lunes, 20 de agosto de 2012

~Cinco: ¿Decepción? Mucha.

Feliz. Ese era mi estado. Había llegado el día, casi la hora. Decidimos saltarnos natación, ya que el Meet and Greet era a las cinco, y teníamos que comer. Terminamos rápido la comida.
-¡Adios, pasaoslo bien!-Gritaron Paola y los demás mientras nos alejábamos hacia nuestra habitación.
Las tres y media.
-¿Preparada?-Le dije a Jess.
-Siempre.-Sonrió.
Nos cambiamos de ropa, cogimos cada una nuestro disco de Up All Night, nuestro disco del tour, nuestro libro Dare to dream y nuestras camisetas. A ver si nos firmaban algo.
Salimos, nerviosas. Faltaba una hora, fuimos en autobús al Meet and Greet, llegamos justo a las cinco menos cuarto. Todo me daba vueltas. Era como... ¿un sueño? ¿Iba a conocer a mis ídolos? Exacto.
Vimos a una señora sentada, supusimos que ella resolvería nuestras dudas, así que me dirigí a ella con los tickets.
-Perdone, ¿One Direction?-Simple, but effective, habría dicho Harry.
-Al fondo.
-Gracias.-Sonreí.
Nos dirigimos a aquella sala. Pero la puerta no estaba sola. Iba vigilada por dos gorilas.
-Hola... Eh, perdone, estamos aquí por el sorteo de Claire's, nos tocó y ahora queríamos pasar ahí, para conocerlos.-Empezó Jess.
El gorila me quitó los tickets de las manos.
-No podéis pasar.-Dijo al fin.
-¿Cómo? Oiga, déjenos...
-Son falsas.
-¡No son falsas! ¡Nos tocaron en un sorteo!
Los ojos de Jessica se humedecieron, al igual que los míos.
-Son de papel.
-Pero había que imprimirlas y yo...-El hombre no parecía querer ceder.-Por favor, escúcheme. Es su cumpleaños-Señalé a Jess.-y, cuando me tocó esto, sin dudarlo quise que fuera su regalo. Ahí dentro están nuestros ídolos. ¿No ha tenido usted ningún ídolo? Seguro que sí.
-Mira, rubita, lo siento pero aquí no hay piedades, no podéis pasar, no cambiaré de opinión.
-¿¡Rubita!? ¡Eso si que no! ¡O nos deja pasar o...!
-¿O qué?
Miré a Jessica: Estaba llorando, mucho.
-Taylor, déjalo.
-No permito que me llamen rubita.-Susurré, enfuruñada.

Nos sentamos por ahí cerca. Empezó a venir gente y, al final, tuvimos que sentarnos en el suelo.
De vez en cuando, mirábamos a ver si el hombre se había ido, pero nada. Seguía allí, firme. El tiempo pasaba. Las nueve de la noche. Jess seguía llorando, a mí se me había pasado un poco, tenía cabreo más que otra cosa.
Entonces, recapacité. ¿Por qué Jessica lloraba? Porque no iba a conocer a sus ídolos. ¿Por qué no iba a conocer a sus ídolos? Porque el hombre no nos había dejado pasar. ¿Por qué el hombre no nos había dejado pasar? Porque los tickets eran de papel. ¿Por qué los tickets eran de papel? Porque yo los imprimí así. ¿Por qué los imprimí así? Porque soy gilipollas, no paraba de pensar.
Le quité las lágrimas a mi amiga y la abracé todo lo fuerte y lo mejor que las fuerzas que me quedaban me lo permitían.
-Lo siento, Jess.
-¿El qué?
-Haberte hecho ilusiones, para luego esto. Es mi culpa, todo.
-No digas eso. No es tu culpa, ni mucho menos. Además, tú también te sientes así, ¿verdad?
Sonreí. Ella era tan comprensiva...
-Te quiero.
-Y yo.-Sonrió.-¿Vamos a estar aquí todo el rato?
-Eeeeh... Yo, por lo menos, sí. Prefiero que te quedes, pero si te quieres ir...
-No, no, yo me quedo contigo.
La abracé de nuevo. Pero seguía llorando.
Ese no era un lugar precisamente cómodo y, además, hacía un frío terrible. Ya habían bajado la calefacción, era tarde.
-Taylor.
-Dime.
-Gracias.
-¿A mí? ¿Por qué?
-Por haberlo intentado. Por haberte enfrentado al gorila, por mí.
-No hay de qué. Pero no me he enfrentado.-Dije, confusa.
Entonces, ella me hizo un gesto para que mirara para arriba. Así lo hice, y mi mirada se encontró con ese hombre.
-¿Es que no se van a ir nunca?-Gruñó el gorila.
-No.
-¿Por qué?
-Porque no. Porque hemos venido al Meet and Greet para conocer a One Direction. Y los vamos a conocer.
-No lo creo.
-¿Por qué dice eso?
Suspiró.
-Los chicos ya se han marchado.
-¿Qué? No los hemos visto.
-No sea tonta, se han ido por la puerta de atrás.
-Ohm.
Jessica rompió a llorar. El gorila le echó una mirada de odio, por lo que tuvo que llorar en silencio. Yo no lo pude evitar, y también lloré.
-Bueno, yo creo que ya se pueden ir.-Dijo la recepcionista.
-No-interrumpió el gorila.-se DEBEN ir. Hemos cerrado.
Nos cogió por el cuello y nos llevó por una salida algo extraña. No era por donde habíamos entrado, supongo porque esa puerta ya la habían cerrado.
Al salir, Jess se tropezó con un escalón, yo cogí su mano para que no se cayera, pero, de lo torpes que somos, nos caímos las dos. Nos encontrábamos en el suelo, cuando sonó una voz extrañamente familiar:
-¿Estáis bien?-Dijo, tendiéndonos la mano.
Esa mano. Reconocí su muñeca; en ella estaba tatuado: I can't change.

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