Veía algo en esa chica. En su mirada cariñosa, en su simpatía, en su tierna sonrisita, en su dulce personalidad, veía que íbamos a ser buenas amigas.
Le conté todo lo de Ryan, la tristeza que sentía porque no iba a volver a ver a mis amigos de NY, estuvimos hablando un rato, mientras ella sacaba una chocolatina y se la comía. Me hacía gracia la forma de ser que tenía Jess, nos habíamos cogido confianza bastante pronto. Me enseñó todo el innstituto: Se trataba de un patio inmenso, con una piscina olímpica en un extremo, porches con algún que otro bar al lado, sitios de recreo y cosas así; rodeado por los apartamentos de los alumnos y, en un lado, el edificio del instituto, con muchísimas clases, despachos y dos gimnasios. En otro lado, las zonas públicas: Cocinas, algún baño, salas de audiovisuales, dos cafeterías y un enorme comedor. No me podía creer que me hubiera tocado una beca aquí. Subimos de nuevo a nuestro pequeño piso, faltaba poco para la hora de comer, y decidimos guardar las maletas.
-Oye...Me preguntaba si no te importa dormir en la cama de dentro, es que necesito dormir junto a una ventana, soy muy claustrofóbica y por las noches necesito ver la calle, si no me agobio y...-Me dijo, nerviosa. Pero yo la interrumpí.
-Claro, no pasa nada. -Sonreí.-Por cierto... ¿eres española?-Pregunté.
-¿Cómo lo has adivinado?-Se sorprendió Jess.
-Por tu acento.
-La verdad es que no se me da muy bien...
-No, tonta, pronuncias genial. Pero me hace gracia el acento.-Reímos.-Pero, ¿cómo es que tienes un nombre ingés siendo de España?
-Mi padre es de Inglaterra y me quiso poner Jessica. Y también quiso que estudiara en su ciudad natal, él tiene muchísimo dinero, y aquí estoy.-Aclaró mientras abría su maleta de Mickey Mouse y sacaba ropa para después guardarla en nuestro armario.
-Yo estoy aquí por una beca.-Dije, orgullosa, pero en plan broma.
-¿¡En serio!? Sí que debes ser lista porque este colegio... Buf...-Rió, sacudiendo su mano derecha.
-Bueno, estudio mucho.-Sonreí, guardando la ropa que había sacado de mi maleta rosa.
Cuando Jess iba a guardar la otra maleta, me di cuenta del estampado de esa maleta: Era el símbolo de One Direction: "1D".
-¿¡Eres Directioner!?-Le pregunté, abriendo mucho los ojos.
No respondió pero, ilusionada, empezó a sacar ropa de aquella maleta, hasta que llegó al fondo, donde tenía una carpeta enorme. La abrió y empezó a sacar infinitos pósters de los chicos, poniéndolos encima de la cama.
-¿A tí que te parece?-Rió.-¿Y tú?
-Claro.-Sonreí. Saqué una carpeta un poco más pequeña, yo tenía menos pósters.-Entonces, ¿los colgamos todos?
-Sí, las paredes blancas no son muy bonitas.-Dijo, guardando la ropa que le quedaba. La imité y, al terminar, colgamos todos los pósters, la habitación quedó preciosa.
-Tengo hambre.-Dijo, tocándose el estómago.
-¡Es verdad! ¡Hay que bajar a comer ya! Venga, vamos.
Salimos por la puerta e hicimos lo dicho. Abajo, nos sentamos con dos chicas y otros dos chicos. Parecían dos parejas.
-¡Hola! Yo soy Paola, este es mi novio Marco, ella es Ashley y él su novio Adam.-Sonrió una chica de pelo negro, al lado de una rubia y dos chicos de pelo castaño.
-Yo soy Jessica, y ella Taylor.
Parecían simpáticos, comimos con ellos y fuimos a por los horarios: Al día siguiente empezábamos con clases de ocho y media a dos de la tarde, comíamos, después, recreo y a las cinco, clase de natación, hasta las siete, que teníamos tiempo libre de salir a la calle, y a las nueve teníamos que volver para cenar. Y eso de lunes a viernes. No estaba mal, la natación se me daba bien y no era demasiado tiempo por la mañana. Después fuimos los seis a dar una vuelta por Londres, Paola y Marco eran de italia y no conocían nada, pero Ashley y Adam vivían allí, por lo que nos lo enseñaron muy bien. Fuimos a un Starbucks cercano, mientras les convencíamos a las chicas de que ellas fueran también Directioners.
-Venga, Paola, ¿cómo no te pueden gustar?
-Prefiero a mi Marco.-Sonrió, abrazando a su novio.
-¿Y tú, Ash?-Jess se dirigió a la chica rubia.
-Me gusta un poco la música, pero no ellos. Además, no me considero ni fan, ni mucho menos, Directioner.-Aclaró. Jess y yo rodamos los ojos. Gente ignorante, pensamos. De broma, claro.
Volvimos porque eran las nueve, y teníamos que cenar.
-Oh, Dios, ¿qué es esto?-Jess le daba vueltas a aquella especie de crema verde y viscosa.
-Puré de verduras.-Anunció Paola, que se lo comía agusto.
Yo solo me delimité a mirar el puré con asco. Eso no iba a entrar en mi boca. Jess empezó con una pequeña cucharada.
-Dios, sabe a vómito.-Dijo Jess, con una cara de asco, casi más grande que la mía. No, eso no iba a entrar en mi boca.
Jess y yo nos levantamos lentamente, haciéndole un gesto a los demás para que no dijeran nada. Asintieron, y fuimos a un cubo de basura, nos aseguramos de que no miraba nadie, y tiramos aquella crema asquerosa. Sabíamos que no estaba bien tirar la comida, pero... ¿eso? Eso no era comida. Volvimos a nuestro sitio, donde Paola no paraba de reírse ruidosamente.
-Calla, Paola, nos van a pillar.-Reí suavemente.
-No os entiendo, ¡está buenísimo!-Marco amaba esa comida, incluso había repetido. ¿Qué habría sido de las papilas gustativas de esta gente?
Terminaron de cenar, y Jessica y yo fuimos a una máquina de chocolatinas.
-Dios, qué hambre. Pero es que esa cosa no era comestible.-Dijo ella, mientras metía varias monedas, sacando así dos chocolatinas, una bolsa de patatas y una bolsa de M&M's. Yo solo cogí un par de chocolatinas.
-Ya...Vámonos ya a dormir que mañana hay clase.
-Mejor.
Fuimos dos pisos más arriba, a nuestra habitación. Nos comimos nuestra "cena", estábamos hambrientas. Estuvimos hablando un rato, conociéndonos, Jess cada vez me caía mejor. Nos pusimos el pijama y nos acostamos, el día siguiente era el primer día de clases, y estábamos nerviosas. Por lo menos, yo lo estaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario