowell y le di a enviar.
En ese momento oí como la cerradura se abría y, con ella, la puerta. Cerré el ordenador y lo dejé en la mesa, y Jess entró.
-Hola, cielo. ¿No te has puesto el pijama aún?
-Hola, Jess. No, me lo iba a poner ahora.
Cogí mis pantalones cortos y mi camiseta rosa de pijama y me los puse, mientras ella me imitaba.
-Buenas noches.-Me sonrió, mientras se acostaba.
-Buenas noches.
Pensé en todo lo que iba a cambiar mi vida allí, en Londres. Suspiré. Por lo menos, tenía a Jess. Paola y los demás eran simpáticos, pero no me daban mucha confianza.
Cerré los ojos, y me dormí. Tenía bastante sueño.
domingo, 19 de agosto de 2012
~Dos: Jessica.
Veía algo en esa chica. En su mirada cariñosa, en su simpatía, en su tierna sonrisita, en su dulce personalidad, veía que íbamos a ser buenas amigas.
Le conté todo lo de Ryan, la tristeza que sentía porque no iba a volver a ver a mis amigos de NY, estuvimos hablando un rato, mientras ella sacaba una chocolatina y se la comía. Me hacía gracia la forma de ser que tenía Jess, nos habíamos cogido confianza bastante pronto. Me enseñó todo el innstituto: Se trataba de un patio inmenso, con una piscina olímpica en un extremo, porches con algún que otro bar al lado, sitios de recreo y cosas así; rodeado por los apartamentos de los alumnos y, en un lado, el edificio del instituto, con muchísimas clases, despachos y dos gimnasios. En otro lado, las zonas públicas: Cocinas, algún baño, salas de audiovisuales, dos cafeterías y un enorme comedor. No me podía creer que me hubiera tocado una beca aquí. Subimos de nuevo a nuestro pequeño piso, faltaba poco para la hora de comer, y decidimos guardar las maletas.
-Oye...Me preguntaba si no te importa dormir en la cama de dentro, es que necesito dormir junto a una ventana, soy muy claustrofóbica y por las noches necesito ver la calle, si no me agobio y...-Me dijo, nerviosa. Pero yo la interrumpí.
-Claro, no pasa nada. -Sonreí.-Por cierto... ¿eres española?-Pregunté.
-¿Cómo lo has adivinado?-Se sorprendió Jess.
-Por tu acento.
-La verdad es que no se me da muy bien...
-No, tonta, pronuncias genial. Pero me hace gracia el acento.-Reímos.-Pero, ¿cómo es que tienes un nombre ingés siendo de España?
-Mi padre es de Inglaterra y me quiso poner Jessica. Y también quiso que estudiara en su ciudad natal, él tiene muchísimo dinero, y aquí estoy.-Aclaró mientras abría su maleta de Mickey Mouse y sacaba ropa para después guardarla en nuestro armario.
-Yo estoy aquí por una beca.-Dije, orgullosa, pero en plan broma.
-¿¡En serio!? Sí que debes ser lista porque este colegio... Buf...-Rió, sacudiendo su mano derecha.
-Bueno, estudio mucho.-Sonreí, guardando la ropa que había sacado de mi maleta rosa.
Cuando Jess iba a guardar la otra maleta, me di cuenta del estampado de esa maleta: Era el símbolo de One Direction: "1D".
-¿¡Eres Directioner!?-Le pregunté, abriendo mucho los ojos.
No respondió pero, ilusionada, empezó a sacar ropa de aquella maleta, hasta que llegó al fondo, donde tenía una carpeta enorme. La abrió y empezó a sacar infinitos pósters de los chicos, poniéndolos encima de la cama.
-¿A tí que te parece?-Rió.-¿Y tú?
-Claro.-Sonreí. Saqué una carpeta un poco más pequeña, yo tenía menos pósters.-Entonces, ¿los colgamos todos?
-Sí, las paredes blancas no son muy bonitas.-Dijo, guardando la ropa que le quedaba. La imité y, al terminar, colgamos todos los pósters, la habitación quedó preciosa.
-Tengo hambre.-Dijo, tocándose el estómago.
-¡Es verdad! ¡Hay que bajar a comer ya! Venga, vamos.
Salimos por la puerta e hicimos lo dicho. Abajo, nos sentamos con dos chicas y otros dos chicos. Parecían dos parejas.
-¡Hola! Yo soy Paola, este es mi novio Marco, ella es Ashley y él su novio Adam.-Sonrió una chica de pelo negro, al lado de una rubia y dos chicos de pelo castaño.
-Yo soy Jessica, y ella Taylor.
Parecían simpáticos, comimos con ellos y fuimos a por los horarios: Al día siguiente empezábamos con clases de ocho y media a dos de la tarde, comíamos, después, recreo y a las cinco, clase de natación, hasta las siete, que teníamos tiempo libre de salir a la calle, y a las nueve teníamos que volver para cenar. Y eso de lunes a viernes. No estaba mal, la natación se me daba bien y no era demasiado tiempo por la mañana. Después fuimos los seis a dar una vuelta por Londres, Paola y Marco eran de italia y no conocían nada, pero Ashley y Adam vivían allí, por lo que nos lo enseñaron muy bien. Fuimos a un Starbucks cercano, mientras les convencíamos a las chicas de que ellas fueran también Directioners.
-Venga, Paola, ¿cómo no te pueden gustar?
-Prefiero a mi Marco.-Sonrió, abrazando a su novio.
-¿Y tú, Ash?-Jess se dirigió a la chica rubia.
-Me gusta un poco la música, pero no ellos. Además, no me considero ni fan, ni mucho menos, Directioner.-Aclaró. Jess y yo rodamos los ojos. Gente ignorante, pensamos. De broma, claro.
Volvimos porque eran las nueve, y teníamos que cenar.
-Oh, Dios, ¿qué es esto?-Jess le daba vueltas a aquella especie de crema verde y viscosa.
-Puré de verduras.-Anunció Paola, que se lo comía agusto.
Yo solo me delimité a mirar el puré con asco. Eso no iba a entrar en mi boca. Jess empezó con una pequeña cucharada.
-Dios, sabe a vómito.-Dijo Jess, con una cara de asco, casi más grande que la mía. No, eso no iba a entrar en mi boca.
Jess y yo nos levantamos lentamente, haciéndole un gesto a los demás para que no dijeran nada. Asintieron, y fuimos a un cubo de basura, nos aseguramos de que no miraba nadie, y tiramos aquella crema asquerosa. Sabíamos que no estaba bien tirar la comida, pero... ¿eso? Eso no era comida. Volvimos a nuestro sitio, donde Paola no paraba de reírse ruidosamente.
-Calla, Paola, nos van a pillar.-Reí suavemente.
-No os entiendo, ¡está buenísimo!-Marco amaba esa comida, incluso había repetido. ¿Qué habría sido de las papilas gustativas de esta gente?
Terminaron de cenar, y Jessica y yo fuimos a una máquina de chocolatinas.
-Dios, qué hambre. Pero es que esa cosa no era comestible.-Dijo ella, mientras metía varias monedas, sacando así dos chocolatinas, una bolsa de patatas y una bolsa de M&M's. Yo solo cogí un par de chocolatinas.
-Ya...Vámonos ya a dormir que mañana hay clase.
-Mejor.
Fuimos dos pisos más arriba, a nuestra habitación. Nos comimos nuestra "cena", estábamos hambrientas. Estuvimos hablando un rato, conociéndonos, Jess cada vez me caía mejor. Nos pusimos el pijama y nos acostamos, el día siguiente era el primer día de clases, y estábamos nerviosas. Por lo menos, yo lo estaba.
Le conté todo lo de Ryan, la tristeza que sentía porque no iba a volver a ver a mis amigos de NY, estuvimos hablando un rato, mientras ella sacaba una chocolatina y se la comía. Me hacía gracia la forma de ser que tenía Jess, nos habíamos cogido confianza bastante pronto. Me enseñó todo el innstituto: Se trataba de un patio inmenso, con una piscina olímpica en un extremo, porches con algún que otro bar al lado, sitios de recreo y cosas así; rodeado por los apartamentos de los alumnos y, en un lado, el edificio del instituto, con muchísimas clases, despachos y dos gimnasios. En otro lado, las zonas públicas: Cocinas, algún baño, salas de audiovisuales, dos cafeterías y un enorme comedor. No me podía creer que me hubiera tocado una beca aquí. Subimos de nuevo a nuestro pequeño piso, faltaba poco para la hora de comer, y decidimos guardar las maletas.
-Oye...Me preguntaba si no te importa dormir en la cama de dentro, es que necesito dormir junto a una ventana, soy muy claustrofóbica y por las noches necesito ver la calle, si no me agobio y...-Me dijo, nerviosa. Pero yo la interrumpí.
-Claro, no pasa nada. -Sonreí.-Por cierto... ¿eres española?-Pregunté.
-¿Cómo lo has adivinado?-Se sorprendió Jess.
-Por tu acento.
-La verdad es que no se me da muy bien...
-No, tonta, pronuncias genial. Pero me hace gracia el acento.-Reímos.-Pero, ¿cómo es que tienes un nombre ingés siendo de España?
-Mi padre es de Inglaterra y me quiso poner Jessica. Y también quiso que estudiara en su ciudad natal, él tiene muchísimo dinero, y aquí estoy.-Aclaró mientras abría su maleta de Mickey Mouse y sacaba ropa para después guardarla en nuestro armario.
-Yo estoy aquí por una beca.-Dije, orgullosa, pero en plan broma.
-¿¡En serio!? Sí que debes ser lista porque este colegio... Buf...-Rió, sacudiendo su mano derecha.
-Bueno, estudio mucho.-Sonreí, guardando la ropa que había sacado de mi maleta rosa.
Cuando Jess iba a guardar la otra maleta, me di cuenta del estampado de esa maleta: Era el símbolo de One Direction: "1D".
-¿¡Eres Directioner!?-Le pregunté, abriendo mucho los ojos.
No respondió pero, ilusionada, empezó a sacar ropa de aquella maleta, hasta que llegó al fondo, donde tenía una carpeta enorme. La abrió y empezó a sacar infinitos pósters de los chicos, poniéndolos encima de la cama.
-¿A tí que te parece?-Rió.-¿Y tú?
-Claro.-Sonreí. Saqué una carpeta un poco más pequeña, yo tenía menos pósters.-Entonces, ¿los colgamos todos?
-Sí, las paredes blancas no son muy bonitas.-Dijo, guardando la ropa que le quedaba. La imité y, al terminar, colgamos todos los pósters, la habitación quedó preciosa.
-Tengo hambre.-Dijo, tocándose el estómago.
-¡Es verdad! ¡Hay que bajar a comer ya! Venga, vamos.
Salimos por la puerta e hicimos lo dicho. Abajo, nos sentamos con dos chicas y otros dos chicos. Parecían dos parejas.
-¡Hola! Yo soy Paola, este es mi novio Marco, ella es Ashley y él su novio Adam.-Sonrió una chica de pelo negro, al lado de una rubia y dos chicos de pelo castaño.
-Yo soy Jessica, y ella Taylor.
Parecían simpáticos, comimos con ellos y fuimos a por los horarios: Al día siguiente empezábamos con clases de ocho y media a dos de la tarde, comíamos, después, recreo y a las cinco, clase de natación, hasta las siete, que teníamos tiempo libre de salir a la calle, y a las nueve teníamos que volver para cenar. Y eso de lunes a viernes. No estaba mal, la natación se me daba bien y no era demasiado tiempo por la mañana. Después fuimos los seis a dar una vuelta por Londres, Paola y Marco eran de italia y no conocían nada, pero Ashley y Adam vivían allí, por lo que nos lo enseñaron muy bien. Fuimos a un Starbucks cercano, mientras les convencíamos a las chicas de que ellas fueran también Directioners.
-Venga, Paola, ¿cómo no te pueden gustar?
-Prefiero a mi Marco.-Sonrió, abrazando a su novio.
-¿Y tú, Ash?-Jess se dirigió a la chica rubia.
-Me gusta un poco la música, pero no ellos. Además, no me considero ni fan, ni mucho menos, Directioner.-Aclaró. Jess y yo rodamos los ojos. Gente ignorante, pensamos. De broma, claro.
Volvimos porque eran las nueve, y teníamos que cenar.
-Oh, Dios, ¿qué es esto?-Jess le daba vueltas a aquella especie de crema verde y viscosa.
-Puré de verduras.-Anunció Paola, que se lo comía agusto.
Yo solo me delimité a mirar el puré con asco. Eso no iba a entrar en mi boca. Jess empezó con una pequeña cucharada.
-Dios, sabe a vómito.-Dijo Jess, con una cara de asco, casi más grande que la mía. No, eso no iba a entrar en mi boca.
Jess y yo nos levantamos lentamente, haciéndole un gesto a los demás para que no dijeran nada. Asintieron, y fuimos a un cubo de basura, nos aseguramos de que no miraba nadie, y tiramos aquella crema asquerosa. Sabíamos que no estaba bien tirar la comida, pero... ¿eso? Eso no era comida. Volvimos a nuestro sitio, donde Paola no paraba de reírse ruidosamente.
-Calla, Paola, nos van a pillar.-Reí suavemente.
-No os entiendo, ¡está buenísimo!-Marco amaba esa comida, incluso había repetido. ¿Qué habría sido de las papilas gustativas de esta gente?
Terminaron de cenar, y Jessica y yo fuimos a una máquina de chocolatinas.
-Dios, qué hambre. Pero es que esa cosa no era comestible.-Dijo ella, mientras metía varias monedas, sacando así dos chocolatinas, una bolsa de patatas y una bolsa de M&M's. Yo solo cogí un par de chocolatinas.
-Ya...Vámonos ya a dormir que mañana hay clase.
-Mejor.
Fuimos dos pisos más arriba, a nuestra habitación. Nos comimos nuestra "cena", estábamos hambrientas. Estuvimos hablando un rato, conociéndonos, Jess cada vez me caía mejor. Nos pusimos el pijama y nos acostamos, el día siguiente era el primer día de clases, y estábamos nerviosas. Por lo menos, yo lo estaba.
jueves, 16 de agosto de 2012
~Uno: El principio.
Le di un abrazo y un beso a mis padres, alguna que otra lágrima caía por mi rostro blanco. Se oyó desde un altavoz el sonido de una voz femenina:
Les informamos que el vuelo con destino a Londres saldrá en cinco minutos. Gracias.
-Venga cielo, que no llegas.-Sollozó mi madre, entre más y más lágrimas. Asentí, sonriente, y me dí la vuelta para irme. Les dediqué mi último "Adiós" desde un poco más lejos y fui hacia el avión. Miré la hora: Las ocho en punto de la mañana. Tenía que ir pronto, desde Nueva York hacia Londres hay seis horas, y no quería llegar muy de noche, me gusta disfrutar de las vistas del avión. Sí, habéis leído bien: Nueva York, esa es mi procedencia. A mis diecisiete años, me habían dado una beca para estudiar un curso entero en el Reino Unido, saco muy buenas notas, y yo elegí Londres. ¿Quién sabe? Igual tenía la oportunidad de conocer a mis ídolos. Sí, soy Directioner, me encantan, no solo por su música, si no por su forma de ser, en los videodiarios, en las entrevistas, en los conciertos... Yo no había ido a ninguno, pero estaba convencida de que durante ese año iría a alguno y, cuando yo estoy convencida, nadie me desconvence.
Me senté en la ventana, y una señora mayor a mi lado. Me eché mi pelo rubio hacia un lado, saqué el iPod y me puse "Moments". Me hizo recordar todo, el mensaje de texto por el que, hace una semana, me había dejado Ryan, mi ex-novio. No pude evitar sacar el móvil y ver el mensaje. Me dejó por otra. Empecé a llorar en silencio, no me gustaba que la gente me viera tan débil. Empezó "Save You Tonight", y pensé: Oh, Harry, si de verdad estuvieses aquí para salvarme... Reí levemente ante la situación, dentro de unas horas estaría en la misma ciudad que él, que ellos. Enseguida me dormí, y cuando desperté solo quedaban veinte minutos. Se me pasaron muy lento, pero enseguida el avión aterrizó. Salí, cogí las maletas y, con ellas, el papelito donde estaba escrita la dirección de mi nueva residencia-instituto. Cogí un taxi que me llevó a aquel sitio, pues era donde iba a vivir durante todo el curso. Pasé una puerta de cristal enorme hacia una entrada. Una mujer, que supongo que sería la directora me tocó el hombro desde atrás.
-Tú debes de ser la señorita Smith, ¿verdad?-Me preguntó, mirándome por encima de las gafas.
-Sí.-Asentí.
-Ven, le voy a enseñar su habitación. Es compartida, con una chica de más o menos su edad, ahora mismo mi secretaria le está enseñando el instituto, tarea que deberá hacer ella respecto a usted cuando llegue en un cuarto de hora aproximadamente.-Hablaba muy rápido, cogiéndome del brazo y llevándome escaleras arriba hasta una puerta de madera.-Lo dicho. En una hora y media las quiero a usted y a su compañera abajo para comer.-Terminó, me dio una pequeña llave, se dio la vuelta y se fue. Abrí la puerta, el apartamento era pequeño pero estaba muy bien: A la izquierda, un pequeño sofá en frente de una tele, a la derecha, dos baños junto a una pequeña cocina, y al fondo dos camas, una al lado de un gran ventanal y otra junto a un escritorio y un armario enorme. Me daba igual en cual ponerme, así que esperé a que llegase mi compañera para que eligiese ella. Me puse a ver la televisión, llorando, por Ryan. En unos diez minutos, oí pasos rápidos que se acercaban. Cuando pensé que no me daba tiempo a secarme las lágrimas, oí como llamaban a la puerta. Chica educada, pensé. Me quité los restos de lágrimas, aún dejando el blanco que rodeaba el iris azul de mis ojos, rojo. Intenté sonreír.
La puerta se abrió, dejando ver una cabecita con dos grandes ojos azul claro, y una parte de pelo marrón, liso y bastante largo.
-¿Se puede?-Dijo con una dulce voz, como de niña.
-Claro.-Sonreí.
Enseguida dejó ver el resto de su cabeza: Una pequeña nariz y unos labios sonriendo tímidamente. Entró a la habitación, cerrando la puerta tras ella, y con dos maletas, una de Mickey Mouse y otra que no conseguía ver bien. Ella era menudita, de estatura media tirando a bajita. Vestía con un jersey de punto color crema, que parecía quedarle largo respecto a las mangas, unos vaqueros cortos muy ajustados, quizá demasiado, y unas botas no muy altas marrones. Una chica realmente guapa. Era bastante distinta a mí, yo era alta, pelo rubio hasta los hombros y liso, no me consideraba fea. Aparte, yo vestía más... ¿pijo? Puede ser.
Se acercó a mí dando pequeños saltitos, sonriente.
-Yo me llamo Jessica, pero es muy largo, así que mejor llámame Jess. ¿Sabes? Vamos a vivir aquí las dos...Bueno, ya lo sabías, digo yo, porque...-Pero enseguida dejó de hablar, mirándome con preocupación. Se había dado cuenta de que estaba llorando, y me dio un abrazo. Fue como una medicina que me curó casi entera: ¡Qué abrazos daba la tal Jessica! Era como un superpoder. Nos separamos y me sonrió.-¿Así mejor?
-Sí... das unos abrazos increíbles.
-Me lo suelen decir.-Rió.
-En serio, muchas gracias.-Sonreí.
-No las des. Bueno, ahora dime el motivo de tu tristeza... Si quieres, claro.
-Vale, pues mira, yo...
-¡Espera!-Me interrumpió.-¿Cómo te llamas?
Reí.
-Taylor. Taylor Smith.
Les informamos que el vuelo con destino a Londres saldrá en cinco minutos. Gracias.
-Venga cielo, que no llegas.-Sollozó mi madre, entre más y más lágrimas. Asentí, sonriente, y me dí la vuelta para irme. Les dediqué mi último "Adiós" desde un poco más lejos y fui hacia el avión. Miré la hora: Las ocho en punto de la mañana. Tenía que ir pronto, desde Nueva York hacia Londres hay seis horas, y no quería llegar muy de noche, me gusta disfrutar de las vistas del avión. Sí, habéis leído bien: Nueva York, esa es mi procedencia. A mis diecisiete años, me habían dado una beca para estudiar un curso entero en el Reino Unido, saco muy buenas notas, y yo elegí Londres. ¿Quién sabe? Igual tenía la oportunidad de conocer a mis ídolos. Sí, soy Directioner, me encantan, no solo por su música, si no por su forma de ser, en los videodiarios, en las entrevistas, en los conciertos... Yo no había ido a ninguno, pero estaba convencida de que durante ese año iría a alguno y, cuando yo estoy convencida, nadie me desconvence.
Me senté en la ventana, y una señora mayor a mi lado. Me eché mi pelo rubio hacia un lado, saqué el iPod y me puse "Moments". Me hizo recordar todo, el mensaje de texto por el que, hace una semana, me había dejado Ryan, mi ex-novio. No pude evitar sacar el móvil y ver el mensaje. Me dejó por otra. Empecé a llorar en silencio, no me gustaba que la gente me viera tan débil. Empezó "Save You Tonight", y pensé: Oh, Harry, si de verdad estuvieses aquí para salvarme... Reí levemente ante la situación, dentro de unas horas estaría en la misma ciudad que él, que ellos. Enseguida me dormí, y cuando desperté solo quedaban veinte minutos. Se me pasaron muy lento, pero enseguida el avión aterrizó. Salí, cogí las maletas y, con ellas, el papelito donde estaba escrita la dirección de mi nueva residencia-instituto. Cogí un taxi que me llevó a aquel sitio, pues era donde iba a vivir durante todo el curso. Pasé una puerta de cristal enorme hacia una entrada. Una mujer, que supongo que sería la directora me tocó el hombro desde atrás.
-Tú debes de ser la señorita Smith, ¿verdad?-Me preguntó, mirándome por encima de las gafas.
-Sí.-Asentí.
-Ven, le voy a enseñar su habitación. Es compartida, con una chica de más o menos su edad, ahora mismo mi secretaria le está enseñando el instituto, tarea que deberá hacer ella respecto a usted cuando llegue en un cuarto de hora aproximadamente.-Hablaba muy rápido, cogiéndome del brazo y llevándome escaleras arriba hasta una puerta de madera.-Lo dicho. En una hora y media las quiero a usted y a su compañera abajo para comer.-Terminó, me dio una pequeña llave, se dio la vuelta y se fue. Abrí la puerta, el apartamento era pequeño pero estaba muy bien: A la izquierda, un pequeño sofá en frente de una tele, a la derecha, dos baños junto a una pequeña cocina, y al fondo dos camas, una al lado de un gran ventanal y otra junto a un escritorio y un armario enorme. Me daba igual en cual ponerme, así que esperé a que llegase mi compañera para que eligiese ella. Me puse a ver la televisión, llorando, por Ryan. En unos diez minutos, oí pasos rápidos que se acercaban. Cuando pensé que no me daba tiempo a secarme las lágrimas, oí como llamaban a la puerta. Chica educada, pensé. Me quité los restos de lágrimas, aún dejando el blanco que rodeaba el iris azul de mis ojos, rojo. Intenté sonreír.
La puerta se abrió, dejando ver una cabecita con dos grandes ojos azul claro, y una parte de pelo marrón, liso y bastante largo.
-¿Se puede?-Dijo con una dulce voz, como de niña.
-Claro.-Sonreí.
Enseguida dejó ver el resto de su cabeza: Una pequeña nariz y unos labios sonriendo tímidamente. Entró a la habitación, cerrando la puerta tras ella, y con dos maletas, una de Mickey Mouse y otra que no conseguía ver bien. Ella era menudita, de estatura media tirando a bajita. Vestía con un jersey de punto color crema, que parecía quedarle largo respecto a las mangas, unos vaqueros cortos muy ajustados, quizá demasiado, y unas botas no muy altas marrones. Una chica realmente guapa. Era bastante distinta a mí, yo era alta, pelo rubio hasta los hombros y liso, no me consideraba fea. Aparte, yo vestía más... ¿pijo? Puede ser.
Se acercó a mí dando pequeños saltitos, sonriente.
-Yo me llamo Jessica, pero es muy largo, así que mejor llámame Jess. ¿Sabes? Vamos a vivir aquí las dos...Bueno, ya lo sabías, digo yo, porque...-Pero enseguida dejó de hablar, mirándome con preocupación. Se había dado cuenta de que estaba llorando, y me dio un abrazo. Fue como una medicina que me curó casi entera: ¡Qué abrazos daba la tal Jessica! Era como un superpoder. Nos separamos y me sonrió.-¿Así mejor?
-Sí... das unos abrazos increíbles.
-Me lo suelen decir.-Rió.
-En serio, muchas gracias.-Sonreí.
-No las des. Bueno, ahora dime el motivo de tu tristeza... Si quieres, claro.
-Vale, pues mira, yo...
-¡Espera!-Me interrumpió.-¿Cómo te llamas?
Reí.
-Taylor. Taylor Smith.
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