domingo, 26 de agosto de 2012

~Siete: Miriam.

Me desperté con un ruido un tanto extraño. Me pasé la mano por mi pelo rizado y bostecé. Eran las diez y media, buena hora para levantarse un sábado. Bajé de mi cama, llevaba sólamente boxers, me gusta dormir así. Me puse una camiseta blanca, por si había alguien inapropiado abajo. Bajé a ver qué había sido ese ruido, y allí estaban Louis y Eleanor, en la cocina. En el suelo, había una bolsa de harina cerrada. Supuse que se había caído y que eso me había despertado.
-¿Qué hacéis a estas horas?
-¿Ves? ¡Ya le has despertado!-Bromeo Ele, dirigiéndose a Lou.
-Pero si se te ha caído a tí.-Rió Louis.
-No, has sido tú, haciendo el tonto.
-No hacía el tonto.
-No lo hacías, lo eres.
-¡Eh!
-Eres mi tonto.-Y le besó.
-Oye, que sigo aquí.-Dije.-Louis, si lo que quieres es ponerme celoso, ya lo has hacho, ¿contento?-Bromeé.
Vino hacia mí y me revolvió los rizos.
-No digas tonterías.
-Bueno... ¿Qué hacíais?
-Un bizcocho, hoy comemos con los padres de Eleanor y se lo vamos a llevar.
-Ah, bueno.-Sonreí.-Pues suerte.
-No la necesitamos.
-Te digo yo que sí.
Los tres reímos.
Me puse a ver la tele, no tenía hambre. No paraba de mirar el móvil, no me llamaba. La pregunta era: ¿Por qué no le he pedido su número? Solo le había dado el mío. Sí, a Taylor. Tenía ganas de ver a esas dos chicas, Taylor me llamaba la atención, y Jess parecía buena chica. Entonces bajó Niall, y empezó a prepararse cosas para comer. ¿No se cansaba nunca? Siempre tenía hambre.
-Oye, Niall...
-Buenos días lo primero, ¿no?
-Ah, sí, sí. Que... tú tienes el número de Jess, la de anoche, ¿no?
Me miró con cara de asesino.
-¿Para qué lo quieres?
Reí.
-Para pedirle el número de Taylor.
Su mirada fulminante desapareció.
-¡Ah, Taylor! Quieres quedar con ella, ¿no?-Sonrió.
-Bueno, eso es lo que habíamos pensado ayer.
-Cierto. Pero no la llames ahora, es muy pronto. Ahora le envío un mensaje a Jess y quedamos los... ¿nueve?
-No, Lou y Ele se han ido a casa de los padres de ella, somos siete.
-Pues los siete. Podemos quedar para comer.
-Vale.-Sonreí.

NARRADO POR TAYLOR SMITH.
-¡Tay! ¿A qué no sabes quién viene hoy?-Gritó Jess.
Abrí los ojos y la miré. ¿Es que no tenía sueño?
-Quién viene hoy.-Intenté sonreir, algo desinteresada.
-Si no te interesa no te lo digo.
-Dímelo.
-¡Viene mi amiga Miriam de España! Era mi mejor amiga, es muy maja, ¡verás como os caéis bien!
-¿Sí? ¿Dónde está?
-Pues el mensaje me lo ha enviado hace dos horas, decía que acababa de salir. ¿Me acompañas a recogerla al aeropuerto?
-Claro, pero ¿dónde va a dormir?
-A ver, es que en España esta semana que viene hay puente, y no hay colegio, y viene con su familia a una casa que tienen aquí sus abuelos o no se qué...
-Perfecto. Me voy a duchar, tres cuartos de hora salimos, ¿vale?
-¡Vale!-Dijo ilusionada.
Ella ya se había duchado, ¿qué había tomado? ¿Red Bull? Me metí en la ducha, dejando que el agua cayera de lleno en mi cabeza. Me puse a pensar. Harry, mi amor platónico. Había estado delante de él y había hecho el ridículo como nadie, me había desmayado. Pero tenía su número. ¡Es verdad! ¡Su número! ¿Y si lo llamaba? Igual me tomaría por pesada... Decidí hacerme la difícil. Si no recuerdo mal, Niall tenía el teléfono de Jess.
Salí de la ducha, me enrollé el cuerpo y el pelo con un par de toallas y me sequé.
-¡Taaaaylor!-Escuché a Jess, y me asomé por la puerta.
Estaba con el móvil en las manos, mirándolo.
-Dime.
-Niall me ha enviado un mensaje diciendo que quedemos todos para comer menos Lou y Ele, que no pueden. Pero no da tiempo, tenemos que recoger a Miriam a las dos y media, y son y cuarto.
-Madre mía, ¿tan tarde es?
-Sí, tía, es que te has levantado tardísimo... Pero no pasa nada-Sonrió.-Le digo que quedamos para cenar, ¿va?
-Vale.-Dije sonriente, y me metí en el baño. Me vestí con unos pantalones de pitillo largos, unas botas marrones y un jersey blanco. Encima, un anorak marrón. Cogí mi bolso.
-Ahora que lo pienso, no he desayunado.-Le comenté a Jessica.
-Ya, es que luego no comes...-Rió, y la imité.
Bajamos y le dijimos a la directora que íbamos a salir. Cómo no, nos dejó, siempre y cuando volviéramos antes de las once.
Cogimos un taxi que nos llevó al aeropuerto, tardamos un cuarto de hora en estar allí, esperando a la tal Miriam
No tardó en aparecer una chica, como si buscase a alguien.
-¡Zoooooooorra!-Gritó Jess de broma, al ver a su amiga, y la abrazó fuerte.
-¡Jessie! Mi niña, cómo te he echado de menos.
Se separaron.
-Bueno, ella es Taylor, mi amiga, de la que te hablé.
-Encantada.-Me sorprendió con un abrazo.
-Igualmente.-Sonreí.
Me miró simpática con unos enormes ojos marrones. Pero enormes, ¿eh? Y unas pestañas largas, al igual que su pelo castaño. Era guapísima. Y con un cuerpo parecido al de Jessica, envidiables. Solo que un pelín más alta.
-Vamos a comer por aquí, ¿no?-Dijo Jess.
-Aquí cerca hay un McDonald's, ¿vamos?-Propuse.
-Claro.-Miriam no paraba de sonreír.
Las tres fuimos hacia aquella hamburguesería, ya allí, pedimos y nos sentamos en una terracita.
-Bueno, Miriam, ¿tú eres Directioner?-Le pregunté.
-Mmm... Jessie me ha hablado de ellos. He escuchado un par de canciones suyas, no están mal, pero no soy fan. Eso sí, están muy buenos.
Reímos.
-Jess, ¿le has contado todo?
-Sí, cuando hablo con ella por WhatsApp.
-Me alegro muchísimo por vosotras, de verdad.-Sonrió.
-¡Eh!-Gritó Jess, de repente.-Niall me ha respondido al mensaje que le he puesto diciéndole que no podíamos ir a comer por Miriam... ¡Y dicen los chicos que te vengas también!
-¿Yo? Yo no pinto nada, ¿les has dicho que no soy fan?
-Sí, pero no se, ellos quieren que vayas también.
-Bueno, están buenos, ¿qué se le va a hacer?-Rió.
-Pues ya está, vamos las tres con ellos a cenar hoy.
-Vale... ¡Mira qué culo tiene el rubio ese!-Miriam señaló a un chaval de catorce años.
-Hala, anda que tú también...-Dijo Jess. O Jessie, como deía Miriam.-Aunque... no está mal, no...
-No es nada comparado con el de Louis...-Aclaré, y reímos.

Terminamos de comer animadamente, fuimos a dar una vuelta para enseñarle Londres a Miriam, al London Eye, al Big Ben, luego merendamos en un Starbucks, fuimos al Hyde Park... Hasta que se nos hicieron las ocho y media. Habíamos quedado en un Nando's con los chicos a las nueve. Yo estaba nerviosa, ya había los había visto pero era como la primera vez.
Se hizo la hora y fuimos para aquel restaurante que tanto le gustaba al irlandés, allí estaban los cinco, junto a Danielle y Eleanor, tan guapas como siempre. Bueno, ellas y ellos. Harry iba con su sudadera morada de Jack Wills y un gorrito, estaba sonriente, sentía que me iba a morir en ese momento. Pero aguanté. No, volver a hacer el ridículo, no.
-Hola, chicas.-Sonrió Louis.
-¡Hola! Mirad, esta es Miriam. Está muy salida, así que cuidado, pero es muy simpática. Yo la controlo.-Soltó Jess, a lo que reímos.
Miriam silvó al ver a Zayn. Tal vez era el más sexy, y a Miriam los sexys... Le pierden.
La presentamos a los demás, con dos besos y nos sentamos. No tardó en llegar un camarero, pedimos y nos lo trajo.
-Bueno, esta noche íbamos a ir a una disco... ¿os venís?-Dijo Zayn.
-¿Disco? ¡Claro! Nosotras tres vamos... ¿a que sí, chicas? Por favor, por favor...-Le suplicó Miriam a Jess.
-¡Vale! Tiene buena pinta, pero contrólate con la bebida, ¿eh?
-Síii, mamá. Luego eres tú la que te pasas, ¿recuerdas la última vez?
-Que si me acuerdo...-Jessica bajó la cabeza. Recordé que me había contado una vez su borrachera, donde había descubierto que su novio la engañaba con otra. Le habían hecho mucho daño, y con lo sensible que era...
-Lo siento, Jessie... No te quería recordar lo de...
-No pasa nada.-Se tragó las lágrimas y sonrió.
-Pues ya está. Todos, ¿no?-Zayn cambió de tema, intentando alegrar el ambiente.
-Mmmm... Chicos, ya sabéis lo del riñón...-Dijo Liam.
-Pero si te controlas...
-No, no voy a poder. Da igual, id vosotros.
-Yo me quedo contigo.-Se ofreció Danielle.
 Ya estaba todo aclarado, ellos irían al cine y nosotros a la disco. Realmente me daba pena Liam, solo esperaba que se solucionara el problema del riñón.
Las chicas y yo fuimos a cambiarnos, Miriam fue a casa de sus abuelos a coger algo, y Eleanor a la suya. A las diez, estábamos los ocho allí. Me dí cuenta de que ni Harry ni yo nos habíamos dirigido palabra. Bueno, prácticamente no habíamos dicho nada en toda la noche.
Llegamos a un local blanco, negro y plateado, parecía moderno.
Pasamos allí dentro, Eleanor estaba todo el rato con Louis, y Harry hablando con ellos de vez en cuando. Miriam no paraba de ligar con Zayn y viceversa, encajaban bastante. Jess y Niall conversaban animadamente, ella estaba roja. Y yo no sabía qué hacer. Miraba a Harry todo el rato, pero él solo me respondía de vez en cuando. Cuando iba a venir, por fin, a hablar conmigo, ví algo. Mejor dicho, a alguien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario